Construir la Economía Valenciana del Futuro
El objetivo de esta intervención es estimular un proceso de reflexión entre los valencianos sobre el camino a seguir por nuestra sociedad en el nuevo escenario de la globalización y la economía sustentada en el conocimiento. Esta reflexión pretende resaltar aquellos aspectos sobre los que, a nuestro entender, hay que profundizar y debatir para construir nuestro futuro como sociedad diferenciada. Para construir el futuro que deseamos es necesario partir de un análisis lo más riguroso, desapasionado y sincero acerca de nuestra realidad presente, definir objetivos ampliamente compartidos y movilizar las voluntades y capacidades de todos nuestros actores para conseguirlos.
La valenciana es una gran sociedad que ha sabido adaptarse a los tiempos con flexibilidad e inteligencia. Que ha sabido aprovechar las oportunidades que el devenir histórico le ha presentado. Fuimos una potencia comercial entre los siglos XIV y XVI, impulsamos una floreciente actividad industrial en torno a la seda en el siglo XVIII, supimos sacar partido de nuestras capacidades humanas y naturales en el siglo XIX, generando la revolución industrial en Alcoy, dando lugar a una floreciente agricultura exportadora y de regadío en las Planas de Valencia y Castellón y levantando una industria de nuevo cuño, el calzado, en los Valles del Vinalopó. En el siglo XX hemos protagonizado uno de los procesos de industrialización espontánea de carácter endógeno y localizado más pujantes y sorprendentes de Europa. Y todo lo anterior se ha conseguido gracias a la labor, empuje y actitud emprendedora de nuestro empresariado, que ha sabido adaptarse a la realidad cambiante de cada época. Lo que viene a indicar que en esta Comunidad existe un poderoso caldo de cultivo de emprendedores.
Pero ni todo son fortalezas en nuestra realidad, ni los éxitos del pasado tienen porque repetirse en el futuro, ni los entornos son iguales y los retos pueden superarse de igual forma. La espontaneidad e individualismo que tanto han impulsado los procesos innovadores no siempre han sido tan benéficos en el pasado. La desaparición de la floreciente industria sedera, que sumió a la economía de una parte importante de la Comunidad Valenciana en una situación de postración durante mucho tiempo, fue la consecuencia de una falta de capacidad colectiva para adaptarse a los grandes cambios que se estaban produciendo en el mundo y que conocemos como revolución industrial. Lo mismo ocurrió con la actividad textil que se había desarrollado en Morella. La propia actividad agraria, tan floreciente en otra época, viene sufriendo dificultades desde hace tiempo por ausencia de los cambios estructurales que todos sabemos requiere en el nuevo entorno económico.
Esta sociedad carece de la fábrica social (organización y experiencia de acción cooperativa, tanto a nivel privado como público) que le permita diseñar colectivamente el camino a seguir y dotarse del marco institucional y políticas que faciliten el proceso constructor de las fuerzas del mercado. No se trata de poner trabas a la iniciativa individual, sino de informarla y de crear el medio más apropiado que la capacite para adaptarse mejor y con la mayor rapidez al cambio del entorno. En momentos de cambio revolucionarios como el que nos ha tocado la suerte de vivir, la capacidad de respuesta en tiempo y forma de las empresas necesita de entornos facilitadores y animadores que eliminen los obstáculos e inercias siempre presentes en los momentos de transformación. Es decir, precisa de sociedades que entiendan los cambios necesarios y los apoyen.
Lo peor que le puede ocurrir a una sociedad en momentos críticos como los de gran transformación, es tener una visión distorsionada de la realidad o no estar dispuesta a apostar por el cambio. Porque cualquiera que sea lo que nosotros hagamos, el cambio tendrá lugar, lo que cambiará es el resultado del mismo sobre nosotros: negativo, si somos sordos y ciegos a los nuevos retos; positivo si tenemos un comportamiento proactivo. En las empresas el autismo o la autocomplacencia significan desaparición. En las sociedades desempleo, perdida de bienestar y destrucción de capacidades y oportunidades. Pero lo más grave es que la autocomplacencia y la falta de espíritu crítico significan renunciar a mejorar.
La visión que informa esta reflexión tiene dos importantes premisas: a) creencia de que estamos insertos en un gran proceso de transformación del entorno y nuestra economía necesita evolucionar y adaptarse para seguir navegando exitosamente y satisfaciendo las necesidades de los ciudadanos; b) apuesta por hacer de la economía valenciana una de las más dinámicas y prósperas de Europa.
Desde esta perspectiva vamos a poner de relieve que no sólo nuestro sistema productivo está atravesando dificultades, sino que estructuralmente no está bien dispuesto para asumir con ventaja el reto y las oportunidades que genera el cambio del entorno, definido fundamentalmente por la globalización económica y la economía sustentada en el conocimiento.
La posición de la economía valenciana dentro de la economía nacional, medida por el nivel de renta per cápita no ha variado en los últimos veinticinco años, y tampoco nuestra posición en el ranking de regiones. El diferencial positivo de crecimiento con respecto a España que se ha percibido entre 1995 y 2002, se ha invertido en el año 2003 y lo que los datos del INE indican (CUADRO 1) es que, a diferencia de España y otras regiones españolas, la Comunidad Valenciana no se está viendo afectada por la recuperación económica mundial, al contrario de lo que tradicionalmente ha sucedido. En cualquier caso, como ponen de relieve los CUADROS 2 y 3, la renta per cápita de la Comunidad Valenciana en 2003 es inferior a la media nacional y se sitúa en el 91% de la renta media de la UE de 25 países. Además, de conformidad con lo que expresa el CUADRO 4, el nivel de renta disponible de las familias de nuestra Comunidad es inferior a la media española.
La razón principal de este comportamiento agregado es el debilitamiento de los sectores tradicionales de la actividad industrial manufacturera, cuya evolución está siendo menor a la de España (CUADROS 5 Y 6) como consecuencia de la fuerte competencia de que están siendo objeto por parte de países de nueva industrialización, como se desprende de la evolución de las exportaciones (CUADRO 7). Los sectores tradicionales, que representan más del 75% de la producción industrial, muestran un comportamiento declinante o están estancados.
El que existan dificultades dentro de algunos sectores de la industria valenciana es motivo de especial ocupación, pues aunque la industria represente en torno a la cuarta parte del valor añadido bruto y del empleo regional, su condición de base exportadora y motor del sistema económico valenciano, junto con el turismo, hace de su evolución la clave de nuestro futuro. Máxime si se tiene en cuenta que ella contiene la clave de la evolución del conocimiento futuro y que el sector de la construcción, otro motor del crecimiento, tiene límites naturales.
