Rueda de prensa «Infraestructuras estratégicas y reactivación sostenible»

Los presidentes de AVE, las Cámara de Comercio de la Comunidad Valenciana, la Cámara de Contratistas, CEC, CEV, CIERVAL, Coepa, Fecoval y la Fundación PRO AVE  han comparecido ante los medios de comunicación de forma conjunta para presentar el documento «Infraestructuras estratégicas y reactivación sostenible»  en el que las organizaciones empresariales y cámaras valencianas reclaman:

  • Demandan mayor equidad en la distribución de los recursos públicos
  • Solicitan que se apueste por una estrategia de crecimiento económico sostenido y sostenible informada por la racionalidad económica en el uso de los recursos públicos, de impulso de la competitividad, la productividad y el empleo de calidad, pensando no sólo en los intereses de la Comunidad Valenciana sino en el desarrollo de España
  • Cuentan, con la legitimidad que aportan la justicia distributiva, la racionalidad económica y la búsqueda del interés general, criterios que el gobierno central no parece haber tenido en cuenta hasta ahora
  • Esperan que los PPGGEE que se presentarán en las próximas semanas, vean reflejadas mejoras muy importantes en materia de inversión, infraestructuras y compensación a la infrafinanciación a la que estamos sometidos.

A continuación puedes consultar el texto completo del documento:

Desde hace mucho tiempo existe la opinión en el resto de España de que los ciudadanos de la Comunidad Valenciana hemos hecho de la queja lastimera infundada un arma reivindicativa frente al gobierno de España. Y por parte de los gobernantes nacionales la creencia de que este es un pueblo blando que traga con lo que le echen. Pero ni lo primero se corresponde con la realidad, ni lo segundo puede consentirse, por dignidad.

Que la Comunidad Valenciana ha sido discriminada históricamente, y de manera particular en los últimos años, es algo irrefutable. La discriminación en materia de financiación de esta Comunidad está científicamente demostrada y políticamente aceptada, afectando a la provisión de servicios públicos básicos. Las inversiones en infraestructuras por parte del gobierno central están muy lejos de lo que por población nos corresponde. Basta con ver que la inversión media por habitante del gobierno central en los últimos quince años representa apenas el 75% de la media nacional, y que la licitación de obra pública per cápita en los últimos cuatro no llega al 45% de la media de España. De acuerdo con este criterio, el déficit de inversión en infraestructuras de la Administración central en la Comunidad Valenciana en los últimos quince años, ascendería a unos 7.000 millones de euros.

Pero el problema que acabamos de denunciar no es sólo de discriminación, sino también de eficiencia y eficacia económica. Dada la localización y capacidad económica de la Comunidad Valenciana, así como su posición estratégica y la de sus puertos en las grandes rutas del tráfico mundial, la baja calidad de las infraestructuras ferroviarias y logísticas y la agobiante lentitud en mejorarlas no sólo supone una desventaja competitiva, que afecta a nuestra capacidad exportadora, sino la pérdida de oportunidades para cambiar nuestro modelo económico y elevar la renta, el empleo de calidad y el bienestar de nuestros ciudadanos.

Pero lo más preocupante es que la miopía política de nuestros responsables públicos nacionales les impide percibir la capacidad de arrastre y transformación de la economía nacional que tienen algunas infraestructuras estratégicas de la Comunidad Valenciana. Porque si bien la ministra de Fomento y el mismo presidente del gobierno han dado muestras de entenderlo y prometieron dar una pronta solución, lo cierto es que ni han cumplido, ni hay signos de que exista una rápida solución a los estrangulamientos que sufrimos en materia de infraestructuras ferroviarias. El poco peso de la racionalidad económica entre los criterios que informan la política pública del país y el horizonte temporal de corto plazo que guía la acción de gobierno, nos hacen dudar de que el agravio se resuelva. Y es en estos casos cuando la sociedad civil debe llenar el vacío dejado por los responsables públicos. Sólo así es posible recuperar la dignidad de los valencianos y forjar una estrategia económica de largas miras.

Muchas son las inversiones en infraestructuras de gran relevancia para la competitividad y el crecimiento de la economía de nuestra región, pero la máxima prioridad desde la perspectiva del desarrollo económico la tienen las de carácter ferroviario. Tanto por su incidencia económica en el medio plazo y su importancia medioambiental y económica en el largo plazo.

