La economía actual está experimentando una importante transformación impulsada por la globalización económica y por el hecho de que el conocimiento se ha convertido en el principal factor de la producción. Una transformación que forzosamente afecta tanto a la competitividad de las empresas como a la de los territorios, y ante la cual es forzoso adaptarse si se quiere permanecer activamente en el mercado. Este reto de la adaptación concierne tanto a las empresas como a los territorios como sistemas socio-económicos, y el que se salga airoso del mismo dependerá de lo que hagan unas y otros. Sin embargo, no cabe duda alguna de que en una economía de mercado son las primeras las que llevan el mayor peso de la carga en este cometido.
En el desarrollo económico de la Comunidad Valenciana se ha dado un proceso marcadamente espontáneo en el que la iniciativa empresarial privada, sin demasiada coordinación y acción planificadora (ni pública ni privada), ha sido la principal responsable de la construcción del tejido productivo actualmente existente. Un tejido en el que el predominio de la pequeña empresa y la constitución de clusters territoriales de empresas especializadas han creado un capital empresarial y un sistema altamente flexible que le han permitido una exitosa adaptación al cambio del entorno. Una adaptación en la que el saber hacer forjado en el aprendizaje y unos salarios competitivos han constituido factores muy importantes.
Pero los cambios recientes han vuelto obsoletos estos factores. La economía valenciana no puede competir en salarios con las economías del este de Europa y del sudeste asiático y el saber hacer forjado en el ámbito de la producción ya no es suficiente para afrontar la producción, la innovación y presencia en los mercados que exigen procesos y productos de alto valor añadido y perfectamente diferenciados, que son los únicos en los que la Comunidad Valenciana puede competir sin ver mermados el actual nivel y calidad de vida de que disfrutan los valencianos. Tampoco puede seguir dependiendo nuestra economía exclusivamente de sectores de demanda débil y de relativamente bajo nivel tecnológico, lo que exige posicionarse en nuevas actividades más exigentes en conocimiento y creatividad.
Pero para cambiar el posicionamiento estratégico en los sectores tradicionales y penetrar en otros nuevos más exigentes en conocimiento, es fundamental que se produzca un cambio en la estructura, organización, funcionamiento y cultura del sistema empresarial. Un cambio que impulse la modernización gerencial y la capacidad creativa de las empresas, que les faculte para profundizar en la internacionalización, que les cualifique para llevar a cabo procesos de diversificación de producto y que permita al territorio beneficiarse del efecto sede, un factor fundamental para diversificar y cualificar el entorno empresarial.
En una economía en rápido proceso de globalización como la actual y en espacios en los que el conocimiento se convierte en el factor por excelencia para competir, las empresas tienen que desarrollar sus competencias gerenciales, financieras, tecnológicas y de investigación internas, al tiempo que liderar la cualificación de su entorno territorial y lograr una presencia más activa en los mercados. Estos son justamente aspectos que el tejido empresarial valenciano ha cuidado poco hasta ahora y cuyo desarrollo constituye su primer reto.
Si el estilo de competencia tiene que sustentarse en la innovación y la diferenciación del producto, así como en la atención y proximidad al cliente, es evidente que las empresas valencianas deben cambiar el punto de mira de su estrategia, invirtiendo en capacidades científico-tecnológicas, en organización implicadora de los trabajadores y orientada a la calidad del proceso, así como en marca, comunicación, logística y distribución. La diferenciación y el éxito comercial en productos de alto valor requieren de cercanía al consumidor, lo que sólo es posible mediante el desarrollo de redes propias de distribución, marketing relacional y atención al aprendizaje del consumidor. La marca es un factor fundamental de diferenciación, comunicación y fidelización.
Pero para lograr un sistema orientado a la innovación, la excelencia y el contacto directo y sistemático con el cliente es forzoso desarrollar las capacidades gerenciales, logísticas y el músculo financiero de la empresa, todo lo cual exige organizaciones altamente profesionalizadas y con un tamaño crítico del que carecen la mayoría de las empresas valencianas.
En consecuencia, la estructura empresarial debe transformarse para que el sistema productivo se adapte exitosamente al cambio que está experimentando el mercado. Esto puede hacerse de forma orgánica, por absorción o mediante fusiones, sin olvidar la importancia de las alianzas estratégicas para rentabilizar competencias y ampliar y diversificar la presencia en los mercados.
