Buenos días a todos y gracias por su asistencia.
Quiero agradecer la presencia del presidente de CIERVAL, del presidente del Consejo Superior de Cámaras de la Comunidad Valenciana, del presidente de la Autoridad portuaria de Valencia, del presidente de UMIVALE y del presidente de Feria Valencia.
Asimismo quiero agradecer la presencia de aquellos socios de AVE y clientes del Banco Urquijo que esta mañana han decidido acompañarnos. Especialmente quiero agradecer la invitación que me ha cursado el Banco Urquijo para poder trasladarles, esta mañana, algunas ideas sobre la visión que desde AVE tenemos respecto a la actual situación económica de España y enumerar algunas propuestas al respecto.
Mi intervención durará aproximadamente unos 20 minutos para dejar tiempo al coloquio e intercambio de opiniones. Mi intención es abordar con mesura pero con rigor y valentía un análisis de la compleja y delicada situación económica que atravesamos y plantear unas ideas y líneas de actuación que nos permitan salir poco a poco de ella. Estamos realmente ante una crisis económico-financiera o una profunda desaceleración, llámese como se quiera. Hemos pasado en pocos meses de un crecimiento del PIB del 3,8 a una previsión del 1,6.
Antecedentes.
Venimos de una época de unos 14 años de crecimiento continuado, desde la crisis de los 90 que empezó a solventarse en el año 94; y entonces no valieron ni la exposición internacional de Sevilla, ni las olimpiadas de Barcelona.
Crecimiento constante del PIB por encima del 3%, incluso del 4%; reducción del desempleo hasta el 7,75%; reducción muy importante del endeudamiento desde más del 60% del PIB hasta un 35%; superávit continuado de la balanza fiscal; hemos cumplido mejor casi que nadie los compromisos de Maastricht; hemos creado millones de puestos de trabajo; nos visitan 45 m. de turistas, segundo país del mundo en turismo; los inmigrantes quieren venir a España a buscar empleo y su asentamiento,
Podríamos decir, en líneas generales, que España ha realizado un cambio social, político y económico, sin precedentes en nuestra historia. De hecho, en paridad de capacidad de compra España ocupa el puesto 12, en la Europa de los 27, con un 107% sobre la renta media de Europa, frente al 101% de Italia por ejemplo. Podemos incluso equipararnos en pocos años a Alemania 113%, Francia 111%, Reino Unido 116%, si hacemos bien los deberes.
Pero, ¿entonces porque estamos en crisis?
La construcción ha sido el principal motor del desarrollo, suponiendo el 13% del PIB, frente al 6,5% de los países de la UE. También el turismo.
Pero,
– no hemos dominado la inflación y perdemos capacidad competitiva cada año,
– no hemos querido destacar que hemos recibido billones de pesetas a fondo perdido de la Unión Europea, que se contaban entre los números de crecimiento pero sin hacer referencia al regalo y mérito de los europeos y no de nosotros,
– la balanza exterior la hemos tenido en desequilibrio creciente, ya que las importaciones han crecido más que las exportaciones,
– la productividad apenas ha mejorado (estamos a la cola de Europa), probablemente debido a nuestra propia estructura sectorial, ya que no hemos realizado los cambios estructurales en nuestra sociedad y en nuestra economía, que hacían falta,
– hemos caído en la autocomplacencia y apenas hemos estudiado con rigor crítico como se producía el auténtico crecimiento de nuestra economía para darnos cuenta que por debajo de nuestro remarcable crecimiento, algo estaba fallando y algún día pagaríamos este fallo.
– hemos trasladado medios humanos y financieros al sector más rentable de la economía, el de la construcción residencial. Esto no es culpa de los empresarios, que siguen al mercado.
Como sociedad no hemos querido prestar la fina atención que hacía falta para percibir que poco a poco iba apareciendo un lento tsunami que nos estaba invadiendo y nos iba a crear problemas. La globalización, la incorporación de las tecnologías, la era de la información y del conocimiento, el desarrollo espectacular de países que, juntos, suman más de 3.000 millones de personas.
Lo primero que tenemos que hacer es reconocer nuestra situación. Políticos, empresarios y sindicatos.
Lo segundo es aceptar que, esto tiene que pasar por nosotros, por todos nosotros y no sólo por el Gobierno.
Lo tercero es que la crisis va a ser dura, pero no más que la de los años 70, los 80 y los 90.
No se trata de bajar la velocidad del vehículo, sino de recomponerlo para que pueda circular mejor en un terreno que ha cambiado considerablemente. Tenemos muchas piezas útiles, herramientas e imaginación. Se trata de ponerse a trabajar para adaptarnos a la nueva realidad. Hoy España está en mejor posición de abordar esta situación que en tiempos pasados si nos ponemos manos a la obra, dado que contamos con unas grandes capacidades empresariales.
Sólo para hacer historia podemos dedicar muy poco tiempo a pensar qué ha pasado. Hay razones endógenas y exógenas:
- Que unos señores en Estados Unidos vendieron viviendas con hipoteca a personas que a penas tenían posibilidades de pagar su hipoteca.
- Que otros certificaron la calidad de este riesgo de una manera alegre y con poco rigor.
- Otros empaquetaron miles de millones de dólares con esta certificación de calidad y la colocaron a bancos y fondos de inversión en todo el mundo, incluido Europa y España.
- Algunos que deberían haberse dado cuenta a tiempo de lo que estaba pasando o no se dieron cuenta o lo conocían y no se atrevieron a dar señales de alarma.
- Poca o nula profesionalidad y ética en todos estos casos cuando se trata de personas y organizaciones de primer nivel mundial.
- Además la construcción aquí en España nos lanzaba a un crecimiento espectacular, soportado en parte con la obra pública al amparo de la ayuda europea.
- Grandes empresarios y bancos se lanzaron al desarrollo, a la compra de empresas, de proyectos de todo tipo con apalancamientos espectaculares, lógicamente de riesgo como se observa ahora.