Para responder eficazmente al reto de la globalización económica y la economía sustentada en el conocimiento y situar los niveles de vida de la Comunidad Valenciana por encima de la media de la Unión Europea en los próximos diez años, es necesario superar algunas de nuestras debilidades para transformarlas en fortalezas:
1) Atraso en el desarrollo de infraestructuras estratégicas como son la alta velocidad, el acceso a Europa por vía aérea y el sistema portuario. La globalización económica hace de la accesibilidad al resto del mundo una variable crítica para el futuro desarrollo, y en un contexto de cambio acelerado el tiempo es oro.2) Insuficiente dotación de recursos hídricos para las necesidades y condiciones técnicas actuales. Dado el carácter crítico de la variable agua, algunas actividades importantes de nuestro sistema productivo pueden verse gravemente perjudicadas.3) Poca penetración en el nivel de informatización de la sociedad valenciana, lo que constituye una carencia fundamental en el dominio de un instrumento básico de la sociedad del conocimiento. Sólo el 38,6% de los hogares valencianos posee ordenador y menos de un 23% está conectado a Internet, lo que nos sitúa por detrás de la media nacional y a gran distancia de Cataluña, Madrid, Canarias, País Vasco y Navarra (CUADRO 8). Tampoco las empresas valencianas se encuentran en una buena posición en el uso de este instrumento de comunicación, pues el 86,14% de ellas usan Internet, frente al 87,44% de España y más del 93% de La Rioja y Madrid (CUADRO 9).4) Desventaja en la dotación de capital humano. En paralelo con el predominio de actividades intensivas en mano de obra y poco exigentes en conocimiento codificado, la población en edad de trabajar cuenta con un bajo nivel de formación, lo que nos sitúa en desventaja con respecto al resto de la Unión Europea en general y los países de reciente integración en particular. Según datos de la Comisión, en el 2002 el 63,7% de la población entre 25 y 64 años contaban con un nivel bajo de formación, frente al 35,4% de la Unión Europea de los 15 y el 32,6% de la Unión Europea de los 25 (CUADRO 10). El problema fundamental se sitúa en la baja tasa de población con formación profesional. Esta situación tiene visos de continuar ya que la tasa de matriculación combinada de nuestra población en edad escolar (6-23 años) era en el curso 1999/2000 del 80,11%, la segunda más baja de España, y a considerable distancia de la media nacional (84,40%) y de Madrid (97,86%) y el país vasco (93,77%) (CUADRO 11).5) Baja inversión en I+D y escasa propensión de las empresas a invertir en investigación y desarrollo. Pese a que se trata de un indicador que hay que valorar sobre la base de que España no está precisamente a la cabeza en el ranking mundial cobre competitividad (CUADRO 12), la Comunidad Valenciana dedica a esta partida económica sólo el 0,81% del PIB, lo que está muy por debajo de la media europea (superior al 2%), de las regiones más avanzadas de España (CUADRO 13), de la media nacional (1,03%) y de lo que le corresponde por nivel de renta per cápita. Esto no implica que la economía valenciana no sea innovadora sino que las actividades dominantes introducen la innovación mediante compra de maquinaria, materiales y diseño. Pero esto ya no es suficiente en una economía cada vez más sustentada en el conocimiento y del que depende la capacidad de adaptación a un entorno que cambia cada vez con más rapidez. En ese contexto la capacidad de descubrir e inventar, de combinar inventos y de adaptar innovaciones de otros sectores resulta decisiva, y para ello es fundamental la dotación de capacidades científico-técnicas en las empresas y un sistema más cohesionado que el existente entre éstas y los centros de investigación y de formación.6) Un sistema empresarial de microempresas, pequeñas y medianas empresas insuficientemente organizado y con escasa dotación de capital humano que dificulta, cuando no imposibilita, la plena internacionalización de las organizaciones productivas, el desarrollo de capacidades de gestión, financiación, investigación y marketing. También se hace notar la ausencia de grupos empresariales que favorezcan la diversificación sectorial y la innovación cruzada entre sectores.7) Por último, pero no menos importante, la debilidad de la sociedad civil y carencia de una sólida experiencia de cooperación estratégica entre actores públicos, económicos y sociales, hace más difícil y costoso el impulsar una coalición de desarrollo que defina los objetivos, diseñe la estrategia y aporte los recursos necesarios para pilotar el proceso de transformación que nuestra economía necesita.
Si la Comunidad Valenciana quiere continuar por la senda de la prosperidad que todos deseamos, situando nuestros niveles de vida por encima de la media de la Unión Europea en los próximos diez años, debe seguir creciendo a tasas sensiblemente superiores a los de este espacio. Para conseguirlo debe impulsar una estrategia participativa que al menos pivote sobre las siguientes líneas estratégicas:
a) Imprimir un nuevo impulso al proceso de realización de las infraestructuras de las que depende la accesibilidad al resto del mundo para que se ejecuten en el menor tiempo técnicamente posible. b) Cambio cualitativo de la actual base exportadora (industria y turismo) e impulso y consolidación de tres o cuatro sectores nuevos de rápido crecimiento que recojan el testigo de los tradicionales.c) Creación de un sólido sistema de innovación. d) Impulsar un cambio fundamental en la organización del sistema productivo.e) Constituir una coalición de desarrollo que impulse el diálogo, la concertación y las acciones asociativas entre actores públicos y privados susceptibles de llevar a la práctica en tiempo y forma los anteriores cambios.
INFRAESTRUCTURAS
El primer eje de actuación se puso en marcha con el Plan de Infraestructuras Estratégicas; ahora es necesario imprimirle un mayor ritmo y dotarlo de un plan de comunicación que permita, con transparencia y rigor, realizar un seguimiento medible en cuanto a sus resultados.
La alta velocidad tiene un gran valor estratégico para la Comunidad Valenciana porque acorta sensiblemente los tiempos de desplazamiento entre el sistema de ciudades de la Comunidad entre sí y con el gran centro económico, político, relacional y de comunicaciones globales que es Madrid, al igual que hace con el gran centro económico-cultural de Barcelona.
Estas ciudades y sus respectivos hinterlands cuentan con sistemas económicos complementarios al de la Comunidad Valenciana, al tiempo que su interconexión en alta velocidad contribuye a la creación de una red metropolitana global en el sur de Europa que puede ser el futuro motor de la economía nacional.
Paralelamente, el acortamiento de distancias de nuestra Comunidad con Madrid y el centro de España crea una percepción de proximidad que propiciará el acercamiento social y económico y la integración entre ambas economías, con las sinergias que eso conlleva y los beneficios que reporta tanto al sistema de ocio y portuario como al sistema industrial de la Comunidad, puerta de entrada y salida de mercancías entre el interior (inclusión hecha de Aragón) y el resto del mundo.
Esto último es lo que hace tan importante la estrategia portuaria de la Comunidad Valenciana, y en especial la del complejo portuario Valencia-Sagunto, por su condición de puerto interoceánico. Es necesario mantener el liderazgo del Puerto de Valencia, acometiendo, prioritariamente, la ampliación del mismo y el incremento de su productividad. Otra actuación fundamental es dotar al puerto de Valencia de un acceso por el norte, que lo una con el de Sagunto, descongestione el acceso sur y acorte distancias a los exportadores del norte. Para avanzar en esta dirección es fundamental dotar de contenido operativo al Plan Director del Puerto a la mayor brevedad y comprometer los recursos necesarios facilitando el proceso de autofinanciación.