El compromiso con la innovación, la investigación y la excelencia productiva no puede reducirse al ámbito interno de la empresa, tanto por razones funcionales como estratégicas. Para llevar a buen puerto esta misión es necesario implicar a otros actores del entorno inmediato, y en particular al sistema de I+D, al sistema formativo y al sector de servicios avanzados, ya que la externalización estratégica de funciones constituye una exigencia de eficiencia y eficacia y al mismo tiempo un factor de competitividad del propio territorio, lo que incrementa su atractivo locacional para actividades de alto valor añadido.
La empresa valenciana del futuro debe pues prestar especial atención, en su propio beneficio, al desarrollo de un sólido sistema de innovación territorial que no sólo proporcione capacidad de generación de conocimiento sino recursos humanos y cultura para la excelencia y la innovación.
Es en un contexto como este en el que pueden forjarse redes estratégicas de empresas innovadoras en las que cooperen activamente empresas de distinto tamaño y en el que las pequeñas empresas especializadas pueden tener un futuro prometedor y contribuir a la competitividad del sistema territorial. En un contexto como el valenciano, en el que la emulación constituye una fuerza fundamental de cambio empresarial, el desarrollo de empresas y redes de estas características tenderá a originar un importante efecto multiplicador en el tejido empresarial.
El incremento del tamaño empresarial debe ir acompañado de la constitución de grupos empresariales cuya vocación sea la diversificación empresarial. Esto es importante no sólo para rentabilizar plenamente las competencias gerenciales, en I+D, financieras, comerciales y relacionales de las empresas de mayor tamaño, sino que la utilización de dichas competencias para desarrollar nuevos productos y penetrar en nuevos sectores constituye una condición fundamental para el reforzamiento de aquellas competencias. Esta tendencia a la diversificación no sólo tiene sentido para el desarrollo empresarial, sino que constituye una fuerza de diversificación del tejido productivo regional, condición fundamental para elevar la cualificación y el nivel económico de la Comunidad Valenciana.
El desarrollo de un entramado de campeones sectoriales y grupos empresariales constituye una condición fundamental para fomentar el efecto sede y lo que él conlleva. En primer lugar, elevando el nivel de cualificación, formación y responsabilidad del capital humano, lo que a su vez estimula el desarrollo del sistema de I+D, el sistema de formación y los servicios a las empresas. En segundo lugar, creando una demanda más exigente en servicios y entorno, lo que constituye un factor de enriquecimiento del territorio. Lo uno y lo otro conforman un ambiente atractivo para las actividades y empresas de mayor valor añadido.
La transformación del tejido empresarial en la dirección expuesta requiere de un flujo financiero que lo alimente. Esto implica un mayor compromiso con los proyectos innovadores del sistema financiero tradicional, el desarrollo de organizaciones de capital riesgo que apuntalen iniciativas de frontera y la voluntad por parte de los empresarios de los sectores más maduros y generadores de caja, en especial el de la construcción y la promoción inmobiliaria, de diversificar su cartera y apostar por actividades más creativas y de futuro.
Para que el sistema de pequeñas empresas siga siendo funcional en el nuevo contexto, las organizaciones especializadas de pequeño y mediano tamaño deben integrarse en redes estratégicas orientadas a la innovación y a la presencia activa en los mercados, lo que exige de líderes de red con el necesario músculo financiero y la capacidad gerencial y organizativa para desarrollar sistemas de distribución que aproximen el tejido productivo al cliente, generen marcas reconocidas, sistema logísticos eficaces, protagonicen procesos de multilocalización cuando sea conveniente para la estrategia global de la red y dirijan procesos de I+D y de diversificación que garanticen la competitividad y la generación de valor. Para las empresas pequeñas este nuevo escenario exige reforzar su cualificación gerencial, financiera, organizativa y tecnológica, así como un claro compromiso, desde su especialización, en los proyectos de I+D impulsados por la red o redes en las que participen.