Pero la rueda estaba en marcha y nadie se atrevía a ser el primero que frenaba. Y llegamos a finales del 2.006 con algún síntoma de ralentización y el final del 2.007 con alarmas de cierta importancia, a las que no se quería hacer caso. Y en el año 2.008 terminaremos con un crecimiento del 1,6% o quizá menor, con pérdida de más de 2 puntos en relación con el año anterior. Aumentará el desempleo hasta un 10% u11%. Se cierran muchas empresas o se ralentiza la actividad empresarial en muchas de ellas, especialmente todo el sector directo e indirecto de la construcción residencial. La bolsa acusa de una forma muy notable el ambiente de incertidumbre, pero sobre todo hay desconfianza y desconcierto. Y, en mi opinión, demasiadas alarmas. Las malas noticias se resaltan mucho más que las buenas, el ciudadano está confundido y mira hacia el Gobierno. Todos piensan que el Gobierno debe resolver esta situación. ¿Puede realmente el Gobierno sólo resolver con cierta rapidez esta crisis?
- sin dominar el tipo de cambio,
- ni el precio del petróleo,
- teniendo que cumplir con Maastricht y Lisboa y las normas de Bruselas,
- sin actuación posible sobre los intereses…
¿Qué puede hacer el Gobierno?
1. Primero que nada transmitir rigor, proximidad y complicidad con los ciudadanos, empresarios y sindicatos,
Que todos veamos que el Gobierno es consciente de la realidad y que se pone al frente de todos para abordar y liderar de la mejor manera posible el problema que tenemos.
Que nos transmita confianza, seriedad, claridad y que está manos a la obra, sabiendo todos nosotros que todo no depende de él.
2. El Gobierno debe abordar las reformas que la actual crisis exige, buscando un Pacto de Estado con el principal partido de la oposición, de forma que las mismas se mantengan en el tiempo con independencia del partido que gobierne. nos jugamos mucho.
3. Le pediríamos que reduzca los impuestos:
– para aquellas sociedades que estén dispuestas a reinvertir sus beneficios en la propia empresa,
– para aquellas sociedades que inviertan en investigación y en innovación,
– para aquellas empresas con proyectos de internacionalización,
– para planes de formación,
– para producir fusiones empresariales, alianzas estratégicas que aumenten la masa crítica de nuestras empresas y su capacidad de competir en un mercado global,
4. Que desarrolle un vasto plan de innovación, racionalización y mejora de la Administración, que la haga más eficiente, eficaz y ágil en la toma de decisiones, en la ejecución de las políticas, en la coordinación entre administraciones, en la cooperación con los actores privados y en los tramites burocráticos que tienen que seguir empresas y ciudadanos en su cotidiano vivir.
5. Que aumente cada año su dotación para planes de innovación con el objeto de acortar rápidamente distancias respecto a los países líderes.
6. Que desarrolle un plan integrado y multimodal de infraestructuras que puedan apoyar la creación de actividad y de empleo y que ayude a mejorar nuestra competitividad,
7. Que trabaje con el sector inmobiliario para dar la mejor salida posible a los centenares de miles de viviendas que quedan por vender, evitando la desaparición masiva de empresas tanto del sector como de las actividades ligadas a él.
8. Que libere al máximo de sus posibilidades financiación para las empresas y actividades con buenas perspectivas de futuro.
¿Qué podemos hacer entre todos?
1. Cambiar el estado de ánimo de la sociedad.
Ser realistas de nuestra situación, pero ponernos todos manos a la obra en cada una de nuestras situaciones particulares, seamos personas físicas, sociedades empresariales, organizaciones sindicales, entidades públicas o parapúblicas.
2. Ser conscientes de los cambios muy importantes que se producen en la sociedad global y que nos afectan cada día más:
– una globalización creciente y que aproxima mercados de origen y destino a una velocidad endiablada.
– un mercado especializado por capacidades y situaciones que nos tira de la producción de algunos productos y nos obliga a perfeccionar nuestra actuación.
- con una situación de competencia nacional e internacional nunca vista hasta ahora.
- competencia sanguinaria.
– un cambio sociológico impresionante que cambia las necesidades de los consumidores y lo que ellos demandan.
– un cambio tecnológico espectacular, producido por la combinación de distintas tecnologías, organización y gestión no vistas hasta ahora.
– Internet y su enorme capacidad de cambio de todo tipo en nuestra gestión, en el desarrollo de negocios, en nuestra vida.
Como decía una eminente persona en una conferencia a la que asistí hace unos días, estamos ante la tormenta perfecta, momento de grandes oportunidades que nos harán salir reforzados con nuevos proyectos, momento en el que hay amenazas que si no somos capaces de sortearlas nos arrollarán como las olas del tsunami que nos arrastrará hasta nuestra desaparición,
Cada uno tendrá que elegir el camino.
3. En un cambio permanente en el que nos vamos a encontrar, necesitamos orientarnos a lo que llamaríamos una sociedad flexible.
Mente abierta y capacidad de concertación entre empresarios, trabajadores y administración para hacer frente de forma conjunta y consensuada a los cambios que la globalización y el conocimiento nos imponen. Economía innovadora y flexible, empresarios flexibles, trabajadores y administración flexible, marco institucional que se adapte con agilidad al cambio tecnológico y de los mercados,
Esto no será posible sin una gran formación de todos los empresarios y trabajadores que les aporte la capacidad y posibilidad de adecuarse al cambio permanente.
Con todo ello, tenemos que apostar por,
A) Una dedicación cada día más importante en el presupuesto del Estado a la educación y la formación continua en toda la sociedad.
B) Una dedicación presupuestaria creciente cada año para la innovación y el desarrollo.
C) Los empresarios tenemos que saber bien qué debemos deslocalizar y qué debemos gestionar dentro de España: multilocalización.
D) Los empresarios tenemos que ser muy realistas con la globalización sabiendo que los mercados y los productos y servicios están cada vez más próximos y al alcance de todos.
E) Apostar de una manera más importante y prioritaria por la formación de nuestros equipos, por la innovación, por las tecnologías, por el conocimiento, por la marca y por la reputación de nuestros productos y de nuestras empresas.