El aumento de la accesibilidad por vía aérea a Europa es condición fundamental para mejorar la competitividad de las empresas existentes y aumentar la capacidad de atracción de nuevas inversiones, especialmente de actividades de mayor crecimiento que tanto necesita esta Comunidad. Para ello es necesario acelerar las inversiones necesarias para los aeropuertos del Altet y el de Manises. El aeropuerto del Altet, con un crecimiento anual promedio del 10% y la mayor tasa de rentabilidad del sistema aeroportuario español, no ha recibido apenas inversiones desde hace diez años, sufriendo serios problemas de capacidad que obligan al desvío a otros aeropuertos de unos 200.000 pasajeros anuales. El Plan Director del Aeropuerto de Manises, que permitiría contar con una pista de las dimensiones adecuadas para vuelos transoceánicos y mejorar la capacidad de carga, esta pendiente de concreción tanto en recursos como en plazos de ejecución, no existiendo hasta ahora indicios de pronta solución. Sabemos que se está trabajando en ello, pero es necesario que se concreten de forma pública y medible los avances.
No podemos olvidar, para terminar con el capítulo de las infraestructuras, la necesidad de poner más empeños en el desarrollo del sistema de telecomunicaciones, incidiendo tanto en el lado de la oferta como en el de la demanda, en la puesta en práctica del Plan Eólico de la Comunidad Valenciana, la mejora de la red eléctrica y el acceso al norte de España por Zaragoza, lo que afecta tanto a la autovía de Sagunto-Somport como a la línea férrea, así como el desarrollo de una gran plataforma logística sustentada en la integración del tráfico multimodal y la ubicación estratégica de la Comunidad Valenciana.
Para superar este déficit en un tiempo récord es necesario, en primer lugar, eliminar la creencia entre muchos de nosotros, extensible al resto de España, de que la Comunidad Valenciana ha salido beneficiada por la política de infraestructuras del gobierno central. En segundo termino, eliminar mediante un diálogo serio las divergencias sobre infraestructuras y prioridades que tan frecuentemente nos dividen y que tan bien aprovechan los políticos de Madrid. En tercer lugar, generar un proceso de concertación entre actores económicos, sociales y políticos de nuestra Comunidad para realizar las gestiones y las presiones que nos permitan tener el tren de alta velocidad por Motilla en el 2007, coincidiendo con el magno evento de la Copa América, lograr un acuerdo de financiación con Puertos del Estado y Fomento que garantice las obras necesarias para seguir manteniendo el liderazgo del complejo portuario Valencia-Sagunto, conseguir que se lleven a la práctica las tan pospuestas obras de ampliación del Altet y Manises y dar un serio impulso al resto de infraestructuras estratégicas.
SECTORES ESTRATÉGICOS
Es prácticamente imposible que el crecimiento de los niveles de vida y el empleo se mantengan en el tiempo sin que al mismo tiempo se produzcan cambios en la composición del sistema productivo, es decir cambios técnicos y de la estructura sectorial. En otros términos, el crecimiento cuantitativo exige cambios cualitativos, y estos deben ser más ambiciosos, relevantes y rápidos cuanto mayor es el crecimiento de los niveles de vida que se desee y más intensa la competencia de los espacios competidores de menor renta per cápita y salarios.
No se trata de renunciar a las actividades transformadoras que han movido nuestra economía en las últimas décadas, entre otras cosas porque no nos enfrentamos a una crisis de los sectores productivos, sino de estrategias empresariales. Hay que ser conscientes de que se trata de empresas cuya competitividad se sustenta en el precio y que han olvidado, o no han podido, capitalizarse en capacidad de gestión, calidad, innovación, diseño y habilidades de marketing y mantienen unas relaciones estrictamente mercantiles con su entorno productivo y de servicios. Pero afortunadamente el sistema productivo valenciano cuenta con empresas que apuestan por el diseño, la calidad y el servicio al cliente, que han estado desarrollando su capital humano y participando en la creación de redes de especialistas (de producción de bienes y de servicios) cuyo nexo de unión es la conjugación de competencias para generar un producto de calidad, ganar en flexibilidad y en ritmo de innovación y compartir conocimiento. Algunas empresas de nuestros sectores tradicionales están bien implantadas a nivel internacional y gozan de marcas reconocidas, a lo que hay que añadir las economías de red y las externalidades que crean los distritos industriales valencianos que elevan la competitividad y la capacidad de adaptación de las empresas en ellos ubicadas.
Ante esta situación lo que el sentido común nos aconseja es potenciar lo que tiene futuro y gestionar con seriedad los cambios que su sostenibilidad exige. La política industrial debe primar el fortalecimiento de las redes empresariales orientadas a la calidad y la innovación, ya que no sólo garantizan la pervivencia de la actividad sino también la creación de economías de red y externalidades que refuerzan la competitividad y atractivo del territorio. Es la consolidación de sistemas territoriales creativos partiendo de los actuales distritos industriales lo que permitirá la especialización en actividades de mayor valor añadido y conocimiento, elevando la posición de nuestro territorio en el sistema global de división sectorial del trabajo. En este contexto, la deslocalización lejos de ser un mal, puede convertirse en el motor de cambios que a la vez que mantienen el empleo elevan el valor añadido de nuestros activos productivos.
Pero no podemos ser ingenuos, aunque los sectores tradicionales se mantengan por transformación, ni son suficientes para preservar y crear nuevo empleo, ni son garantía de un crecimiento significativo de la renta regional. Si nos atenemos a la experiencia de EEUU, los sectores de especialización valenciana no sólo son regresivos en la generación de empleo, sino que los niveles salariales (inclusión hecha del turismo) son los más bajos con diferencia del espectro sectorial de ese país.
En suma, estamos ante el reto de promover un cambio operativo en la estructura sectorial. Por un lado, generando nuevas actividades con vocación exportadora y alto valor añadido. Por otro, desplegando actividades orientadas al mercado interior e intensivas en trabajo de relativa baja cualificación. Para lo primero es forzoso identificar actividades en las que la Comunidad Valenciana pueda tener conocimientos o contar con oportunidades de ganar competitividad. A este respecto es conveniente profundizar en los conocimientos desarrollados por las actividades nacidas en torno a los sectores tradicionales (química aplicada, mecánica y electrónica y bío-tecnología) y aquellas para las que la Comunidad Valenciana puede tener ventajas por su posición geográfica, problemas o conocimientos en desarrollo (como las medioambientales, nuevas energías o bío-genética). Para el desarrollo de estas nuevas actividades intensivas en conocimiento, la implicación del sistema universitario y el apoyo a la creación de empresas y atracción de iniciativas foráneas que generen una masa crítica de actividad resulta fundamental. La Comunidad Valenciana cuenta con centros y grupos de investigación que constituyen un soporte de capital importancia para esas nuevas actividades.
Para impulsar actividades exigentes en conocimiento es imprescindible la creación de un entorno amable de infraestructuras, instituciones, servicios y financiación, lo que implica apostar seriamente por el desarrollo de los servicios a las empresas, la creación de incubadoras de empresas de alta tecnología y espacios especializados en la proximidad y con la directa implicación de las universidades, impulsar el capital riesgo y crear un clima institucional que fomente e incentive estas actividades.