La primera y más relevante es el Corredor Mediterráneo, tanto para el tráfico de mercancías como pasajeros. A la luz de la experiencia y la dificultad existente para la implantación del tercer carril, resulta cada vez más evidente que el AVE regional, con prolongación a Tarragona, es fundamental para la puesta en funcionamiento de la conexión con Europa en ancho internacional para el tráfico de mercancías. Esto constituiría, además, un factor de integración y desarrollo del principal espacio turístico del país: el Arco Mediterráneo. Es inaudito que en pleno siglo XXI, y cuando tantas líneas de alta velocidad que nunca serán rentables, ni económica ni socialmente, se están construyendo en el país, el Arco Mediterráneo no disponga de esta infraestructura y desplazarse entre la segunda y la tercera ciudad del país (Barcelona y Valencia) lleve más de tres horas.

La implantación del AVE regional desde Alicante a Castellón, con prolongación a Tarragona constituye una inversión no sólo rentable financieramente, sino fundamental para la integración de la Comunidad Valenciana y estratégica para la mejora de la calidad de la oferta turística del país. Una actividad, la turística, que no sólo es la más importante de España y cuenta con un futuro prometedor si las cosas se hacen bien, sino que requiere de una mayor atención al entorno y a la conectividad para desplegar todo su potencial de desarrollo e impulsar un turismo de mayor calidad y valor añadido. A todo lo cual se une el que la inversión necesaria es muy modesta al estar ejecutada una parte fundamental de la inversión entre Font de la Figuera y Valencia y ser muy llano el trazado entre Valencia, Castellón y Tarragona.

Pero la operación más importante es la conexión con el centro, norte y este de Europa en ancho europeo para el tráfico de mercancías. No sólo porque esto permitiría incrementar la competitividad de la economía valenciana, sino porque supone una gran oportunidad de impulsar un profundo y amplio proceso de transformación del sistema productivo por mediación de la desviación de una parte del tráfico de mercancías que circula entre el centro y norte de Europa y Asia. Este proceso no sólo supondría un gran impulso al tráfico de mercancías de los puertos e infraestructuras viarias terrestres, especialmente el ferrocarril, sino el desarrollo de actividades logísticas, de servicios de alto valor añadido y de nuevas actividades manufactureras a impulsos de dicho tráfico. En un momento en que la reactivación económica está en marcha, un proceso de tales características constituiría un motor de cambio estructural del que tan necesitada está la economía española para garantizar la sostenibilidad del crecimiento, la elevación del valor añadido per cápita y la creación de empleo de mayor calidad.

Evidentemente, para que este potencial de desarrollo se despliegue plenamente es necesario habilitar plataformas logísticas y mejorar los accesos ferroviarios a los puertos de nuestra región, algo a lo que el gobierno de España está también dando largas, como se deduce de la ausencia de proyectos de inversión destinados a tales menesteres y su no consideración entre los proyectos presentados al Programa Conectando Europa de la Comisión Europea.

Aunque se trate de un proyecto de menor entidad e impacto económico, la escasa inversión requerida y su trascendencia para la integración del mercado nacional y de dos ejes de desarrollo fundamentales, como el Eje Mediterráneo y el Valle del Ebro, hace de la modernización de la línea Zaragoza-Teruel-Sagunto una actuación fundamental para elevar la competitividad y dinamismo del sistema productivo español. Y si bien los gobiernos de Aragón y de la Comunidad Valenciana, las organizaciones empresariales representativas del clúster automovilístico y el mundo empresarial y cameral valenciano y aragonés lo han reivindicado insistentemente, el gobierno de España ha hecho caso omiso a tal demanda.

El colofón a tal miopía y ausencia de una estrategia de desarrollo a largo plazo lo ha sido la apuesta del gobierno central por el Corredor Atlántico frente al Corredor Mediterráneo, por los accesos ferroviarios a los puertos de Barcelona y Bilbao frente a los de la Comunidad Valenciana y por el tramo Bilbao-Vitoria del Corredor del Cantábrico frente a la línea Zaragoza-Sagunto en la selección de proyectos a financiar con ayuda europea.

Ante una situación de esta naturaleza, la reivindicación del mundo empresarial y cameral valenciano no puede ser blanda. La nuestra no es sólo una demanda de mayor equidad en la distribución de los recursos públicos. Es una apuesta por una estrategia de crecimiento económico sostenido y sostenible informada por la racionalidad económica en el uso de los recursos públicos, de impulso de la competitividad, la productividad y el empleo de calidad, pensando no sólo en los intereses de la Comunidad Valenciana sino en el desarrollo de España. Contamos, pues, con la legitimidad que aportan la justicia distributiva, la racionalidad económica y la búsqueda del interés general, criterios que el gobierno central no parece haber tenido en cuenta hasta ahora.

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AVE y PRO AVE se reúnen con la Presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi

El Presidente de AVE, Vicente Boluda, y el Presidente de la Fundación PRO AVE, Federico Félix, han mantenido hoy, 9 de marzo de 2015, una reunión en Zaragoza con la Presidenta de Aragón, Luisa Fernanda Rudi.