F) Examinar y decidir si nuestra empresa tiene la dimensión adecuada en nuestro sector para competir en el mercado global y actuar en consecuencia.
G) Trasladar a la sociedad una vocación por el trabajo bien hecho, de compromiso con nuestra profesión, para poder desarrollar empresas competitivas.
Competimos todos en el mercado global, no sólo el Gobierno o sólo los empresarios.
El mercado global y la economía del conocimiento lo cambian todo. Es un cambio muy importante que aún no tenemos incorporado suficientemente. Una parte muy importante de la sociedad aún está anclada en el pasado.
Finalmente quisiera decir otra cosa. En este cambio que se produce en la sociedad hace falta también un cambio de actitudes del empresariado, un cambio informado por la ética y dirigido a crear confianza.
Los empresarios debemos ser elemento de estabilidad, de diálogo y de construcción de las ideas básicas que deben orientarse a la sociedad para crear valor en nuestras empresas y en nuestra sociedad. Debemos participar de una manera mucho más activa en la construcción de una sociedad cambiante, moderna, que tiene que adecuarse en toda su profundidad a una nueva situación que se impone con celeridad. Debemos de sentarnos de una manera proactiva, cordial, pero rigurosa y exigente con autoridades políticas, sindicatos y otras organizaciones de la sociedad civil para construir de forma consensuada la imagen de sociedad que deseamos y que estamos dispuestos a construir coordinadamente. La era de los llaneros solitarios ha finalizado. Comienza la de los equipos cohesionados y de alto nivel.
Construir la Economía Española del Futuro
/en Empresa y EconomíaI- Introducción
Hoy nadie discute ya que la economía española, al igual que la de los países occidentales, está en crisis. Pero el que en nuestro caso se junten la crisis internacional y la crisis de modelo de crecimiento, hace presumir que la severidad de los efectos y la exigencia de las soluciones, sean mayores.
Aunque no es momento de buscar culpables, si es necesario decir que la mayor irresponsabilidad es no asumir la gravedad de las cosas y seguir actuando como si no fuese con nosotros. Especialmente porque las soluciones empiezan con un diagnóstico realista y el valor de asumir los propios errores. Sólo así seremos capaces de ganarnos el respeto y la confianza de los otros.
La combinación de la crisis financiera y de las materias primas básicas, de índole internacional, y la crisis del modelo de crecimiento, de orden interno, en una economía, la española, que ha crecido durante mucho tiempo a tasas elevadas, ha originado un aterrizaje brusco y convulso, que por lógica tiene que producir vértigo, desconcierto y miedo. Un estado anímico que las convulsiones e incertidumbres del sistema financiero americano aún enturbian más.
Ante una situación como ésta, es fundamental recuperar la calma, generar confianza, crear consenso sobre los objetivos y acciones a emprender y actuar concertadamente y con convicción. Es lo que hacemos en nuestras empresas en momentos de cambio, y es lo que hemos hecho como sociedad en otros momentos de nuestra historia reciente (la democratización de la sociedad española supuso un reto mayor y lo superamos con sobresaliente).
Para conseguir todo esto es fundamental un fuerte liderazgo y voluntad de diálogo. Un liderazgo y un diálogo que generen confianza y sosiego, den lugar a un diagnóstico consensuado y permitan articular un plan de acción integrador, ilusionante y movilizador.
España tiene importantes fortalezas y no pocas debilidades. Con un buen uso de las primeras y una inteligente gestión de las segundas podemos:
a) Sortear las amenazas que nos acechan en un mundo convulso y en rápido cambio.
b) Aprovechar las grandes oportunidades que presentan los momentos de esta naturaleza.
Aparte de unas cuentas públicas bastante saneadas y un sistema financiero musculoso, España cuenta con un inestimable activo: el capital empresarial que se ha venido creando y ejercitando en el largo periodo de bonanza de los últimos doce años.
Este capital empresarial es la clave tanto de la adaptación de nuestra economía a la crisis como de la creación de un nuevo modelo de crecimiento. Un modelo de crecimiento sustentado en actividades más intensivas en conocimiento, impulsoras de la actividad de I+D que el país precisa y generadoras de un crecimiento sostenido de la productividad.
Pero para ponerlo en valor es necesario un sistema de política pública articulado en torno a dos ejes de acción: uno que persiga objetivos de corto y medio plazo y otro orientado al largo plazo. Ambos ejes son complementarios y se refuerzan mutuamente.
II- Políticas a corto y medio plazo
Proponemos que las políticas de corto plazo y medio plazo, destinadas a estabilizar y adaptar la economía actual al nuevo entorno, se sustenten en las siguientes líneas estratégicas:
1) Normalización del sistema financiero.
Es fundamental que el BCE y el gobierno español actúen con firmeza y perseverancia para incrementar la liquidez y el crédito, normalizar el mercado interbancario, reducir el euribor y desatascar el mercado de la vivienda, que restringe la capacidad de financiación de muchas instituciones financieras.
El gobierno español y los organismos financieros públicos deben:
a) Avalar a las instituciones financieras nacionales para facilitar y abaratar su captación de liquidez y
b) Contrarrestar con eficacia la injustificada desconfianza que se ha generado en los mercados internacionales respecto a la solvencia de nuestra economía y de nuestro sistema financiero.
2) Control de la inflación.
Para quebrar la espiral inflacionaria y evitar la pérdida de competitividad que ya venimos sufriendo desde hace tiempo, es necesario:
a) Renegociar la cláusula de indiciación salarial.
b) Apostar seriamente por la productividad y la calidad, que garantizarán incrementos reales de los salarios y creación de empleo.
c) Impulsar decididamente la competencia, especialmente en el sector servicios (electricidad, agua, gas, telefonía, carburantes, servicios a empresas, etc.).
3) Política de mercado de trabajo.
Debe centrarse en conseguir al mismo tiempo flexibilidad, empleabilidad y compromiso laboral.
Una economía necesitada de adaptación y transformación, precisa de mecanismos que garanticen, al mismo tiempo, flexibilidad para el sistema productivo (funcional y numérica) y seguridad para el trabajador.