Pero para crear nuevas actividades de alta tecnología es forzoso apostar seriamente por la implantación de empresas, sean regionales o foráneas, a partir de las cuales y de sus relaciones con el entorno universitario se creen los conocimientos y las capacidades susceptibles de ampliar el espectro empresarial a partir de iniciativas de empleados, de estudiantes y de investigadores. En algunas actividades, como las relacionadas con el medio ambiente o la biotecnología, las iniciativas ya existen y de lo que se trata es de impulsar proyectos empresariales de capital regional que creen capacidades directivas e investigadoras en la Región. La solución de los problemas del agua y de la desertización, el desarrollo de las energías renovables, así como la presencia de un sector agroalimentario poderoso y de investigación de punta en células madre y en tecnología para la economía del hidrógeno, define un caldo de cultivo muy prometedor para estas actividades. La labor de las instituciones públicas mediante el apoyo formal e informal al nacimiento y desarrollo de empresas especializadas en estas actividades puede ser decisiva para una sólida implantación sectorial.
En conclusión, la regeneración y cambio del tejido productivo valenciano es una necesidad que no admite espera y que debe implicar a todos los actores, económicos, sociales y políticos. Las oportunidades y espacios que genera el mercado son fundamentales pero no suficientes, al ser necesarios para llevar a cabo el proceso de regeneración productiva en el menor tiempo posible cambios de concepción, institucionales, de conocimientos y acciones asociativas.
FORMACIÓN E I+D
A la luz de los datos presentados al inicio de la exposición sobre formación e I+D, y puesto que no tenemos un serio problema de falta de universitarios, sino de niveles intermedios, la mejora en la formación secundaria y la integración entre sistema empresarial y sistema educativo y de I+D debiera ser un objetivo prioritario, lo que también exige de una decidida acción de cooperación entre los actores públicos y los privados.
Construir una economía sustentada en el conocimiento y cuya competitividad dependa menos del precio de los factores (mano de obra) y más de la calidad y capacidad de innovación, supone apostar por un sistema productivo y empresarial intensivo en capital humano e I+D y un sistema territorial que propicie y apoye los procesos innovadores. Las empresas innovadoras sin entornos creativos se encuentran en seria desventaja, lo que puede llevarlas a desaparecer o a emigrar, acuciadas por la competencia.
Aunque el sistema empresarial valenciano ha sido innovador, pues de otra manera no hubiese resistido el empuje de la competencia externa, y existen sectores y empresas bien posicionados internacionalmente, dicha innovación se alimenta, como ya se ha dicho, en buena medida de maquinaria, materiales e información procedente de fuera de la Comunidad Valenciana y del diseño que con frecuencia generan especialistas foráneos. Esto explica que el gasto en I+D sea inferior al de la media nacional y sensiblemente menor del que nos correspondería por nivel de renta, como también se ha indicado. Una de las principales razones de este débil compromiso con la investigación de las empresas valencianas es la propia especialización en actividades en las que los ofertantes dominan desde el punto de vista de la innovación. Sólo cuando la rama se desarrolla y vienen a ubicarse en la región actividades relacionadas con la fabricación de maquinaria y productos intermedios (química aplicada, por ejemplo), la demanda de investigación se incrementa y la capacidad creativa local aumenta.
En un sistema de estas características la relación con los ofertantes de bienes intermedios y maquinaria, así como la presencia de entidades especializadas en la transferencia de tecnología, como los institutos tecnológicos y empresas de servicios avanzados, constituyen factores inestimables de innovación mediante la transferencia de bienes e información y las relaciones productor-usuario. Estos factores de entorno y la proximidad entre muchos competidores de distinto tamaño y compromiso con la innovación, que es propio de los distritos industriales valencianos, generan un sistema donde la difusión de la innovación es ágil y bastante eficaz. En este contexto la proximidad de ofertantes y demandantes de bienes y servicios que alimentan la innovación resulta fundamental, de ahí que toda política que pretenda fortalecer nuestra capacidad innovadora deba fomentar el desarrollo de actividades y servicios de donde proceden las innovaciones, en especial los servicios a las empresas, la actividad de diseño y las actividades intermedias intensivas en conocimiento, así como la producción de maquinaria.
Pero esto ya no es suficiente en una economía cada vez más sustentada en el conocimiento y del que depende la capacidad de adaptación a un entorno que cambia con mayor rapidez. En este contexto la capacidad de inventar, de combinar inventos y de adaptar innovaciones de otros sectores, lo que exige estar en la frontera tecnológica como actores, no como pacientes, resulta decisiva, y para ello es fundamental un sistema de relaciones más denso entre empresas, servicios avanzados, centros de I+D y centros de formación.
Necesitamos, pues, un nuevo entorno más flexible y más preocupado por lo que hoy ya es clave: universidades y centros de investigación mejor conectados al sistema productivo e imbuidos de la misión innovadora, que no sólo investigadora, un sistema de formación que se adapte a las necesidades del sistema productivo y un sistema financiero que responda a las exigencias de los proyectos innovadores. Crear esto en la Comunidad Valenciana en un tiempo récord, como el que exige nuestro entorno y la creciente presión para cambiar, no es algo que pueda dejarse a la improvisación ni a la acción descoordinada de todos los actores que deben ponerse a trabajar para cambiar en tiempo y forma nuestro sistema de innovación. El liderazgo de la Generalitat y su actuación responsable en este punto, son indiscutibles.
La creación de un sistema productivo sustentado en el conocimiento, que es el escenario al que hay que aspirar, requiere de procesos múltiples y de iniciativas procedentes de distintas esferas de nuestra sociedad. Los empresarios actuales tenemos que trabajar por cambiar nuestros modelos de empresa y crear estrategias orientadas por la innovación y sistemas de organización y gestión que la promuevan. Pero este proceso y la necesidad de diversificación sectorial demandan de nuevas iniciativas, tanto endógenas como exógenas. Promover un sistema productivo más intensivo en conocimiento requiere movilizar empresarialmente los conocimientos de nuevos actores y hacer atractivo nuestro territorio a agentes externos portadores de iniciativas empresariales novedosas.
El entorno requerido exige un esfuerzo adicional para que Universidad y empresa vayan en la misma dirección con los consiguientes cambios de estrategia en ambos lados, sobre la base de un clima institucional favorable a dicha interacción y promoviendo un cambio sustancial en nuestro modelo de formación. Todo ello es condición imprescindible para enriquecer y elevar el nivel de conocimientos y diversificación de nuestro sistema productivo. Debe tenerse muy presente que el desarrollo tecnológico de las economías es directamente proporcional a la promoción de proyectos empresariales en los que participen profesores, investigadores y estudiantes.
Para sacar el máximo partido de los activos actuales es fundamental contar con esa variable puente entre la investigación y la producción que es la red de institutos tecnológicos, un elemento estratégico que hay que seguir promoviendo e integrando más en la dinámica universitaria y formativa.
La formación es clave en el proceso de socialización y en la generación de los conocimientos y valores en que se sustenta la sociedad y la economía, de ahí que no pueda discurrir por una senda tan alejada de las necesidades de nuestra economía como hoy ocurre. Pero no se trata sólo de que la formación que se imparta esté más informada por las necesidades técnico-gerenciales de nuestro sistema productivo, para lo cual es necesario dar un gran salto hacia una mayor interrelación entre formación y sociedad, sino que esté imbuida de valores y actitudes que apoyen la innovación, la cooperación, el esfuerzo y la implicación.Pero si la sociedad y nuestros responsables públicos no asumen seriamente el reto de elevar la consideración social y las condiciones de trabajo de profesores e investigadores, difícilmente podremos conseguir el cambio necesario.