(060421)–ahora,-consenso-por-el-desarrollo.pdf
Pleno – Almuerzo con el Presidente de la Comunidad de Murcia
/en Empresa y EconomíaAhora, Consenso por el Desarrollo
/en Empresa y EconomíaAutor: Francisco Pons Alcoy
Fecha: 21 de abril de 2006Medio: Levante EMV
Probablemente el hecho más relevante de los últimos años en nuestra Comunidad haya sido la reforma de nuestro Estatuto. No sólo por ser la primera autonomía española en adaptar su norma estatutaria a la nueva realidad del siglo XXI, sino sobretodo por la forma en que el proceso ha sido conducido, involucrando e ilusionando a la sociedad civil, haciéndole partícipe y coautora del resultado.
Los ciudadanos de la Comunidad Valenciana debemos felicitarnos por la consecución del nuevo Estatuto y debemos felicitar a los partidos políticos valencianos por la voluntad y capacidad mostrada para lograr un consenso en tan básica cuestión.
Pero no debemos conformarnos y quedarnos aquí. Este buen hacer debe tener continuidad en otras cuestiones capitales que afectan a la vida cotidiana de los ciudadanos y el autogobierno obtenido con el Estatuto debe ir encaminado a fortalecer las ventajas competitivas de nuestra Región.
Con el Estatuto hemos establecido las aspiraciones y sentado reglas del juego que regulan nuestro funcionamiento como pueblo, pero ahora debemos avanzar y diseñar el plan y la acción estratégica hacia el que debemos dirigir nuestro futuro colectivo.
Insertos en una economía globalizada y sometidos a un intenso y acelerado proceso de cambio, la puesta en práctica de la capacidad de concertación demostrada, constituye un activo capital para forjar el ambiente y las políticas de largo plazo que permitan desarrollar nuestras capacidades, sortear las amenazas y aprovechar las oportunidades que el futuro nos depara.
Necesitamos un proyecto social integrador y un plan estratégico integral que permita desarrollar nuestras capacidades y orientar la movilización de los recursos de la sociedad, tanto públicos como privados.
Como esto supone convocar a todas las fuerzas sociales, económicas y políticas significativas en orden a construir una trayectoria socio-económica de largo plazo, los dos principales partidos, al menos, deben ponerse de acuerdo en lo que hay que hacer, cómo hacerlo, con quién y en cuánto tiempo, de acuerdo con los actores sociales más significados de nuestra sociedad.
Sólo actuando así será posible conseguir las infraestructuras que tanta falta nos hacen para ser competitivos en la economía global, la política hidráulica y medioambiental sin las que difícilmente habrá futuro, las políticas industrial, turística y de promoción de nuevas actividades que precisamos consolidar, la ordenación del territorio que tanta falta hace, la política educativa y de innovación sin la que es imposible afrontar los retos del futuro o la política social que garantice la cohesión y la dignidad de las personas.
Se trata de definir de forma consensuada y con la implicación de los principales actores sociales y económicos la dirección y el camino por el que nuestra sociedad debe discurrir en los próximos diez años. Es decir, los objetivos y metas que los valencianos deseamos y podemos aspirar a conseguir y el modelo de organización y funcionamiento colectivo para conseguirlo.
Trabajar con un horizonte claro sustentado en un amplio consenso nos daría la fuerza e influencia necesarias para ser actores clave de las grandes decisiones nacionales e internacionales que afectan a esta Comunidad.
Se trata de lograr mejorar las expectativas de los actores privados, crear ilusión en la sociedad, minimizar la incertidumbre de los actores económicos y, ante todo, generar sentimiento de pertenencia a un mismo proyecto de sociedad, que es la base de la integración territorial y social, un capital fundamental en los tiempos que corren.
Pensar que no es el momento porque se acerca la contienda electoral supone anteponer los intereses del partido a los de la sociedad, desaprovechar el ambiente creado por el consenso reciente y olvidar que todos ganaríamos si los partidos compitieran por dar contenido al cuadro estratégico esbozado conjuntamente.
Construyamos entre todos un proyecto, participemos en su desarrollo y creemos una imagen de marca clara y atractiva.