Posteriormente, se ha celebrado un almuerzo de trabajo con empresarios aragoneses entre los que se encontraban: Jorge Villarroya de Industrias Químicas del Ebro (IQE); Alfonso Solans de Grupo Pikolin; Ramón Alejandro Balet de Saica; Carlos Pascual de Grupo Integra y Jorge Esteban de la Asociación de Empresa Familiar de Aragón (AEFA).

La Fundación Pro-AVE reclama que se cumplan los plazos del tercer carril

 
En un sistema económico como el actual, en continua transformación económica, tecnológica e institucional, las ventajas con que cuenta una economía pueden desaparecer si no hay un comportamiento proactivo a nivel político. Es lo que puede ocurrir con la economía valenciana si no mejora pronto la accesibilidad ferroviaria a Europa. Por el contrario, una actuación decidida que haga posible el tráfico de mercancías en ancho europeo en el período previsto (2015 en Castellón y Valencia y 2016 en Alicante) y complete el Corredor Mediterráneo lo antes posible técnicamente, no sólo reforzaría la actual internacionalización de la economía valenciana sino que la impulsaría y diversificaría.

La aspiración de Pro-AVE era que al menos el tercer carril estuviese en funcionamiento entre Alicante y la frontera francesa en 2016. Pero la marcha de las obras y la escasa atención que el gobierno de España presta a una obra de trascendental relevancia económica como esta, nos hacen dudar del futuro del Corredor Mediterráneo en cuanto a los tiempos y la forma. En un momento en que se han relajado las presiones presupuestarias, según reconoce el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, y que la creación de empleo, la reindustrialización del país, el cambio de modelo económico y la internacionalización de la economía pasan a ser los objetivos prioritarios del gobierno, el no situar la pronta ejecución del Corredor Mediterráneo en el centro de la agenda política del ejecutivo, además de constituir un incumplimiento a la palabra dada y a los compromisos asumidos por el Ministerio de Fomento, resulta incoherente y descorazonador.

En primer lugar porque se trata de una inversión con un claro retorno. En segundo término porque tiene un importante efecto expansivo sobre el conjunto de la economía valenciana y nacional. En tercer lugar porque es un eje prioritario del sistema europeo de transporte, contando con financiación comunitaria. Y por último, pero no menos importante, porque cuadra perfectamente con los criterios de la propuesta del plan de acción económica del nuevo presidente de la Comisión Europea de inversión en I+D, infraestructuras y transporte que generen un retorno. El que estos argumentos no sean tenidos en cuenta en Madrid denota poca coherencia estratégica o desinterés por el futuro de esta Comunidad y de España.

Para la economía productiva valenciana, especialmente la del sector agroalimentario, automovilístico e industrial, la accesibilidad ferroviaria en ancho europeo a nuestro principal mercado supondría un ahorro en coste de unos tres céntimos de euro por kilo de productos agrícolas, un promedio de unos 300 euros por automóvil y en torno a un 30% en el coste de transporte de productos industriales. Sin olvidar la eliminación de barreras generadas por la nieve en invierno, que obstaculiza el acceso a los mercados del centro y este de Europa.

Con esta política estos ahorros, que mejorarían la posición competitiva de unos productos para los cuales el coste de transporte es en muchos casos tan alto como el de la mano de obra, no solo no se darán, sino que los costes se verán incrementados con el aumento del precio del combustible, una política ambiental cada vez más rigurosa y la implantación de la euro-viñeta.

En suma, de cómo avance la construcción del Corredor Mediterráneo dependerá la evolución de las exportaciones valencianas y la capacidad de internacionalización de nuestro actual sistema productivo. Sin olvidar el rol que para el desarrollo del sector turístico tiene el desdoblamiento del tráfico de pasajeros y mercancías y la alta velocidad entre Tarragona y Alicante, que sigue durmiendo el sueño de los justos, cuando otras líneas de mucha menor trascendencia económica van a recibir 5000 millones de inversión de Adif para 2014 y 2015.

Pero la relevancia del Corredor Mediterráneo para la evolución de la internacionalización de la economía valenciana, y por derivación la española, no depende sólo de estos efectos. La implantación del ancho europeo para tráfico de mercancías, la separación entre tráfico de mercancías y pasajeros en el eje Mediterráneo y la posibilidad de tránsito de convoyes de mercancías de más de 500 metros, abre una gran oportunidad: la desviación de parte del tráfico de mercancías entre Asia y el norte de Europa que hoy tiene que seguir por vía marítima hasta los puertos del norte del continente. Por esta nueva vía, teniendo al puerto de Valencia, el más importante de España en tráfico de contenedores y el mejor posicionado en las grandes rutas transoceánicas que pasan por el Mediterráneo, como punto de tránsito y al ferrocarril como medio de transporte, se pueden ahorrar tres o más días en el tiempo de transporte de las mercancías que circulan entre aquellos dos espacios.