Para que la innovación se convierta en la clave de nuestras estrategias empresariales es imprescindible que el nivel de formación de nuestros staffs empresariales se eleve considerablemente. Y si bien eso no plantea problemas en las empresas de cierto tamaño y con empresarios formados, puede ser difícil en las pequeñas empresas con dirigentes de bajo nivel formativo. En estos casos la intervención pública subvencionando temporalmente la contratación de universitarios puede cumplir una importante función transformadora. Sin olvidar que la innovación que necesitan nuestras empresas afecta a toda la organización, y en especial a la cultura de la empresa, no sólo a la tecnología.
La creación de una economía más sustentada en la I+D requiere de cambios en el sistema financiero. Sin un sistema financiero más sensible y comprometido con los proyectos innovadores y de mayor riesgo individual, la innovación de nuestro sistema productivo puede verse ralentizada, de ahí la necesidad de prestar una especial atención al desarrollo de figuras de capital riesgo que aporten financiación y servicios empresariales a proyectos prometedores pero de cierto grado de incertidumbre. Las cajas de ahorro, por su naturaleza social y compromiso con el territorio, tienen mucho que hacer a este respeto, pero no como proyecto simplemente financiero, sino empresarial. También los empresarios valencianos pueden jugar el rol de “ángeles” de proyectos novedosos. Pero para que esto ocurra es necesario crear un marco institucional y cultural que incentive el desarrollo de este tipo de función emprendedora.
FORTALECIMIENTO DEL TEJIDO EMPRESARIAL
La era que vivimos impone la elevación del tamaño de las empresas, en especial las que deban liderar las redes estratégicas, fomentar grupos empresariales, el desarrollo de los consejos de administración en las empresas y su inserción en el mercado de valores. Con ello se facilitará el flujo de información, tanto intra como intersectorial, la financiación, la introducción de buenas prácticas y la apertura a nuevos espacios y actividades de las empresas valencianas, condición fundamental para diversificar el tejido productivo, profundizar en la internacionalización, situarse en la frontera tecnológica y desarrollar el efecto sede.
Al igual que está ocurriendo en los distritos industriales italianos, la adaptación al cambio del entorno mediante la profundización de la internacionalización y el compromiso empresarial con la actividad de I+D pasa necesariamente por la constitución de campeones empresariales en los sectores tradicionales mediante fórmulas que van desde la integración de empresas al crecimiento endógeno, apoyado en muchos casos en aportaciones externas de capital. Esto exige un cambio en la representación de la realidad y en las actitudes de nuestros empresarios que les lleve a abrir la propiedad de las empresas a terceros, tanto por la fusión como por la cesión de participaciones, así como a la integración de consejeros externos en los consejos de administración. De esta forma no sólo se amplía la capacidad de maniobra de los líderes empresariales, permitiendo el desarrollo de estrategias internacionales que combinen el despliegue de una sólida red de distribución, una política de marketing de amplio alcance, la creación de imagen de marca y la internacionalización de partes del sistema de producción para combinar las ventajas competitivas de distintos territorios, sino también el acceso a información y relaciones estratégicas y un estilo de dirección más contrastado. La acumulación de capital que se ha generado en la Comunidad Valenciana en los últimos años de crecimiento facilita este proceso al amparo de la proximidad, mutuo conocimiento y confianza de los propietarios de empresas y potenciales accionistas, manteniendo las empresas ligadas al territorio.
La combinación de estas empresas con vocación de campeones internacionales con las de menor tamaño dedicadas a la producción de partes y servicios especializados que existen en los distritos valencianos permite crear redes estratégicas con fuerte orientación a la innovación que se beneficiarían de las ventajas competitivas de la combinación de una fuerte presencia en los mercados internacionales, una división del trabajo más abierta y funcional, la capacidad de innovación y generación de sinergias de que son portadoras y de las economías externas y de proximidad de las aglomeraciones productivas especializadas.
Pero la creación de campeones empresariales y redes estratégicas conlleva necesariamente cambios importantes de estrategia empresarial y la sustancial elevación de la cualificación de los staffs, no sólo en el ámbito tecnológico, sino de forma especial en el gerencial, financiero, de marketing, organizativo, recursos humanos y gestión del conocimiento.
El cambio generacional que están experimentando nuestras empresas facilitará el proceso, pero una actuación incentivadora de la Administración como la expuesta anteriormente, así como un mayor énfasis institucional y empresarial en la elevación de la cualificación y operatividad de nuestro sistema formativo, con atención al desarrollo de las escuelas de negocios y a la formación continua, resulta fundamental para acelerar el proceso de cambio.
El desarrollo de grupos empresariales permite crear cuerpos directivos amplios y de nivel, aprovechar economías de escala y de alcance, impulsar nuevas actividades y generar procesos de innovación cruzada entre actividades distintas. Aunque es posible generarlos, como de hecho ya ocurre en nuestra Comunidad, a partir de empresas familiares y sin recurso al capital externo a la familia, su desarrollo a gran escala necesita de la concertación de distintas personas y empresas con iniciativa y recursos económicos. La Comunidad Valenciana cuenta con ambas cosas, sólo falta voluntad de concertación empresarial, con la ventaja del cruce de conocimientos e información que esto puede aportar y que incrementarían sensiblemente nuestra capacidad creativa.La creación de un núcleo significativo de campeones sectoriales y de grupos empresariales es una fuente fundamental de enriquecimiento del tejido productivo de cualquier economía por mediación del efecto sede, generador de un núcleo directivo de alto nivel, internacionalmente conectado, transmisor de ideas e información de vanguardia, constitutivo de un colectivo de consumidores exigentes y demandantes de servicios y bienes culturales de alto nivel e importante generador de efecto demostración tanto en el plano gerencial como social.
Por todas las razones expuestas se hace necesario hacer un gran esfuerzo por cambiar las representaciones sociales y las actitudes de nuestros empresarios, inclusión hecha de las instituciones financieras, pero también es necesario desarrollar canales de información y mecanismos que faciliten el encuentro entre demandantes y ofertantes de capital y capacidades empresariales. La bolsa como mecanismo de interconexión financiera, los clubes de emprendedores y capitalistas y la figura del promotor de proyectos empresariales (empresarios experimentados y bien relacionados) constituyen fórmulas de interés que pueden complementarse con un portal que permita comunicarse a los interesados en proponer y participar en iniciativas de generación, desarrollo o integración de negocios, basadas en la experiencia y el conocimiento.
El fomento de iniciativas empresariales a partir de los conocimientos desarrollados en los departamentos de investigación y universidades, la atracción a los consejos de administración de estos profesionales conocedores de las nuevas trayectorias tecnológicas y la atracción de inversiones externas en actividades intensivas en conocimiento, constituye otra vía de enriquecimiento del tejido empresarial y diversificación de la economía. Por un lado, porque atrae al colectivo empresarial savia nueva conocedora del mundo de la investigación y familiarizada con las líneas de trabajo científico-técnico que están abriendo nuevos surcos en el sistema económico. Por otro lado, porque al impulsar el desarrollo o la atracción de nuevas empresas relacionadas con actividades emergentes se está creando el caldo de cultivo de nuevas cualificaciones y proyectos empresariales susceptibles de dar lugar a nuevos clusters que contribuyan a la renovación del tejido productivo.