(060623)-claves-de-la-economía-valenciana-del-futuro_la-gaceta.pdf
La Empresa Valenciana ante la Economía Global y del Conocimiento
/en Empresa y EconomíaAutor: Francisco Pons Alcoy
Fecha: 1 de marzo de 2006Medio: Nexe
La economía actual está experimentando una importante transformación impulsada por la globalización económica y por el hecho de que el conocimiento se ha convertido en el principal factor de la producción. Una transformación que forzosamente afecta tanto a la competitividad de las empresas como a la de los territorios, y ante la cual es forzoso adaptarse si se quiere permanecer activamente en el mercado. Este reto de la adaptación concierne tanto a las empresas como a los territorios como sistemas socio-económicos, y el que se salga airoso del mismo dependerá de lo que hagan unas y otros. Sin embargo, no cabe duda alguna de que en una economía de mercado son las primeras las que llevan el mayor peso de la carga en este cometido.
En el desarrollo económico de la Comunidad Valenciana se ha dado un proceso marcadamente espontáneo en el que la iniciativa empresarial privada, sin demasiada coordinación y acción planificadora (ni pública ni privada), ha sido la principal responsable de la construcción del tejido productivo actualmente existente. Un tejido en el que el predominio de la pequeña empresa y la constitución de clusters territoriales de empresas especializadas han creado un capital empresarial y un sistema altamente flexible que le han permitido una exitosa adaptación al cambio del entorno. Una adaptación en la que el saber hacer forjado en el aprendizaje y unos salarios competitivos han constituido factores muy importantes.
Pero los cambios recientes han vuelto obsoletos estos factores. La economía valenciana no puede competir en salarios con las economías del este de Europa y del sudeste asiático y el saber hacer forjado en el ámbito de la producción ya no es suficiente para afrontar la producción, la innovación y presencia en los mercados que exigen procesos y productos de alto valor añadido y perfectamente diferenciados, que son los únicos en los que la Comunidad Valenciana puede competir sin ver mermados el actual nivel y calidad de vida de que disfrutan los valencianos. Tampoco puede seguir dependiendo nuestra economía exclusivamente de sectores de demanda débil y de relativamente bajo nivel tecnológico, lo que exige posicionarse en nuevas actividades más exigentes en conocimiento y creatividad.
Pero para cambiar el posicionamiento estratégico en los sectores tradicionales y penetrar en otros nuevos más exigentes en conocimiento, es fundamental que se produzca un cambio en la estructura, organización, funcionamiento y cultura del sistema empresarial. Un cambio que impulse la modernización gerencial y la capacidad creativa de las empresas, que les faculte para profundizar en la internacionalización, que les cualifique para llevar a cabo procesos de diversificación de producto y que permita al territorio beneficiarse del efecto sede, un factor fundamental para diversificar y cualificar el entorno empresarial.
En una economía en rápido proceso de globalización como la actual y en espacios en los que el conocimiento se convierte en el factor por excelencia para competir, las empresas tienen que desarrollar sus competencias gerenciales, financieras, tecnológicas y de investigación internas, al tiempo que liderar la cualificación de su entorno territorial y lograr una presencia más activa en los mercados. Estos son justamente aspectos que el tejido empresarial valenciano ha cuidado poco hasta ahora y cuyo desarrollo constituye su primer reto.
Si el estilo de competencia tiene que sustentarse en la innovación y la diferenciación del producto, así como en la atención y proximidad al cliente, es evidente que las empresas valencianas deben cambiar el punto de mira de su estrategia, invirtiendo en capacidades científico-tecnológicas, en organización implicadora de los trabajadores y orientada a la calidad del proceso, así como en marca, comunicación, logística y distribución. La diferenciación y el éxito comercial en productos de alto valor requieren de cercanía al consumidor, lo que sólo es posible mediante el desarrollo de redes propias de distribución, marketing relacional y atención al aprendizaje del consumidor. La marca es un factor fundamental de diferenciación, comunicación y fidelización.
Pero para lograr un sistema orientado a la innovación, la excelencia y el contacto directo y sistemático con el cliente es forzoso desarrollar las capacidades gerenciales, logísticas y el músculo financiero de la empresa, todo lo cual exige organizaciones altamente profesionalizadas y con un tamaño crítico del que carecen la mayoría de las empresas valencianas.
En consecuencia, la estructura empresarial debe transformarse para que el sistema productivo se adapte exitosamente al cambio que está experimentando el mercado. Esto puede hacerse de forma orgánica, por absorción o mediante fusiones, sin olvidar la importancia de las alianzas estratégicas para rentabilizar competencias y ampliar y diversificar la presencia en los mercados.
