Todo parece indicar que estamos ante un cambio de ciclo económico. Un cambio de ciclo que en nuestro caso tiene dimensiones de carácter estructural, al afectar de forma especial al sector que más ha tirado de nuestra economía en los últimos diez años, el de la construcción. Afrontar este cambio supone para nuestras empresas y la sociedad en su conjunto un reto lleno de oportunidades que estamos obligados a gestionar de forma inteligente y ponderada, reconfigurando los motores sectoriales tradicionales y las estrategias que los han orientado y al mismo tiempo dirigiendo más recursos y capacidades hacia otras actividades. No debemos dejar de aprovechar las ventajas comparativas que aún tenemos, pero necesitamos crear capacidades que nos permitan contar con una economía impulsada por un espectro más amplio de sectores motrices y más intensivos en conocimiento.
La construcción, que ha sido un motor muy importante de la economía española y valenciana en la última década, ha entrado en un claro proceso de ralentización. La demanda se está moderando y es indudable que está afectando y afectará al empleo, a la inversión inmobiliaria y a la tasa de crecimiento. Aunque en este proceso hay mucho de efecto coyuntural y generado desde el sector financiero y no poca influencia de mecanismos de psicología colectiva, lo cierto es que un crecimiento como el que este sector ha experimentado en los últimos diez años no es sostenible, como venimos manifestando desde hace tiempo.
Pero esto no implica que la economía española y valenciana vayan a estancarse o entrar en recesión, ni que la inversión productiva, que es la que crea valor a largo plazo, se contraiga. Afortunadamente contamos con una economía diversificada y una base empresarial muy dinámica y en continua renovación para mejor.
Todo cambio de ciclo es una oportunidad, dado que permite reflexionar lejos de la euforia coyuntural y redireccionar nuestras capacidades creativas, con la ventaja de la capacidad inversora que ha generado la bonanza inmobiliaria y de la construcción en la economía valenciana. Capacidad inversora que se está canalizando hacia nuevos sectores y está alimentando una iniciativa empresarial de la que esta sociedad nunca ha carecido y que constituye su principal patrimonio.
Esta moderación de la dinámica construcción servirá para concentrarnos todos en la elaboración de un nuevo modelo de desarrollo, más sustentado en el conocimiento y la creatividad, que enriquezca los esquemas y capacidades empresariales, impulse nuevas actividades productivas, reconfigure las tradicionales y fortalezca los pilares de una sociedad capaz de navegar con soltura en la economía global y del conocimiento.
La estrategia que conduzca dicho proceso debe pivotar, a nuestro entender, sobre los siguientes pilares:
(i) Desarrollo de un sólido sistema de educación y formación que genere valores, actitudes y habilidades acordes con las exigencias de una economía sustentada en el conocimiento y que haga de la creatividad su principal motor.
(ii) Generación de un sistema de I+D firmemente comprometido con el desarrollo económico y social de la región.
(iii) Impulso de un sistema empresarial vertebrado por campeones sectoriales, redes estratégicas y sólidos grupos empresariales capaz de liderar el sistema de innovación que oriente, impulse y alimente el sistema de I+D y educativo y absorba el flujo de conocimientos y habilidades que ellos generan.
(iv) Infraestructuras adecuadas a las necesidades del siglo XXI, mayor independencia energética y abastecimiento hídrico.
(v) Potenciación y el desarrollo de la sociedad civil, base para la constitución de una fuerte coalición de desarrollo a nivel regional y capacidad de negociación a nivel nacional.
La sociedad valenciana ha demostrado a lo largo del último medio siglo de su historia que es capaz de progresar y alcanzar altos niveles de bienestar. Ha sabido salir airosa de otros momentos críticos, con renovadas capacidades. Sólo hay que recordar la crisis de finales de la década de 1970 y principios de la de 1980, o la más reciente de la primera mitad de la década de los noventa. Y lo ha hecho gracias a la capacidad de trabajo de los valencianos, el empeño e iniciativa de sus empresarios, la flexibilidad y capacidad de adaptación de su tejido productivo y la buena entente de que hemos dado muestras los actores económicos, sociales y políticos en los momentos difíciles.