Para conseguir ambos cometidos es fundamental agilizar los mecanismos de recolocación y mejorar la educación reglada y no reglada.
Una economía competitiva requiere del compromiso laboral con la productividad y bajos índices de absentismo. Poner la productividad como variable clave en los convenios y un eficaz control del alto absentismo existente en España, son acciones ineludibles.
4) Política de promoción económica.
La política fiscal debe promover, mediante deducciones fiscales, la reinversión de beneficios, la creación de empleo y la inversión en conocimiento. Una comunicación más eficaz y una mayor agilidad en los mecanismos de validación son imprescindibles.
Además, proponemos simplificar los procedimientos administrativos que actualmente constituyen una barrera a la creación de empresas y al desarrollo de la actividad empresarial, así como homogeneizarlos entre las diferentes Comunidades Autónomas.
III- Políticas de largo plazo
Proponemos que las políticas con un horizonte temporal de largo plazo, las de transformación, se enmarquen en las siguientes líneas estratégicas:
1) Serio impulso a la política de infraestructuras y energética.
El impulso a la política de infraestructuras tiene un doble objetivo:
a) Reactivar la actividad económica y el empleo en el sector de la construcción.
b) Incrementar la competitividad de nuestra economía.
La existencia de múltiples formulas de financiación (pública, privada, mixta) permite un amplio margen de maniobra económica al gobierno, pero requiere de mayor agilidad por parte de la Administración.
Por lo que se refiere al impulso de la política energética, el mismo debe servir para fomentar el ahorro energético y la diversificación de la oferta, al tiempo que aligerar los problemas de balanza comercial y los ecológicos.
La potenciación de la política energética tiene que afrontarse sin dogmatismos ni anatemas, como los que ha sufrido la energía nuclear.
2) Apuesta seria por un cambio de modelo de crecimiento.
Esto exige:
a) Hacer de la tecnología y del conocimiento el eje fundamental del sistema económico y el principal factor a promocionar y desarrollar.
Tenemos que apostar por que en el plazo de cinco años España alcance tasas de inversión en I+D del 2% del PIB.
b) Desarrollar un robusto sistema de innovación, sustentado en una estrecha relación entre empresas, centros de I+D y centros de formación, que sea garante del impulso inversor en I+D y del aprovechamiento económico-comercial de sus resultados.
c) Apostar seriamente por la adaptación del actual sistema industrial y terciario y por el desarrollo de actividades emergentes de alto valor añadido e intensivas en conocimiento.
d) Construir un sistema educativo de calidad.
Debemos lograr que en el plazo de cinco años el porcentaje de gasto educativo público sobre el PIB iguale al de los países líderes de la UE.
e) Fomentar el crecimiento del tamaño y calidad empresarial por mediación de acciones de apoyo a la creación de campeones nacionales y redes empresariales innovadoras.
f) Despliegue y fortalecimiento del capital riesgo, capital desarrollo y capital semilla.
3) Hacer de la ordenación del territorio un eje estratégico del desarrollo futuro.
Para ello debemos aprovechar la posición geográfica y el privilegiado medio natural y social de este país, al tiempo que debemos conservar y valorizar nuestro patrimonio ecológico.
El gobierno de España debe, además, llevar a cabo una sólida campaña de comunicación internacional para lavar y mejorar la imagen turística y residencial de nuestro país.
4) Difundir los valores que sustentan una economía sana y competitiva.
Se trata de que las instituciones públicas, las instituciones educativas, las organizaciones políticas, sociales y empresariales, así como las organizaciones de la sociedad civil, se comprometan en su práctica y acción comunicativa y educativa a extender y consolidar en el sistema económico y la vida cotidiana los valores e ideas de:
a) Ética del trabajo
b) Rigor
c) Confianza
d) Esfuerzo
e) Cooperación
f) Transparencia
g) Solidaridad
h) Desarrollo sostenible
IV- Conclusión
Necesitamos un acuerdo social y político de amplio alcance, y bien comunicado, que dé continuidad a las acciones, genere confianza, elimine incertidumbres e ilusione.
Superar esta crisis y crear una economía creativa y competitiva es responsabilidad de todos, gobierno y oposición, organizaciones empresariales y de trabajadores, organizaciones sociales y ciudadanos.
Pero el gobierno tiene la gran responsabilidad de asumir la realidad tal cual es y trabajar seria y decididamente por crear consenso y concertar esfuerzos.
Sólo así expulsaremos el miedo y ganaremos el futuro.
III Encuentro AVE-Círculo de Economía
/en Empresa y EconomíaTras los encuentros del 2005 (Valencia) y 2006 (Barcelona), las dos organizaciones vuelven a mantener un encuentro bilateral. La cooperación entre comunidades autónomas es clave para afrontar con mayor eficacia aquellas cuestiones en las que tenemos intereses coincidentes.
En un momento de grandes cambios como el actual, movidos por la globalización, la economía del conocimiento, la crisis ecológica, la inmigración masiva y el cambio en la división internacional del trabajo, la mayor integración estratégica entre regiones vecinas y complementarias, como las nuestras, constituye una gran oportunidad para adaptarse mas eficazmente, conseguir generar sinergias y ser mas competitivos en un mundo de competencia rabiosa.
Entre la Comunidad Valenciana y Cataluña sumamos el 27% de la población española (más de 12 millones de habitantes censados) y el 29% del pib español.
El flujo comercial de Cataluña a la Comunidad es de 7.980 millones de euros y el de la Comunidad Valenciana a Cataluña es de 5.315 millones de euros. Cataluña es el mejor cliente de la Comunidad Valenciana y viceversa.
Una de las finalidades de este encuentro es discutir sobre estas oportunidades y la forma de aprovecharlas lo mas efectiva y razonable posible, en beneficio de las sociedades catalana y valenciana.
Nuestros encuentros seguirán teniendo interés mientras hablemos con rigor y sensatez de aquello en lo que podamos trabajar juntos en beneficio mutuo.