El compromiso con la innovación, la investigación y la excelencia productiva no puede reducirse al ámbito interno de la empresa, tanto por razones funcionales como estratégicas. Para llevar a buen puerto esta misión es necesario implicar a otros actores del entorno inmediato, y en particular al sistema de I+D, al sistema formativo y al sector de servicios avanzados, ya que la externalización estratégica de funciones constituye una exigencia de eficiencia y eficacia y al mismo tiempo un factor de competitividad del propio territorio, lo que incrementa su atractivo locacional para actividades de alto valor añadido.
La empresa valenciana del futuro debe pues prestar especial atención, en su propio beneficio, al desarrollo de un sólido sistema de innovación territorial que no sólo proporcione capacidad de generación de conocimiento sino recursos humanos y cultura para la excelencia y la innovación.
Es en un contexto como este en el que pueden forjarse redes estratégicas de empresas innovadoras en las que cooperen activamente empresas de distinto tamaño y en el que las pequeñas empresas especializadas pueden tener un futuro prometedor y contribuir a la competitividad del sistema territorial. En un contexto como el valenciano, en el que la emulación constituye una fuerza fundamental de cambio empresarial, el desarrollo de empresas y redes de estas características tenderá a originar un importante efecto multiplicador en el tejido empresarial.
El incremento del tamaño empresarial debe ir acompañado de la constitución de grupos empresariales cuya vocación sea la diversificación empresarial. Esto es importante no sólo para rentabilizar plenamente las competencias gerenciales, en I+D, financieras, comerciales y relacionales de las empresas de mayor tamaño, sino que la utilización de dichas competencias para desarrollar nuevos productos y penetrar en nuevos sectores constituye una condición fundamental para el reforzamiento de aquellas competencias. Esta tendencia a la diversificación no sólo tiene sentido para el desarrollo empresarial, sino que constituye una fuerza de diversificación del tejido productivo regional, condición fundamental para elevar la cualificación y el nivel económico de la Comunidad Valenciana.
El desarrollo de un entramado de campeones sectoriales y grupos empresariales constituye una condición fundamental para fomentar el efecto sede y lo que él conlleva. En primer lugar, elevando el nivel de cualificación, formación y responsabilidad del capital humano, lo que a su vez estimula el desarrollo del sistema de I+D, el sistema de formación y los servicios a las empresas. En segundo lugar, creando una demanda más exigente en servicios y entorno, lo que constituye un factor de enriquecimiento del territorio. Lo uno y lo otro conforman un ambiente atractivo para las actividades y empresas de mayor valor añadido.
La transformación del tejido empresarial en la dirección expuesta requiere de un flujo financiero que lo alimente. Esto implica un mayor compromiso con los proyectos innovadores del sistema financiero tradicional, el desarrollo de organizaciones de capital riesgo que apuntalen iniciativas de frontera y la voluntad por parte de los empresarios de los sectores más maduros y generadores de caja, en especial el de la construcción y la promoción inmobiliaria, de diversificar su cartera y apostar por actividades más creativas y de futuro.
Para que el sistema de pequeñas empresas siga siendo funcional en el nuevo contexto, las organizaciones especializadas de pequeño y mediano tamaño deben integrarse en redes estratégicas orientadas a la innovación y a la presencia activa en los mercados, lo que exige de líderes de red con el necesario músculo financiero y la capacidad gerencial y organizativa para desarrollar sistemas de distribución que aproximen el tejido productivo al cliente, generen marcas reconocidas, sistema logísticos eficaces, protagonicen procesos de multilocalización cuando sea conveniente para la estrategia global de la red y dirijan procesos de I+D y de diversificación que garanticen la competitividad y la generación de valor. Para las empresas pequeñas este nuevo escenario exige reforzar su cualificación gerencial, financiera, organizativa y tecnológica, así como un claro compromiso, desde su especialización, en los proyectos de I+D impulsados por la red o redes en las que participen.