La situación actual tiene poco que ver con las que he mencionado. Las turbulencias económicas son de menor calado, y muy localizadas en el sistema financiero, la economía mundial sigue funcionando bien y cuenta con nuevos motores, y la capacidad de respuesta institucional es mucho mayor. Además, nuestra economía es mucho más robusta, nuestro empresariado más cualificado, nuestra sociedad más equilibrada y nuestro sistema de innovación mucho más evolucionado y creativo. Pero de lo que no tengo ninguna duda es de que para responder al reto actual y sacar provecho de las oportunidades que tenemos ante nosotros, necesitamos desplegar con más intensidad aún nuestra bien probada capacidad de trabajo, elevar nuestra moral, tanto en el plano social como en el empresarial, apostar seriamente por la formación de nuestros recursos humanos y reforzar los lazos entre sistema productivo y sistema de I+D.
Ahora bien, si queremos sacar el máximo partido de estas fuerzas, es fundamental que cultivemos el noble ejercicio de la comunicación y cooperación entre los actores políticos, económicos y sociales en el marco de un ambicioso plan estratégico.
(030914)-provincias_la-copa-américa-cada-vez-más-cerca.pdf
De Retos y Oportunidades
/en Empresa y EconomíaAutor: Francisco Pons Alcoy
Fecha: 22 de Mayo de 2008
Medio: El Boletín
DE RETOS Y OPORTUNIDADES
La globalización ha cambiado las reglas del juego. Las condiciones en las que se mueven la economía española y valenciana, plantean no pocos retos y alumbran algunas oportunidades.
De cómo actuemos individual y colectivamente dependerá el que superemos con éxito los primeros y saquemos provecho de las segundas.
Tras beneficiarnos de una larga década de bonanza, con altas tasas de crecimiento sustentadas en las actividades constructora, inmobiliaria y de servicios, empieza una nueva etapa. Y dicha nueva etapa exige un nuevo modelo de desarrollo, si queremos navegar con éxito por la economía del siglo XXI.
Como fortalezas destacan el carácter plural de nuestra economía, la cultura, el ambiente empresarial, nuestra localización, el medio natural privilegiado con el que contamos, algunas infraestructuras clave, la imagen internacional creada los últimos años y una oferta de ocio de gran atractivo.
Nuestro sistema productivo, de marcado carácter minifundista y en el que predominan las actividades de demanda y crecimiento débil, poco intensivas en conocimiento y de baja productividad, es nuestra principal debilidad, al haber limitado el compromiso de nuestras empresas con la I+D y un sólido sistema de innovación y haber forjado un mercado de trabajo de bajo nivel de formación.
Para ofrecer una respuesta satisfactoria a los nuevos retos que tenemos ante nosotros es necesario apostar por una nueva estrategia, tanto empresarial como territorial, que se sustente en los siguientes pilares:
1) Atracción de empresas extranjeras que no sólo contribuyan a la inversión y el desarrollo de nuevos sectores, sino que insuflen en nuestro tejido empresarial nuevos estilos de dirección y gestión.
2) Fomento de campeones sectoriales y grupos empresariales, con suficiente músculo financiero y capacidad de gestión, que trabajando en red con nuestras pequeñas y medianas empresas, puedan afrontar el reto de la globalización y tirar del carro de la actividad de I+D y de los servicios avanzados.
3) Impulso de la multilocalización para garantizar la competitividad de nuestras empresas y la especialización de la Comunidad Valenciana en funciones y actividades de mayor valor añadido y conocimiento.
4) Sustitución del individualismo y la espontaneidad por la reflexión bien informada, la estrategia y la cooperación.
5) Inversión decidida en la formación de empleados y directivos, apostando por el desarrollo del capital humano y las capacidades de liderazgo y de compromiso.
6) Creación de un sólido sistema regional de innovación mediante la intensificación de las relaciones entre sistema productivo, sistema de I+D y sistema de formación. El reforzamiento y compromiso con el desarrollo regional del sistema de investigación es fundamental. La mejora de nuestro sistema educativo es decisiva.
7) Refuerzo de la calidad, el diseño, el servicio al cliente y la marca, la distribución, el marketing y la logística.
8) Fomento de actividades de alta tecnología intensivas en conocimiento, aprovechando para ello tanto los efectos inducidos de las actividades tradicionales como la atracción de inversiones de fuera y el refuerzo de nuestra capacidad de invención e innovación.
9) Regeneración y cambio del tejido productivo tradicional, orientandolo a nichos de mercado donde la competitividad se sustente en la calidad, diferenciación e innovación.