La acción combinada de la burguesía valenciana y de las instituciones públicas puede dar lugar al germen de nuevos clusters sectoriales creando el caldo de cultivo (consistente en la formación de personal cualificado en las nuevas actividades y en la gestación de nuevas ideas de negocio relacionadas con sectores emergentes) que alimente a nuevas iniciativas empresariales.
Aunque los principales motores del cambio del tejido empresarial son los propios empresarios, es necesario crear un ambiente social e institucional motivador e inductor, al tiempo que implicar seriamente a las instituciones financieras regionales.
PROCESO DE DIÁLOGO Y CONCERTACIÓN
Aunque hemos hablado de ejes estratégicos y los hemos separado a nivel expositivo, en la práctica constituyen un todo que debe avanzar de forma interrelacionada. Sin una aceleración de la ejecución de las infraestructuras estratégicas no sólo perderemos ventajas competitivas respecto a otros espacios, sino que desaprovecharemos oportunidades en el ámbito del cambio sectorial (atracción de inversiones y nuevos desarrollos sectoriales para los que la accesibilidad es crítica o que pueden verse impulsados por los efectos inducidos del desarrollo infraestructural, como ocurre con las energías renovables, la gestión de residuos, la desalación o la gestión eficiente del agua), así como en los ámbitos del cambio tecnológico, del aprendizaje y del cambio empresarial. Por tanto, la “I” de infraestructuras es crítica para la “R” de regeneración productiva, para la I+D+i, para la “A” de aprendizaje y para la “E” de cambio empresarial.
Pero la regeneración productiva no es posible sin cambios que la impulsen y refuercen procedentes de una profunda reestructuración del sistema empresarial que la debe forjar, de un fortalecimiento del sistema de I+D orientado a la transformación económica del territorio y de un giro fundamental en nuestro sistema de formación.
El propio sistema de I+D y de formación no tienen posibilidades de evolucionar en poder y orientación a las necesidades del territorio sin un sistema empresarial comprometido con la innovación y un sistema productivo más exigente en conocimiento.
Por último, pero no menos importante, la transformación de nuestro sistema empresarial requiere de cambios en la visión y en las capacidades de nuestros directivos, lo que implica un cambio cultural al que necesariamente tiene que contribuir nuestro sistema educativo y universitario y demás instituciones que enmarcan la dinámica del colectivo emprendedor.
En definitiva, los ejes de actuación expuestos no constituyen procesos inconexos sino dimensiones de un gran proceso cuya construcción exige de coordinación entre los actores estratégicos de cada línea de actuación, hasta el punto de que algunos de ellos deben estar presentes en todos los procesos de acción. Pero tal coordinación no será posible sino se construye una visión compartida del futuro que deseamos, se establecen objetivos generales, se priorizan líneas de actuación y establecen secuencias de acciones. Es decir, no es posible mantener cierta coherencia y coordinación de esfuerzos sin diálogo, concertación y definición conjunta de un plan estratégico.
Tanto la teoría como la experiencia existente muestran que una estrategia de transformación como la que necesita la Comunidad Valenciana para adaptarse exitosamente al cambio del entorno y situarse entre las regiones europeas de vanguardia, no puede llevarse a cabo sin una voluntad compartida de los principales actores sociales. Una voluntad compartida que requiere de diálogo y concertación entre las instituciones públicas, el mundo empresarial y social y el sistema educativo y de ciencia y tecnología que le confiera los recursos de poder que necesita y la continuidad que requiere.
Para dar fuerza y continuidad al impulso necesario para una transformación acelerada es preciso crear una coalición de desarrollo que englobe a los principales partidos políticos, las organizaciones empresariales, representativas y significativas, los sindicatos y las universidades, y que funcione como motor del debate social y la acción concertada.
Para que este proceso sea posible tenemos que superar algunas debilidades de nuestra sociedad, como son el escaso desarrollo de nuestra sociedad civil, el bajo nivel de integración territorial de la Comunidad Valenciana y la escasa comunicación efectiva entre los responsables públicos y los actores privados y los de unos y otros con los agentes del sistema educativo y de I+D.
Es labor de todos trabajar para que esas debilidades no entorpezcan el proceso de concertación que nuestra sociedad precisa y para ello nada como tomar conciencia de los peligros que nos acechan, pero también de las grandes oportunidades que el futuro nos depara si somos capaces de actuar con seriedad, perseverancia y voluntad constructiva.
Porque estamos en una economía de mercado, los empresarios, y en especial nuestras organizaciones, tenemos una doble responsabilidad:
1) Tomar conciencia del reto que tenemos delante de nosotros y urdir una visión del futuro que pasa por la sana conjugación de competencia y cooperación, de acción individual y de participación activa en proyectos colectivos, de continuidad y cambio en nuestra estrategia empresarial.2) Movilizar nuestras capacidades e inteligencia colectiva para impulsar y coliderar una coalición de desarrollo que imprima una nueva dirección y ritmo a nuestra economía, ya que sin nuestro compromiso con la transformación esta no será posible.
Los políticos valencianos tienen también la gran responsabilidad de trabajar por la construcción de la sociedad del futuro.
Caminar en esta dirección, construir una coalición de desarrollo que pilote la transformación que necesitamos y abrir un sólido debate que contribuya a unir voluntades es el paso obligado para crear una sociedad fuerte, dinámica y señora de su destino.
CONCLUSIONES
Si la Comunidad Valenciana quiere gozar de un futuro más prometedor, debemos cambiar nuestro modelo de desarrollo, lo que pasa por un cambio de actitudes, prácticas y relaciones en la toma de decisiones, una apuesta seria por el conocimiento aplicado al proceso económico, cambios profundos en el sistema empresarial y la promoción de nuevos sectores. Esto no es fácil que se produzca de forma espontánea con costes asumibles y en el tiempo deseable. Y si queremos construir el futuro con rigor y realismo, habrá que espabilarse, planificar con visión estratégica, dejarse de confrontaciones estériles y fomentar el trabajo en común. Todos tenemos que ponernos a trabajar en esta dirección, unos con más medios que otros, pero todos con sentido de la responsabilidad. Sólo así seremos realmente actores de nuestra propia historia.
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041117-conferencia-cemb_fp.pdf
La Reputación Social Empresarial como Factor de Competitividad y Creación de Valor
/en Empresa y EconomíaAutor: Francisco Pons Alcoy
Fecha: 14 de febrero de 2005Medio: Economía 3
El entorno empresarial está cambiando, y con él los factores que definen la posición competitiva de las empresas. Un cliente más formado e informado y un ciudadano más sensible a las cuestiones sociales y medioambientales en un sistema económico más competitivo, hacen necesario un cambio de criterios-guía del comportamiento empresarial. Calidad, precio y diferenciación del producto, con ser factores importantes en la definición de la posición competitiva de una empresa, ya no son suficientes. Los clientes y ciudadanos valoran cada vez más el sentido de responsabilidad social de la empresa, su compromiso con valores fundamentales, como la libertad, la igualdad, la salud, la calidad del medio natural y el desarrollo de las personas. Además de calidad del producto y del servicio, a las empresas se les pide cada vez más calidad y respeto en las relaciones y el comportamiento que desarrollan.