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Pleno – Almuerzo con el Ministro de Administraciones Públicas
/en Empresa y Economía060421-intervención-pleno-valcárcel.pdf
AVE apoya la creación de la Cátedra de Empresa Familiar
/en Empresa Familiar, Empresa y EconomíaCon el apoyo financiero de AVE y EDEM, en el día de hoy se ha creado la Cátedra de Empresa Familiar de la Universitat de València. Este mediodía han suscrito el convenio de colaboración Francisco Tomás, rector de la Universitat de València; Francisco Pons, presidente de AVE; Fernando Casado, director general del IEF; y Manuel Palma, presidente de EDEM.
La Cátedra de Empresa Familiar, que tendrá su sede administrativa en la Facultad de Económicas de la Universitat de València, es una institución de carácter pluridisciplinar que tendrá como objeto la investigación y la docencia de la realidad, la problemática y las perspectivas de futuro de las empresas familiares en el marco de la actividad docente de la Universitat de València. La Cátedra se sufragará íntegramente con el patrocinio y aportaciones de AVE y EDEM, directamente o a través de sus patrocinadores, cuyos ingresos quedarán afectos en su totalidad a las actividades que realice la propia Cátedra. Para la elaboración de proyectos de investigación sobre las características y la problemática de la empresa familiar, así como para la realización de actividades que contribuyan a la formación en esta materia, podrá existir un presupuesto adicional.
Los firmantes han coincidido en señalar “la importancia y relevancia estratégica de las denominadas empresas familiares, como instrumento insustituible del desarrollo y el bienestar económico, especialmente en la Comunidad Valenciana”.
El programa de la Cátedra incluirá la oferta de, como mínimo, una asignatura de libre configuración de 6 créditos, de segundo ciclo en, como mínimo, las licenciaturas de ADE, economía y derecho. También supondrá la participación activa en los encuentros de la red de Cátedras del IEF así como la asistencia a los principales actos realizados por el IEF, por las Asociaciones Territoriales y por el Family Business Network. Asimismo se desarrollará una actividad de divulgación sobre empresa familiar en el ámbito geográfico propio de la Universidad. También se coordinarán los proyectos de investigación con las otras cátedras a través del IEF y se realizarán actividades académicas abiertas para estudiantes, empresarios y profesionales.
Para llevar a cabo sus objetivos las cuatro instituciones se plantean colaborar en los siguientes aspectos: intercambio de información y conocimientos en el ámbito propio de sus actividades; desarrollar conjuntamente actividades de estudio e investigación de proyectos específicos mediante acuerdos específicos; desarrollar programas de actividades conjuntas de formación; y organizar foros de encuentro entre académicos, empresarios y estudiantes que permitan el intercambio de conocimiento y de experiencias.
Con el apoyo de la creación de la Cátedra de Empresa Familiar de la Universitat de València, AVE, como representante en la Comunidad Valenciana del IEF contribuye a aumentar la Red Nacional de Cátedras de Empresa Familiar.
La Economía en el 2005 y Peticiones para el 2006
/en Empresa y EconomíaAutor: Francisco Pons Alcoy
Fecha: 27 de enero de 2006 (Empresa y Finanzas), 19 de enero de 2006 (Diario del Puerto), 3 de enero de 2006 (El Boletín) y 22 de diciembre de 2005 (Economía 3)Medio: Empresa y Finanzas, Diario del Puerto, El Boletín, Economía 3
En el contexto español, el año 2005 nos ha deparado un aceptable crecimiento de la economía de la Comunidad Valenciana (2,4 % del PIB), con un aumento no despreciable del empleo (tasa de empleo del 53,70 %) y una fuerte revalorización de los activos inmobiliarios y bursátiles. En suma, a nivel de renta, capital y empleo ha sido un buen año en términos generales para nuestra Comunidad.
Los movimientos de los sectores bancarios y energéticos han centrado los debates político-económicos del pasado ejercicio y a buen seguro centrarán los del ejercicio entrante.
La evolución de las relaciones externas constituye un motivo de preocupación, por el creciente desequilibrio de la balanza por cuenta corriente (bienes y servicios) que refleja nuestro diferencial de crecimiento con el resto de Europa, y el empeoramiento de nuestra posición competitiva, augurio de problemas futuros en la producción y el empleo. Esta situación muestra el insuficiente dinamismo estructural de nuestro sistema productivo, que se refleja en el pobre comportamiento de la productividad, y una excesiva dependencia del crecimiento respecto a la demanda interna y la buena coyuntura del sector de la construcción. El que se esté tomando conciencia de estos problemas y se visualice una creciente apuesta por la innovación y la I+D, debe ser considerado como un paso positivo.