10) Fomento de actividades orientadas al mercado interior, intensivas en trabajo y promotoras de bienestar, impulso a los servicios avanzados a las empresas y adaptación del sistema financiero a la economía del conocimiento, estimulando su implicación estratégica en los nuevos ejes de crecimiento y el desarrollo de empresas de alta tecnología y de sectores de futuro.
(microsoft-word—090330-intervenci_363n-del-presidente-de-ave–para-web.doc).pdf
Desayuno con Inmaculada Rodríguez Piñero
/en Empresa y EconomíaDesayuno con la Secretaria de Economía y Empleo del PSOE en la sede de AVE, donde los asociados transmitieron a la Sra. Rodríguez Piñero sus inquietudes sobre la actualidad socioeconómica de la Comunidad Valenciana.
Ayudas a la realización de Protocolos Familiares
/en Empresa y EconomíaRESOLUCIÓN de 10 de diciembre de 2007, del Conseller de Economía, Hacienda y Empleo y vicepresidente segundo del Consell, por la que se resuelve la convocatoria de ayudas a empresas familiares para la realización de protocolos familiares correspondientes al ejercicio 2007 [2007/15561].
El Agua, una Cuestión de Estado
/en Empresa y EconomíaLa sociedad de hoy, y en un escenario bien distinto al de hace sólo dos generaciones, debe resolver unos problemas de complejidad creciente. Y aunque, sin duda, la tecnología actual ayuda a resolverlos, ni la cultura de la ciudadanía, ni las estructuras encargadas de gestionar el agua ni, en fin, los privilegios ancestrales (vigentes están derechos históricos con siglos de antigüedad) han sido adecuados al nuevo contexto. De ahí la extrema dificultad de introducir cambios estructurales, una dificultad acrecentada por la facilidad con que el discurso fácil y demagógico llega al ciudadano y por la fragmentación de las competencias. Por ello sólo el análisis pragmático y carente de demagogia, permitirá desbloquear la situación actual y avanzar, por un camino angosto, de larga y compleja andadura, hacia la gestión sostenible del agua que exigen las generaciones venideras. De ahí la necesidad de acuerdos políticos. De ahí la necesidad de un pacto de Estado. De ahí que pragmatismo y consenso, ausentes en el discurso de hoy, constituyan la esencia de la primera y principal conclusión del análisis que sigue.
Jornada AVE-APD: El Crecimiento Empresarial a Debate
/en Empresa y EconomíaTanto AVE como APD consideramos que el tamaño de nuestro tejido empresarial es una cuestión clave para afrontar con garantías los retos que la economía global y del conocimiento nos deparan.En esta nueva jornada conjunta, AVE y APD pretendemos abordar el tema del crecimiento empresarial a través de una mesa redonda en la que empresarios y directivos de distintos sectores debatirán la trayectoria de crecimiento de sus empresas, incidiendo en diversos aspectos que afectan a las estrategias de crecimiento de una empresa.En un contesto de transformación como el actual, el pequeño tamaño y la carencia de un equipo sólido, cualificado, profesional e informado por un proyecto claro, lleva normalmente a las empresas a adoptar posturas defensivas y de simple superviviencia, que las condena a desaparecer.Por ello deben promoverse empresas dotadas de músculo financiero, capaces de abordar los retos de la internacionalización, que deben liderar redes estratégicas en las que el papel del importante entramado de pequeñas y medianas empresas con las que cuenta nuestra Región es clave.
Afrontando el Cambio de Ciclo
/en Empresa y EconomíaAutor: Francisco Pons Alcoy
Fecha: 16 de Marzo de 2008 (El Mundo), 18 de enero de 2008 (El Boletín)
Medio: El Mundo, El Boletín
Todo parece indicar que estamos ante un cambio de ciclo económico. Un cambio de ciclo que en nuestro caso tiene dimensiones de carácter estructural, al afectar de forma especial al sector que más ha tirado de nuestra economía en los últimos diez años, el de la construcción. Afrontar este cambio supone para nuestras empresas y la sociedad en su conjunto un reto lleno de oportunidades que estamos obligados a gestionar de forma inteligente y ponderada, reconfigurando los motores sectoriales tradicionales y las estrategias que los han orientado y al mismo tiempo dirigiendo más recursos y capacidades hacia otras actividades. No debemos dejar de aprovechar las ventajas comparativas que aún tenemos, pero necesitamos crear capacidades que nos permitan contar con una economía impulsada por un espectro más amplio de sectores motrices y más intensivos en conocimiento.
