La Comunidad Valenciana y las Relaciones con el Gobierno

 


Autor:         Francisco Pons Alcoy


Fecha:        15 de junio de 2004Medio:        El Mundo



El enfrentamiento entre los gobiernos valenciano y central sobre el debate del Trasvase del Ebro, puede generar consecuencias indeseadas. El problema del agua no es motivo para una guerra, sino para unir fuerzas en busca de una solución. Resultaría catastrófico para todos desviar la atención y hacer prevalecer las emociones sobre la razón.


 


No se entiende la decisión del Gobierno de suprimir el Trasvase del Ebro del Plan Hidrológico Nacional sin explicación y negociación con los gobiernos y colectivos afectados, máxime cuando fue objeto de un largo proceso de conversaciones con organizaciones sociales, económicas y gobiernos regionales que generó múltiples compensaciones para ser aceptado por varios líderes regionales socialistas, alguno con cartera en el Gobierno.


 


Eliminar de forma tajante un proyecto que suscita tanto debate, confrontación y expectativas choca con el talante de diálogo que Rodríguez Zapatero quiere convertir en principio básico de su estilo de gobierno. El Trasvase es una parte sustantiva de un Plan que adoptó forma de Ley, por lo que su supresión debiera conllevar la eliminación de todo el PHN, ya que en caso contrario se produciría un agravio comparativo entre las regiones afectadas. Es necesario que el Gobierno se replantee cómo actúa en relación con esta parte de España, sin olvidar que el estilo y las formas son fundamentales.


 


Los ciudadanos de la Comunidad Valenciana, la Generalitat y el Gobierno no debemos olvidar el riesgo de enquistarnos en una guerra por el Trasvase que desviaría atención y esfuerzos para afrontar otros muchos retos. El debate ideal es el de cómo generar, canalizar y gestionar recursos destinados a adaptar la economía y la sociedad a un entorno cambiante y contribuir al desarrollo. En este contexto es más fácil ponerse de acuerdo sobre las soluciones del agua porque se puede evaluar con precisión el valor y coste de oportunidad del Trasvase y sus alternativas.


 


Hay razones estructurales y coyunturales que aconsejan que el Gobierno preste especial atención a la Comunidad Valenciana y lo haga con una visión más integral y no seccional y desarticulada como está ocurriendo. Tenemos a la vista un evento cuyo impacto y premura de tiempo exigen máxima sintonía y coordinación entre actores públicos y privados, nacionales y regionales, para convertirlo en impulsor del desarrollo. La guerra del agua sería la peor atmósfera para el plan estratégico a diez años que necesita la Copa de América de vela para desarrollar al máximo sus efectos inducidos que afectarán al conjunto de España, como ocurrió con la Expo de Sevilla y las Olimpiadas de Barcelona.


 


Este evento estará en las plataformas de comunicación de todo el mundo y en estrecho contacto con lo más granado de la élite mundial de los negocios. Pero para su éxito es fundamental el Tren de Alta Velocidad. Una comunicación rápida de la Comunidad Valenciana con Madrid (que sólo será posible cuando el trazado por Cuenca esté finalizado) y Barcelona es vital para crear en el sur de Europa una red metropolitana que sea nodo del sistema global de ciudades y motor del desarrollo, y  también como clave de accesibilidad de esta región (para superar una de sus principales debilidades) y un escaparate de sociedad tecnológicamente avanzada que mejore el atractivo de las actividades de alto valor añadido. Es vital para el desarrollo y el Gobierno debe situarlo en el centro de su estrategia.


 


Además de otras infraestructuras necesarias para la competitividad, los sistemas portuario y aeroportuario y la autovía de Sagunto-Somport, la economía valenciana requiere especial atención del Gobierno para regenerar el tejido industrial ante el cambio en la división interespacial del trabajo. Hay que apostar por la cualificación y sofisticación de la producción y reorganizar el sistema de generación de valor, orientándolo al cliente y sustentándolo en el desarrollo del producto, la investigación, la distribución y el marketing. De cómo se afronten estos retos dependerá el futuro económico.


 


Por todas las razones, y algunas más, la Comunidad Valenciana, que económicamente resultará perdedora si se elimina el Trasvase del Ebro del PHN, y que afronta retos de gran importancia para la economía nacional, merece una especial atención integral, eficiente y eficaz del Gobierno que satisfaga a los ciudadanos.


 


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