¿Qué reto plantea está tendencia a la estrategia empresarial? La de considerar a la responsabilidad social de la organización como un activo fundamental, como lo son el capital, los recursos humanos y la capacidad empresarial. La de construir una reputación social que genere confianza, no sólo como productor, sino como actor social responsable en una sociedad de creciente complejidad y en la que el capital social (confianza y cooperación) es un factor central de gobernabilidad. Desde esta perspectiva, lejos de constituir un coste, la responsabilidad social corporativa constituye una inversión que contribuye al éxito empresarial. Contrariamente a lo que la concepción tradicional haría creer, responsabilidad social y rentabilidad no se contraponen sino que se complementan y refuerzan mutuamente. Cosa que no ha pasado desapercibido a las empresas líderes desde hace algún tiempo y es cada vez más asumido en el mundo empresarial occidental.
El hecho de que las empresas se encuentren por detrás de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) en índices de confianza y credibilidad, unido a que en Europa, Estados Unidos y Japón sólo un 30% de su población considera creíbles a los directivos de las empresas (principalmente como consecuencia de los escándalos financieros de los últimos años), ha supuesto que la reputación social de las empresas se convierta en una de las principales preocupaciones de los directivos de todo el mundo y la primera de los españoles, como puso de relieve a principios del mes de febrero un diario nacional, al hilo de un interesante estudio de Accenture y del Barómetro de confianza internacional 2005.
Creo no errar si afirmo que detrás del resultado de esa encuesta subyace el que los empresarios y los directivos españoles son conscientes de una triple realidad: (1) que la empresa no puede vivir al margen de la sociedad y que está obligada a generar confianza hacia la misma, (2) que las personas cada vez están más preocupadas por los aspectos sociales y medioambientales y (3) que vivimos en una época en la que es la propia sociedad la que cada vez exige y demanda a las empresas una mayor implicación en la consecución del deseado modelo de desarrollo sostenible, no siendo suficiente ya con contribuir con aspectos como la generación de empleo y riqueza, atención de las demandas de los clientes, satisfacción de los intereses de los proveedores, accionistas, etc. Ello es así hasta tal punto que es la propia sociedad la que en función de la percepción del cumplimiento o no de las demandas sociales, sanciona o no a las empresas hasta el punto de poner en serios riesgos la viabilidad de un proyecto empresarial, como le llegó a ocurrir al líder del sector de la distribución de los EEUU, como consecuencia de una acusación de discriminación.
Aunque queda mucho camino por recorrer, se advierte ya una creciente preocupación y ocupación por parte de los empresarios y directivos españoles en materia de RSC, de forma que un gran número de ellos no contemplan sus planes de negocio sin tener en cuenta dichas actuaciones. Nuestra clase empresarial es cada vez más consciente de que su reputación (entendida como el cumplimiento de las expectativas de la propia sociedad) es una determinante en su camino hacia el éxito, la excelencia y su propia competitividad. El compromiso con la innovación, que es la condición fundamental de la empresa del siglo XXI, debe incluir como una dimensión central la innovación social, fuente de reputación empresarial y creación de valor para la empresa y la sociedad.
(050306)-el-país_el-empresario-de-la-comunidad-valenciana-de….pdf
«Construir la Economía Valenciana del Futuro» Club Encuentro Manuel Broseta
/en Empresa y EconomíaConstruir la Economía Valenciana del Futuro
El objetivo de esta intervención es estimular un proceso de reflexión entre los valencianos sobre el camino a seguir por nuestra sociedad en el nuevo escenario de la globalización y la economía sustentada en el conocimiento. Esta reflexión pretende resaltar aquellos aspectos sobre los que, a nuestro entender, hay que profundizar y debatir para construir nuestro futuro como sociedad diferenciada. Para construir el futuro que deseamos es necesario partir de un análisis lo más riguroso, desapasionado y sincero acerca de nuestra realidad presente, definir objetivos ampliamente compartidos y movilizar las voluntades y capacidades de todos nuestros actores para conseguirlos.
La valenciana es una gran sociedad que ha sabido adaptarse a los tiempos con flexibilidad e inteligencia. Que ha sabido aprovechar las oportunidades que el devenir histórico le ha presentado. Fuimos una potencia comercial entre los siglos XIV y XVI, impulsamos una floreciente actividad industrial en torno a la seda en el siglo XVIII, supimos sacar partido de nuestras capacidades humanas y naturales en el siglo XIX, generando la revolución industrial en Alcoy, dando lugar a una floreciente agricultura exportadora y de regadío en las Planas de Valencia y Castellón y levantando una industria de nuevo cuño, el calzado, en los Valles del Vinalopó. En el siglo XX hemos protagonizado uno de los procesos de industrialización espontánea de carácter endógeno y localizado más pujantes y sorprendentes de Europa. Y todo lo anterior se ha conseguido gracias a la labor, empuje y actitud emprendedora de nuestro empresariado, que ha sabido adaptarse a la realidad cambiante de cada época. Lo que viene a indicar que en esta Comunidad existe un poderoso caldo de cultivo de emprendedores.
Pero ni todo son fortalezas en nuestra realidad, ni los éxitos del pasado tienen porque repetirse en el futuro, ni los entornos son iguales y los retos pueden superarse de igual forma. La espontaneidad e individualismo que tanto han impulsado los procesos innovadores no siempre han sido tan benéficos en el pasado. La desaparición de la floreciente industria sedera, que sumió a la economía de una parte importante de la Comunidad Valenciana en una situación de postración durante mucho tiempo, fue la consecuencia de una falta de capacidad colectiva para adaptarse a los grandes cambios que se estaban produciendo en el mundo y que conocemos como revolución industrial. Lo mismo ocurrió con la actividad textil que se había desarrollado en Morella. La propia actividad agraria, tan floreciente en otra época, viene sufriendo dificultades desde hace tiempo por ausencia de los cambios estructurales que todos sabemos requiere en el nuevo entorno económico.
Esta sociedad carece de la fábrica social (organización y experiencia de acción cooperativa, tanto a nivel privado como público) que le permita diseñar colectivamente el camino a seguir y dotarse del marco institucional y políticas que faciliten el proceso constructor de las fuerzas del mercado. No se trata de poner trabas a la iniciativa individual, sino de informarla y de crear el medio más apropiado que la capacite para adaptarse mejor y con la mayor rapidez al cambio del entorno. En momentos de cambio revolucionarios como el que nos ha tocado la suerte de vivir, la capacidad de respuesta en tiempo y forma de las empresas necesita de entornos facilitadores y animadores que eliminen los obstáculos e inercias siempre presentes en los momentos de transformación. Es decir, precisa de sociedades que entiendan los cambios necesarios y los apoyen.
Lo peor que le puede ocurrir a una sociedad en momentos críticos como los de gran transformación, es tener una visión distorsionada de la realidad o no estar dispuesta a apostar por el cambio. Porque cualquiera que sea lo que nosotros hagamos, el cambio tendrá lugar, lo que cambiará es el resultado del mismo sobre nosotros: negativo, si somos sordos y ciegos a los nuevos retos; positivo si tenemos un comportamiento proactivo. En las empresas el autismo o la autocomplacencia significan desaparición. En las sociedades desempleo, perdida de bienestar y destrucción de capacidades y oportunidades. Pero lo más grave es que la autocomplacencia y la falta de espíritu crítico significan renunciar a mejorar.