El impacto económico para la Comunidad Valenciana y España de este nuevo itinerario seria múltiple y muy significativo. La actividad logística y diversos otros servicios se verían significativamente impulsados por dicho tráfico. Pero lo más importante es que serían actividades exportadoras en la medida que aportan valor a bienes en tránsito. Es decir, se daría un considerable impulso a la actividad exportadora y la internacionalización de España.

A esto hay que unir el que la constitución de los puertos de la comunidad valenciana en punto obligado en el tráfico de mercancías entre Asia y el norte de Europa aporta un factor de atracción para la implantación de actividades de transformación cuyo destino fundamental es el mercado exterior.

Si lo que el país necesita es reactivar la economía impulsando inversiones rentables y que generen un retorno, como defiende con mucha lógica el ministro de Economía y Competitividad, D. Luis de Guindos, crear empleo e impulsar la internacionalización del sistema productivo, resulta imprescindible introducir racionalidad en la agenda del gobierno, orientando sus políticas, en especial la de infraestructuras, hacia estos cometidos. El ministerio de Economía y Competitividad debería tener voz y voto en la política de infraestructuras, y ésta ajustarse a la estrategia económica del gobierno. En caso contrario el desperdicio y la incoherencia serán la nota distintiva de la política económica española, en perjuicio del país y de los sufridos ciudadanos.

Los empresarios valencianos reivindican las infraestructuras prioritarias para la CV

Los presidentes de AVE, Cierval, CEV, Coepa, CEC, Fecoval, las Cámara de Comercio de la Comunidad Valenciana y la Cámara de Contratistas han comparecido ante los medios de comunicación de forma conjunta para presentar el  documento «Prioridades de infraestructuras de la Comunitat Valenciana», que junto a una carta remitirán hoy tanto a la Ministra de Fomento, Ana Pastor, como al de Hacienda, Cristóbal Montoro.

En el documento se fija el «objetivo 10-10-10»:

  • 10 prioridades de consenso en materia Infraestructuras (o conjunto de infraestructuras).
  • 10 años plazo de ejecución para lo cual es necesario que en los 5 próximos años entren licitadas no menos del 75% de las obras.
  • 10% del presupuesto estatal tanto por vía presupuesta como extrapresupuestaria (CPPs) se destine a la Comunidad Valenciana (al menos), en consonancia con nuestro PIB (9,5%) y nuestra población (10,67%), incluso superando este porcentaje para ir “recuperando” el agravio histórico sufrido.

Proponiéndose un mapa de prioridad de actuaciones en materia de infraestructuras, de conformidad con la situación actual y no excluyentes y que tienen como objetivo vertebrar, mejorar la competitividad, potenciar nuestros sectores industriales, el turismo y contribuir a que España y el sur de Europa se conviertan en un nodo intermodal de referencia global:

Infraestructuras ferroviarias

1. Estricto cumplimiento de plazos convenidos con Fomento en los trazados Barcelona–Tarragona-Castellón-Valencia-Alicante-Murcia del Corredor Mediterráneo de mercancías (tanto en ancho UCI-internacional, como en ancho Ibérico) como pasajeros (en UCI-larga distancia AVE y cercanías Ibérico), incluyendo la prolongación del túnel de Serrería en la ciudad de Valencia

2. Obras de mejora de la actual conexión Ferroviaria Sagunto-Zaragoza. acometiendo ya las Infraestructuras necesarias (trazados pendientes, obras de fábrica) telecomunicaciones, etc. para alcanzar una explotación comercial rentable.

3. Conexión Ferroviaria en ancho UCI, a los principales puertos (Castellón/Villareal, Sagunto/ Puerto Sagunto, Valencia y Alicante).

4. Plataformas intermodales igualmente conectadas al Corredor Mediterráneo (Castellón/Villareal Sagunto,/Parc Sagunt, Fuente San Luis/Valencia, comarcas centrales de Valencia (La Costera/Vall d’Albaida), Alicante-Elche, (Villena/ Vega Baja).

5. Iniciar el tren de la costa. Gandía-Oliva-Denia y desde Alicante a Benidorm y Alicante-Torrevieja.

Infraestructuras viarias

6. Corredor viario de la Comunidad Valenciana, que permita estructurar y conectar los espacios productivos del norte al sur de la Comunidad:

7. Mejora de accesos y conexión de las zonas productivas con las principales vías de comunicación.

8. Mejora de accesos a los puertos y aeropuertos.

9. Mejora de acceso a las principales zonas turísticas.

Infraestructuras hidráulicas

10. Solucionar el déficit hídrico estructural que padece nuestra Comunidad.

 

Documento completo:

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