La construcción, que ha sido un motor muy importante de la economía española y valenciana en la última década, ha entrado en un claro proceso de ralentización. La demanda se está moderando y es indudable que está afectando y afectará al empleo, a la inversión inmobiliaria y a la tasa de crecimiento. Aunque en este proceso hay mucho de efecto coyuntural y generado desde el sector financiero y no poca influencia de mecanismos de psicología colectiva, lo cierto es que un crecimiento como el que este sector ha experimentado en los últimos diez años no es sostenible, como venimos manifestando desde hace tiempo.
Pero esto no implica que la economía española y valenciana vayan a estancarse o entrar en recesión, ni que la inversión productiva, que es la que crea valor a largo plazo, se contraiga. Afortunadamente contamos con una economía diversificada y una base empresarial muy dinámica y en continua renovación para mejor.
Todo cambio de ciclo es una oportunidad, dado que permite reflexionar lejos de la euforia coyuntural y redireccionar nuestras capacidades creativas, con la ventaja de la capacidad inversora que ha generado la bonanza inmobiliaria y de la construcción en la economía valenciana. Capacidad inversora que se está canalizando hacia nuevos sectores y está alimentando una iniciativa empresarial de la que esta sociedad nunca ha carecido y que constituye su principal patrimonio.
Esta moderación de la dinámica construcción servirá para concentrarnos todos en la elaboración de un nuevo modelo de desarrollo, más sustentado en el conocimiento y la creatividad, que enriquezca los esquemas y capacidades empresariales, impulse nuevas actividades productivas, reconfigure las tradicionales y fortalezca los pilares de una sociedad capaz de navegar con soltura en la economía global y del conocimiento.
La estrategia que conduzca dicho proceso debe pivotar, a nuestro entender, sobre los siguientes pilares:
(i) Desarrollo de un sólido sistema de educación y formación que genere valores, actitudes y habilidades acordes con las exigencias de una economía sustentada en el conocimiento y que haga de la creatividad su principal motor.
(ii) Generación de un sistema de I+D firmemente comprometido con el desarrollo económico y social de la región.
(iii) Impulso de un sistema empresarial vertebrado por campeones sectoriales, redes estratégicas y sólidos grupos empresariales capaz de liderar el sistema de innovación que oriente, impulse y alimente el sistema de I+D y educativo y absorba el flujo de conocimientos y habilidades que ellos generan.
(iv) Infraestructuras adecuadas a las necesidades del siglo XXI, mayor independencia energética y abastecimiento hídrico.
(v) Potenciación y el desarrollo de la sociedad civil, base para la constitución de una fuerte coalición de desarrollo a nivel regional y capacidad de negociación a nivel nacional.
La sociedad valenciana ha demostrado a lo largo del último medio siglo de su historia que es capaz de progresar y alcanzar altos niveles de bienestar. Ha sabido salir airosa de otros momentos críticos, con renovadas capacidades. Sólo hay que recordar la crisis de finales de la década de 1970 y principios de la de 1980, o la más reciente de la primera mitad de la década de los noventa. Y lo ha hecho gracias a la capacidad de trabajo de los valencianos, el empeño e iniciativa de sus empresarios, la flexibilidad y capacidad de adaptación de su tejido productivo y la buena entente de que hemos dado muestras los actores económicos, sociales y políticos en los momentos difíciles.
La situación actual tiene poco que ver con las que he mencionado. Las turbulencias económicas son de menor calado, y muy localizadas en el sistema financiero, la economía mundial sigue funcionando bien y cuenta con nuevos motores, y la capacidad de respuesta institucional es mucho mayor. Además, nuestra economía es mucho más robusta, nuestro empresariado más cualificado, nuestra sociedad más equilibrada y nuestro sistema de innovación mucho más evolucionado y creativo. Pero de lo que no tengo ninguna duda es de que para responder al reto actual y sacar provecho de las oportunidades que tenemos ante nosotros, necesitamos desplegar con más intensidad aún nuestra bien probada capacidad de trabajo, elevar nuestra moral, tanto en el plano social como en el empresarial, apostar seriamente por la formación de nuestros recursos humanos y reforzar los lazos entre sistema productivo y sistema de I+D.
Ahora bien, si queremos sacar el máximo partido de estas fuerzas, es fundamental que cultivemos el noble ejercicio de la comunicación y cooperación entre los actores políticos, económicos y sociales en el marco de un ambicioso plan estratégico.
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