En este contexto español se han dado dos fenómenos que pueden afectar el comportamiento futuro de la economía:
1) Por un lado, y en relación con los intereses de España en la UE, cabe destacar la salida de España del grupo de países objetivo 1 y la consiguiente pérdida de los fondos europeos, principalmente como consecuencia de la entrada de los nuevos socios del este y fruto del crecimiento económico experimentado.
2) Por otro lado, y más centrados en el contexto español, el debate territorial que el año pasado se inició con el Plan Ibarretxe y que este año ha continuado con la reforma del Estatut Catalán, ha alcanzado altos niveles de crispación que pueden suponer graves consecuencias económicas por su impacto sobre la confianza. Ello puede llevar a desviar la atención sobre problemas que acucia la economía española y que deben ser solucionados con urgencia si queremos converger con Europa.
Por lo que se refiere a la Comunidad Valenciana, el 2005 ha sido un año en el que el crecimiento económico (2,4% del PIB) y la creación de empleo (tasa de empleo del 53,70%) han continuado con el ya largo periodo de bonanza económica que vivimos.
A ello hay que unir la acertada estrategia de las distintas administraciones de nuestra Región, que además de la Copa América prevista para el 2007, han conseguido traer a nuestra Comunidad la celebración del próximo Mundial de Atletismo y se esté pensando en otros magnos eventos deportivos, que permitan situar a la Comunidad Valenciana entre las principales regiones del mundo. Para una economía con un fuerte peso del turismo y gran proyección internacional, esto tiene efectos inducidos y colaterales de importancia.
No obstante esto, hay algunas cuestiones que deben ser afrontadas de forma proactiva porque serán condiciones fundamentales para la creación de un territorio con mayores oportunidades y que disfrute de economías externas y de alcance que garanticen la competitividad y atraigan más empresas y recursos:
1) El déficit hídrico de nuestra Comunidad, y la crispación en el debate del agua fomentado por las polémicas decisiones del Gobierno de Rodríguez Zapatero, primero con la derogación del Trasvase del Ebro y ahora con el cambio de trazado del trasvase Júcar Vinalopó, sin que en nuestra Comunidad veamos aún alternativas efectivas ni avances en la solución del gran problema que estamos sufriendo.
2) El reiterado retraso y desconocimiento de la fecha de finalización del AVE que une a la Comunidad Valenciana con Madrid y con el Corredor Mediterráneo, y la búsqueda de soluciones coordinadas a los accesos a las tres capitales de provincia.
3) Las tensas relaciones entre el gobierno de Madrid y el de la Generalitat, probablemente réplica del actual nivel de crispación entre el PSOE y el PP a causa del debate sobre el problema terrorista y el modelo de Estado.
4) El proceso de integración en la Unión Europea de los países del Este y la competencia Asiática a algunos de nuestros sectores industriales, exige a nuestro territorio y a nuestro tejido productivo reaccionar de forma estratégica, creativa, meditada y rigurosa y adaptarse con mayor rapidez de lo que lo ha hecho hasta ahora.
5) Incidir en la necesidad de flexibilizar nuestro sistema de relaciones laborales.
6) Trabajar por un sistema de ciencia y tecnología más consistente y prestar más atención a la educación y creación de capital humano.
7) Apostar seriamente por la creación de sólidos grupos empresariales y campeones internacionales que sean centros de redes de pequeñas y medianas empresas innovadoras,
Pero incluso más importante que todo ello y condición esencial para la superar dichos problemas y seguir una senda de progreso económico y mejora de la competitividad es lograr un cambio de mentalidad en nuestra Sociedad, que permita el que todos los actores sociales converjan en un proyecto llamado Comunidad Valenciana, en el que el medio y largo plazo oriente la acción pública y privada del día a día.
Si queremos construir el futuro con rigor y realismo, en un contexto cada vez más dinámico y competitivo como el que define la economía del conocimiento y la globalización, habrá que planificar con visión estratégica, dejarse de confrontaciones estériles y fomentar el trabajo en común y la cooperación.
(060508)-inversval_infraestructuras.pdf