Si somos capaces de hacerlo y mostrar su interés para nuestras respectivas sociedades, no sólo atraeremos a otros actores, tanto políticos como sociales, a esta noble tarea de intercambio y cooperación, sino que lograremos expulsar los elementos que por su alto contenido emocional suelen generar incomprensión y tensiones innecesarias.
La Economía Española en la Encrucijada
/en Empresa y EconomíaBuenos días a todos y gracias por su asistencia.
Quiero agradecer la presencia del presidente de CIERVAL, del presidente del Consejo Superior de Cámaras de la Comunidad Valenciana, del presidente de la Autoridad portuaria de Valencia, del presidente de UMIVALE y del presidente de Feria Valencia.
Asimismo quiero agradecer la presencia de aquellos socios de AVE y clientes del Banco Urquijo que esta mañana han decidido acompañarnos. Especialmente quiero agradecer la invitación que me ha cursado el Banco Urquijo para poder trasladarles, esta mañana, algunas ideas sobre la visión que desde AVE tenemos respecto a la actual situación económica de España y enumerar algunas propuestas al respecto.
Mi intervención durará aproximadamente unos 20 minutos para dejar tiempo al coloquio e intercambio de opiniones. Mi intención es abordar con mesura pero con rigor y valentía un análisis de la compleja y delicada situación económica que atravesamos y plantear unas ideas y líneas de actuación que nos permitan salir poco a poco de ella. Estamos realmente ante una crisis económico-financiera o una profunda desaceleración, llámese como se quiera. Hemos pasado en pocos meses de un crecimiento del PIB del 3,8 a una previsión del 1,6.
Antecedentes.
Venimos de una época de unos 14 años de crecimiento continuado, desde la crisis de los 90 que empezó a solventarse en el año 94; y entonces no valieron ni la exposición internacional de Sevilla, ni las olimpiadas de Barcelona.
Crecimiento constante del PIB por encima del 3%, incluso del 4%; reducción del desempleo hasta el 7,75%; reducción muy importante del endeudamiento desde más del 60% del PIB hasta un 35%; superávit continuado de la balanza fiscal; hemos cumplido mejor casi que nadie los compromisos de Maastricht; hemos creado millones de puestos de trabajo; nos visitan 45 m. de turistas, segundo país del mundo en turismo; los inmigrantes quieren venir a España a buscar empleo y su asentamiento,
Podríamos decir, en líneas generales, que España ha realizado un cambio social, político y económico, sin precedentes en nuestra historia. De hecho, en paridad de capacidad de compra España ocupa el puesto 12, en la Europa de los 27, con un 107% sobre la renta media de Europa, frente al 101% de Italia por ejemplo. Podemos incluso equipararnos en pocos años a Alemania 113%, Francia 111%, Reino Unido 116%, si hacemos bien los deberes.
Pero, ¿entonces porque estamos en crisis?
La construcción ha sido el principal motor del desarrollo, suponiendo el 13% del PIB, frente al 6,5% de los países de la UE. También el turismo.
Pero,
– no hemos dominado la inflación y perdemos capacidad competitiva cada año,
– no hemos querido destacar que hemos recibido billones de pesetas a fondo perdido de la Unión Europea, que se contaban entre los números de crecimiento pero sin hacer referencia al regalo y mérito de los europeos y no de nosotros,
– la balanza exterior la hemos tenido en desequilibrio creciente, ya que las importaciones han crecido más que las exportaciones,
– la productividad apenas ha mejorado (estamos a la cola de Europa), probablemente debido a nuestra propia estructura sectorial, ya que no hemos realizado los cambios estructurales en nuestra sociedad y en nuestra economía, que hacían falta,
– hemos caído en la autocomplacencia y apenas hemos estudiado con rigor crítico como se producía el auténtico crecimiento de nuestra economía para darnos cuenta que por debajo de nuestro remarcable crecimiento, algo estaba fallando y algún día pagaríamos este fallo.
– hemos trasladado medios humanos y financieros al sector más rentable de la economía, el de la construcción residencial. Esto no es culpa de los empresarios, que siguen al mercado.
Como sociedad no hemos querido prestar la fina atención que hacía falta para percibir que poco a poco iba apareciendo un lento tsunami que nos estaba invadiendo y nos iba a crear problemas. La globalización, la incorporación de las tecnologías, la era de la información y del conocimiento, el desarrollo espectacular de países que, juntos, suman más de 3.000 millones de personas.
Lo primero que tenemos que hacer es reconocer nuestra situación. Políticos, empresarios y sindicatos.
Lo segundo es aceptar que, esto tiene que pasar por nosotros, por todos nosotros y no sólo por el Gobierno.
Lo tercero es que la crisis va a ser dura, pero no más que la de los años 70, los 80 y los 90.
No se trata de bajar la velocidad del vehículo, sino de recomponerlo para que pueda circular mejor en un terreno que ha cambiado considerablemente. Tenemos muchas piezas útiles, herramientas e imaginación. Se trata de ponerse a trabajar para adaptarnos a la nueva realidad. Hoy España está en mejor posición de abordar esta situación que en tiempos pasados si nos ponemos manos a la obra, dado que contamos con unas grandes capacidades empresariales.
Sólo para hacer historia podemos dedicar muy poco tiempo a pensar qué ha pasado. Hay razones endógenas y exógenas:
Pero la rueda estaba en marcha y nadie se atrevía a ser el primero que frenaba. Y llegamos a finales del 2.006 con algún síntoma de ralentización y el final del 2.007 con alarmas de cierta importancia, a las que no se quería hacer caso. Y en el año 2.008 terminaremos con un crecimiento del 1,6% o quizá menor, con pérdida de más de 2 puntos en relación con el año anterior. Aumentará el desempleo hasta un 10% u11%. Se cierran muchas empresas o se ralentiza la actividad empresarial en muchas de ellas, especialmente todo el sector directo e indirecto de la construcción residencial. La bolsa acusa de una forma muy notable el ambiente de incertidumbre, pero sobre todo hay desconfianza y desconcierto. Y, en mi opinión, demasiadas alarmas. Las malas noticias se resaltan mucho más que las buenas, el ciudadano está confundido y mira hacia el Gobierno. Todos piensan que el Gobierno debe resolver esta situación. ¿Puede realmente el Gobierno sólo resolver con cierta rapidez esta crisis?
¿Qué puede hacer el Gobierno?
1. Primero que nada transmitir rigor, proximidad y complicidad con los ciudadanos, empresarios y sindicatos,
Que todos veamos que el Gobierno es consciente de la realidad y que se pone al frente de todos para abordar y liderar de la mejor manera posible el problema que tenemos.
Que nos transmita confianza, seriedad, claridad y que está manos a la obra, sabiendo todos nosotros que todo no depende de él.
2. El Gobierno debe abordar las reformas que la actual crisis exige, buscando un Pacto de Estado con el principal partido de la oposición, de forma que las mismas se mantengan en el tiempo con independencia del partido que gobierne. nos jugamos mucho.
3. Le pediríamos que reduzca los impuestos:
– para aquellas sociedades que estén dispuestas a reinvertir sus beneficios en la propia empresa,
– para aquellas sociedades que inviertan en investigación y en innovación,
– para aquellas empresas con proyectos de internacionalización,
– para planes de formación,
– para producir fusiones empresariales, alianzas estratégicas que aumenten la masa crítica de nuestras empresas y su capacidad de competir en un mercado global,
4. Que desarrolle un vasto plan de innovación, racionalización y mejora de la Administración, que la haga más eficiente, eficaz y ágil en la toma de decisiones, en la ejecución de las políticas, en la coordinación entre administraciones, en la cooperación con los actores privados y en los tramites burocráticos que tienen que seguir empresas y ciudadanos en su cotidiano vivir.
5. Que aumente cada año su dotación para planes de innovación con el objeto de acortar rápidamente distancias respecto a los países líderes.
6. Que desarrolle un plan integrado y multimodal de infraestructuras que puedan apoyar la creación de actividad y de empleo y que ayude a mejorar nuestra competitividad,
7. Que trabaje con el sector inmobiliario para dar la mejor salida posible a los centenares de miles de viviendas que quedan por vender, evitando la desaparición masiva de empresas tanto del sector como de las actividades ligadas a él.
8. Que libere al máximo de sus posibilidades financiación para las empresas y actividades con buenas perspectivas de futuro.
¿Qué podemos hacer entre todos?
1. Cambiar el estado de ánimo de la sociedad.
Ser realistas de nuestra situación, pero ponernos todos manos a la obra en cada una de nuestras situaciones particulares, seamos personas físicas, sociedades empresariales, organizaciones sindicales, entidades públicas o parapúblicas.
2. Ser conscientes de los cambios muy importantes que se producen en la sociedad global y que nos afectan cada día más:
– una globalización creciente y que aproxima mercados de origen y destino a una velocidad endiablada.
– un mercado especializado por capacidades y situaciones que nos tira de la producción de algunos productos y nos obliga a perfeccionar nuestra actuación.
– un cambio sociológico impresionante que cambia las necesidades de los consumidores y lo que ellos demandan.
– un cambio tecnológico espectacular, producido por la combinación de distintas tecnologías, organización y gestión no vistas hasta ahora.
– Internet y su enorme capacidad de cambio de todo tipo en nuestra gestión, en el desarrollo de negocios, en nuestra vida.
Como decía una eminente persona en una conferencia a la que asistí hace unos días, estamos ante la tormenta perfecta, momento de grandes oportunidades que nos harán salir reforzados con nuevos proyectos, momento en el que hay amenazas que si no somos capaces de sortearlas nos arrollarán como las olas del tsunami que nos arrastrará hasta nuestra desaparición,
Cada uno tendrá que elegir el camino.
3. En un cambio permanente en el que nos vamos a encontrar, necesitamos orientarnos a lo que llamaríamos una sociedad flexible.
Mente abierta y capacidad de concertación entre empresarios, trabajadores y administración para hacer frente de forma conjunta y consensuada a los cambios que la globalización y el conocimiento nos imponen. Economía innovadora y flexible, empresarios flexibles, trabajadores y administración flexible, marco institucional que se adapte con agilidad al cambio tecnológico y de los mercados,
Esto no será posible sin una gran formación de todos los empresarios y trabajadores que les aporte la capacidad y posibilidad de adecuarse al cambio permanente.
Con todo ello, tenemos que apostar por,
A) Una dedicación cada día más importante en el presupuesto del Estado a la educación y la formación continua en toda la sociedad.
B) Una dedicación presupuestaria creciente cada año para la innovación y el desarrollo.
C) Los empresarios tenemos que saber bien qué debemos deslocalizar y qué debemos gestionar dentro de España: multilocalización.
D) Los empresarios tenemos que ser muy realistas con la globalización sabiendo que los mercados y los productos y servicios están cada vez más próximos y al alcance de todos.
E) Apostar de una manera más importante y prioritaria por la formación de nuestros equipos, por la innovación, por las tecnologías, por el conocimiento, por la marca y por la reputación de nuestros productos y de nuestras empresas.
F) Examinar y decidir si nuestra empresa tiene la dimensión adecuada en nuestro sector para competir en el mercado global y actuar en consecuencia.
G) Trasladar a la sociedad una vocación por el trabajo bien hecho, de compromiso con nuestra profesión, para poder desarrollar empresas competitivas.
Competimos todos en el mercado global, no sólo el Gobierno o sólo los empresarios.
El mercado global y la economía del conocimiento lo cambian todo. Es un cambio muy importante que aún no tenemos incorporado suficientemente. Una parte muy importante de la sociedad aún está anclada en el pasado.
Finalmente quisiera decir otra cosa. En este cambio que se produce en la sociedad hace falta también un cambio de actitudes del empresariado, un cambio informado por la ética y dirigido a crear confianza.
Los empresarios debemos ser elemento de estabilidad, de diálogo y de construcción de las ideas básicas que deben orientarse a la sociedad para crear valor en nuestras empresas y en nuestra sociedad. Debemos participar de una manera mucho más activa en la construcción de una sociedad cambiante, moderna, que tiene que adecuarse en toda su profundidad a una nueva situación que se impone con celeridad. Debemos de sentarnos de una manera proactiva, cordial, pero rigurosa y exigente con autoridades políticas, sindicatos y otras organizaciones de la sociedad civil para construir de forma consensuada la imagen de sociedad que deseamos y que estamos dispuestos a construir coordinadamente. La era de los llaneros solitarios ha finalizado. Comienza la de los equipos cohesionados y de alto nivel.
III Encuentro Economía y Sociedad
/en Encuentros Economía y SociedadDeclaración Conjunta del III Encuentro Economía y Sociedad
Barcelona, 19 de junio de 2008
UN MAYOR COMPROMISO CIUDADANO CON UNADEMOCRACIA REFORZADA
Propuestas para el debate
Los Encuentros Economía y Sociedad, organizados por Asociación Valenciana de Empresarios, Cercle d’Economia de Mallorca, Círculo de Economía, Círculo de Empresarios, Círculo de Empresarios Vascos, Club Financiero Vigo y Observatorio Económico de Andalucía, tienen como objetivo primordial contribuir al fortalecimiento del sistema democrático, la modernización de las instituciones, y la mejora de la competitividad de nuestra economía, como bases de una sociedad justa.
La experiencia del período de acelerada globalización que vivimos desde hace casi dos décadas, nos muestra claramente cómo el progreso de las naciones requiere del dinamismo y de la ambición del sector empresarial y de unas políticas públicas eficientes. Si en los inicios de dicho proceso de globalización, numerosas voces auguraban la pérdida de importancia de la acción pública como factor de competitividad, la realidad de los hechos ha mostrado lo erróneo de dicha afirmación.
El protagonismo de la política pública puede parecer más difuso, pero no por ello menos trascendente. Así, adquiere especial relevancia disponer de un espacio público eficiente, en el que los partidos políticos y el Parlamento se constituyan en su eje vertebrador, pero con un papel complementario del conjunto de la sociedad civil.
En los anteriores Encuentros, hemos dado a conocer nuestro punto de vista acerca de carencias manifiestas que se dan de manera recurrente en nuestra vida pública y que, de no enmendarse, pueden lastrar seriamente nuestro desarrollo económico y social.
En nuestra primera declaración conjunta Estado, Política y Sociedad Civil correspondiente al I Encuentro Economía y Sociedad, nos referíamos al excesivo protagonismo de los partidos en el espacio público, una dinámica que comporta efectos claramente negativos, como los siguientes:
En primer lugar, al ocupar un espacio en instituciones y organismos públicos que debería corresponder a profesionales de la Administración, se favorece una visión de la acción pública a corto plazo y con prioridades vinculadas a las necesidades y exigencias de los respectivos partidos.
En segundo lugar, y como consecuencia de lo anterior, se dificulta la coherencia y continuidad de las políticas básicas, aquéllas cuyo desarrollo requiere una estabilidad que perdure más allá de una legislatura. Además, son políticas que nacen lastradas, al no contar con un mínimo acuerdo compartido por los principales partidos, por lo que están sujetas a modificaciones radicales cuando se produce una alternancia en el Gobierno.
Finalmente, se desplaza al conjunto de entidades privadas que, con sus aportaciones, complementan el papel central de los partidos, enriquecen el debate, aumentan la eficacia de las políticas y facilitan la incorporación de la ciudadanía a los asuntos colectivos.
La segunda declaración conjunta El fortalecimiento de las instituciones de la sociedad civil en España: Una necesidad improrrogable, fruto del II Encuentro Economía y Sociedad, con una clara vocación autocrítica, manifestaba cómo, en muchas ocasiones, las instituciones privadas también somos responsables de que el poder político ocupe más espacio público del que le corresponde. A menudo nos limitamos a manifestar nuestras opiniones y propuestas en privado y lo hacemos en público solo cuando se sabe que se contará con la aquiescencia de los responsables políticos. Afortunadamente, esta tendencia empieza a modificarse.
Tras haber advertido de unas dinámicas negativas, nos corresponde ahora, en la medida de lo posible, elaborar propuestas de solución o, por lo menos, reclamar y favorecer un amplio debate social y político sobre las cuestiones que nos preocupan. Este es el objetivo fundamental de este nuevo Encuentro.
Convencidos de que el desapego de la ciudadanía respecto a la vida política es creciente, y de manera sensible entre las generaciones más jóvenes, resulta indispensable abrir un amplio debate acerca de sus causas, y de los remedios que deben aplicarse.
Ésta es una dinámica que afecta al conjunto de países democráticos. En el caso de España, se ha visto agravada en años recientes por un enfrentamiento agresivo entre posturas políticas y por un estilo de comunicación que convierte las discrepancias legítimas en descalificaciones sin matices y en ataques personales.
Todo ello ha redundado en un mayor descrédito de las instituciones y de sus titulares. Ha generado un clima de opinión que, entre otras consecuencias, aleja de la vida política y de la función pública a jóvenes muy capacitados y a personas de más edad con experiencia, todos ellos con vocación por los asuntos colectivos pero en absoluto dispuestos a asumir ni los comportamientos de los partidos, ni las limitaciones que la función pública ofrece a sus carreras profesionales, al ver cómo, en muchas ocasiones, los altos puestos de responsabilidad son ocupados por personas cuyos méritos predominantes son las afinidades de partido. Somos conscientes de que no existen soluciones sencillas y de efectos inmediatos. Las soluciones vendrán de una combinación de medidas concretas, de modificaciones en los procedimientos, y de un cambio en la manera de entender y ejercitar la política.
Pero también estamos convencidos de que la responsabilidad de emprender este camino de reformas no puede cederse totalmente a la propia clase política, por la tendencia natural de cualquier colectivo a la no modificación de su statu quo y, también, porque no podemos obviar la parte de responsabilidad que nos corresponde, como hemos venido haciendo durante tantos años.
Por ello, con el fin de contribuir a mejorar nuestra vida democrática y favorecer un mayor compromiso ciudadano con la vida pública en España, nos dirigimos al conjunto de partidos políticos, organizaciones sociales y económicas, medios de comunicación y otras instituciones públicas y privadas para iniciar un amplio debate sobre estas cuestiones. Un debate en el que consideramos debería analizarse la posible conveniencia de las siguientes medidas:
1.- En el ámbito educativo: Favorecer en el alumnado, durante su período de enseñanza obligatoria, un mayor conocimiento del sistema institucional, de las dinámicas propias de una democracia avanzada y de los valores sociales –interés por el bien común, respeto por las personas, disposición al diálogo- que la sustentan.
2.- En el ámbito de los partidos: Asegurar la publicidad y la participación de afiliados y simpatizantes en los procesos internos de decisión y de selección de candidatos; efectuar auditorias externas de los partidos que perciben subvenciones públicas, con aún mayor celeridad y rigor de los que se aplican a las empresas; establecer un sistema de exigencia de responsabilidades a los administradores en caso de detección de irregularidades.
3.- En el ámbito de las instituciones representativas: Estudiar la conveniencia de prolongar a cinco años la duración de las legislaturas en todos sus niveles (estatal, autonómico, municipal), atenuando así la “paralización” ejecutiva que comportan las campañas electorales, el inicio de una nueva Administración y la incidencia de las convocatorias de otros procesos electorales; paralelamente, considerar la posibilidad de regular una limitación de los mandatos.
4.- En el ámbito de la participación ciudadana: Establecer mecanismos que puedan articular una mayor participación ciudadana en determinadas políticas y actuaciones públicas, que respondan así a la creciente demanda social en este sentido; ampliar y flexibilizar los horarios de las consultas electorales, atendiendo a los nuevos hábitos sociales y a las posibilidades que permiten las nuevas tecnologías.
5.- En el ámbito de las decisiones administrativas: Asegurar el derecho efectivo de la ciudadanía a un acceso rápido a la información administrativa disponible, salvaguardando las exigencias del derecho a la privacidad establecidas por la ley; garantizar la existencia de motivación adecuada en todas las resoluciones administrativas que afectan a los ciudadanos y a las empresas; incorporar la exigencia de evaluación pública independiente sobre el rendimiento y el impacto de los programas desarrollados por las administraciones públicas.
6.- En el ámbito de la función pública: Establecer las características y las atribuciones de una función pública directiva que profesionalice el acceso a los niveles superiores de la Administración, con garantías de idoneidad y experiencia y con retribuciones competitivas con las ofrecidas por otros sectores.
7.- En el ámbito del acceso a puestos de máxima responsabilidad en organismos e instituciones públicas: Desarrollar comparecencias ante una comisión parlamentaria que valore la capacitación y experiencia de las personas propuestas; favorecer una homologación salarial equiparable a posiciones alternativas en otros ámbitos.
Después de treinta años de vida en democracia, analizar las cuestiones que se apuntan y, en su caso, abordar la reforma de alguna de las mismas, u otras no señaladas, debe interpretarse como un ejercicio de plena normalidad democrática. La sociedad española ha incorporado el cambio de manera natural, como corresponde a una sociedad abierta. Y la legislación, dotada de la suficiente estabilidad, debe ser también capaz de responder a las exigencias de cada momento.
La experiencia de nuestra vida en democracia nos ha mostrado carencias ante las que no sirve el inmovilismo ni la comodidad de ceder toda la responsabilidad a los poderes públicos. Ni tampoco creer que modificaciones legislativas pueden resultar por si solas una solución efectiva y permanente. No podemos dejar de apelar al mayor de los compromisos de todos los colectivos con protagonismo en nuestra vida colectiva, no sólo la política sino también los medios de comunicación y las instituciones sociales y económicas, por comprometerse decididamente en este proyecto común de mejora de nuestra democracia.
AVE se manifiesta sobre la Huelga de Transportistas 2008
/en Empresa y EconomíaEn relación con la situación creada por el paro de cierta parte de los transportistas, desde la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), realizamos las siguientes consideraciones:
1. El Gobierno debe garantizar, entre otros, el derecho a la libertad, de forma que si alguien se extralimita coartando la libertad de terceros, debe actuar de forma implacable y contundente, no permitiendo que esta situación se convierta en una cuestión de orden público.
2. Los derechos de un individuo deben acabar donde comienzan los de los demás, de forma que desde la convivencia y el respeto por el prójimo nadie tiene derecho a coartar, coaccionar o secuestrar la libertad de otro.
3. Bajo ningún concepto es tolerable que con un paro como el que se esta produciendo se colapse a un país, no tanto por la paralización que de un sector puede conseguirse con dicha actuación, sino porque con la misma y por medio de actuaciones ilegales, se impide al resto de ciudadanos trabajar, desplazarse, alimentarse y, en definitiva, vivir.
4. Las actuaciones derivadas del paro de los transportistas (quema y destrozo de camiones, agresiones a transportistas que no lo secundaban, corte de vías publicas, boicot a polígonos industriales, etc.) no sólo han causado un perjuicio irreparable en muchos sectores productivos y en los consumidores, sino que también ha dejado una imagen de España no acorde a la de un país moderno, democrático y que ocupa uno de los principales puestos entre los países de la OCDE.
5. Las medidas adoptadas en el día de ayer por el Gobierno de España, para garantizar el derecho a la libertad de trabajo por parte de los que no han secundado el paro y de aquellos otros que nadan tenían que ver con el mismo, debieron adoptarse al inicio del conflicto.
6. En una situación de crisis económica como la que España vive en estos momentos, somos conscientes de que las soluciones a adoptar no son fáciles. Consideramos que el problema del transporte en España es estructural y que ni un paro va a solucionarlo, ni la solución va a ser inmediata. Por ello, abogamos por el hecho de que sean las propias fuerzas del mercado las que actúen y que, en todo caso, el Gobierno adopte las medidas oportunas en cuanto a los costes sociales que el necesario ajuste del sector suponga, como ocurre en el resto de sectores productivos.
080612-comunicado-de-prensa-ave_huelga-de-transportistas-2.pdf
Pleno – Almuerzo interno
/en Empresa y Economía080305-intervención-presidente-de-ave.pdf