La visión que informa esta reflexión tiene dos importantes premisas: a) creencia de que estamos insertos en un gran proceso de transformación del entorno y nuestra economía necesita evolucionar y adaptarse para seguir navegando exitosamente y satisfaciendo las necesidades de los ciudadanos; b) apuesta por hacer de la economía valenciana una de las más dinámicas y prósperas de Europa.
Desde esta perspectiva vamos a poner de relieve que no sólo nuestro sistema productivo está atravesando dificultades, sino que estructuralmente no está bien dispuesto para asumir con ventaja el reto y las oportunidades que genera el cambio del entorno, definido fundamentalmente por la globalización económica y la economía sustentada en el conocimiento.
La posición de la economía valenciana dentro de la economía nacional, medida por el nivel de renta per cápita no ha variado en los últimos veinticinco años, y tampoco nuestra posición en el ranking de regiones. El diferencial positivo de crecimiento con respecto a España que se ha percibido entre 1995 y 2002, se ha invertido en el año 2003 y lo que los datos del INE indican (CUADRO 1) es que, a diferencia de España y otras regiones españolas, la Comunidad Valenciana no se está viendo afectada por la recuperación económica mundial, al contrario de lo que tradicionalmente ha sucedido. En cualquier caso, como ponen de relieve los CUADROS 2 y 3, la renta per cápita de la Comunidad Valenciana en 2003 es inferior a la media nacional y se sitúa en el 91% de la renta media de la UE de 25 países. Además, de conformidad con lo que expresa el CUADRO 4, el nivel de renta disponible de las familias de nuestra Comunidad es inferior a la media española.
La razón principal de este comportamiento agregado es el debilitamiento de los sectores tradicionales de la actividad industrial manufacturera, cuya evolución está siendo menor a la de España (CUADROS 5 Y 6) como consecuencia de la fuerte competencia de que están siendo objeto por parte de países de nueva industrialización, como se desprende de la evolución de las exportaciones (CUADRO 7). Los sectores tradicionales, que representan más del 75% de la producción industrial, muestran un comportamiento declinante o están estancados.
El que existan dificultades dentro de algunos sectores de la industria valenciana es motivo de especial ocupación, pues aunque la industria represente en torno a la cuarta parte del valor añadido bruto y del empleo regional, su condición de base exportadora y motor del sistema económico valenciano, junto con el turismo, hace de su evolución la clave de nuestro futuro. Máxime si se tiene en cuenta que ella contiene la clave de la evolución del conocimiento futuro y que el sector de la construcción, otro motor del crecimiento, tiene límites naturales.
Para responder eficazmente al reto de la globalización económica y la economía sustentada en el conocimiento y situar los niveles de vida de la Comunidad Valenciana por encima de la media de la Unión Europea en los próximos diez años, es necesario superar algunas de nuestras debilidades para transformarlas en fortalezas:
1) Atraso en el desarrollo de infraestructuras estratégicas como son la alta velocidad, el acceso a Europa por vía aérea y el sistema portuario. La globalización económica hace de la accesibilidad al resto del mundo una variable crítica para el futuro desarrollo, y en un contexto de cambio acelerado el tiempo es oro.2) Insuficiente dotación de recursos hídricos para las necesidades y condiciones técnicas actuales. Dado el carácter crítico de la variable agua, algunas actividades importantes de nuestro sistema productivo pueden verse gravemente perjudicadas.3) Poca penetración en el nivel de informatización de la sociedad valenciana, lo que constituye una carencia fundamental en el dominio de un instrumento básico de la sociedad del conocimiento. Sólo el 38,6% de los hogares valencianos posee ordenador y menos de un 23% está conectado a Internet, lo que nos sitúa por detrás de la media nacional y a gran distancia de Cataluña, Madrid, Canarias, País Vasco y Navarra (CUADRO 8). Tampoco las empresas valencianas se encuentran en una buena posición en el uso de este instrumento de comunicación, pues el 86,14% de ellas usan Internet, frente al 87,44% de España y más del 93% de La Rioja y Madrid (CUADRO 9).4) Desventaja en la dotación de capital humano. En paralelo con el predominio de actividades intensivas en mano de obra y poco exigentes en conocimiento codificado, la población en edad de trabajar cuenta con un bajo nivel de formación, lo que nos sitúa en desventaja con respecto al resto de la Unión Europea en general y los países de reciente integración en particular. Según datos de la Comisión, en el 2002 el 63,7% de la población entre 25 y 64 años contaban con un nivel bajo de formación, frente al 35,4% de la Unión Europea de los 15 y el 32,6% de la Unión Europea de los 25 (CUADRO 10). El problema fundamental se sitúa en la baja tasa de población con formación profesional. Esta situación tiene visos de continuar ya que la tasa de matriculación combinada de nuestra población en edad escolar (6-23 años) era en el curso 1999/2000 del 80,11%, la segunda más baja de España, y a considerable distancia de la media nacional (84,40%) y de Madrid (97,86%) y el país vasco (93,77%) (CUADRO 11).5) Baja inversión en I+D y escasa propensión de las empresas a invertir en investigación y desarrollo. Pese a que se trata de un indicador que hay que valorar sobre la base de que España no está precisamente a la cabeza en el ranking mundial cobre competitividad (CUADRO 12), la Comunidad Valenciana dedica a esta partida económica sólo el 0,81% del PIB, lo que está muy por debajo de la media europea (superior al 2%), de las regiones más avanzadas de España (CUADRO 13), de la media nacional (1,03%) y de lo que le corresponde por nivel de renta per cápita. Esto no implica que la economía valenciana no sea innovadora sino que las actividades dominantes introducen la innovación mediante compra de maquinaria, materiales y diseño. Pero esto ya no es suficiente en una economía cada vez más sustentada en el conocimiento y del que depende la capacidad de adaptación a un entorno que cambia cada vez con más rapidez. En ese contexto la capacidad de descubrir e inventar, de combinar inventos y de adaptar innovaciones de otros sectores resulta decisiva, y para ello es fundamental la dotación de capacidades científico-técnicas en las empresas y un sistema más cohesionado que el existente entre éstas y los centros de investigación y de formación.6) Un sistema empresarial de microempresas, pequeñas y medianas empresas insuficientemente organizado y con escasa dotación de capital humano que dificulta, cuando no imposibilita, la plena internacionalización de las organizaciones productivas, el desarrollo de capacidades de gestión, financiación, investigación y marketing. También se hace notar la ausencia de grupos empresariales que favorezcan la diversificación sectorial y la innovación cruzada entre sectores.7) Por último, pero no menos importante, la debilidad de la sociedad civil y carencia de una sólida experiencia de cooperación estratégica entre actores públicos, económicos y sociales, hace más difícil y costoso el impulsar una coalición de desarrollo que defina los objetivos, diseñe la estrategia y aporte los recursos necesarios para pilotar el proceso de transformación que nuestra economía necesita.
Si la Comunidad Valenciana quiere continuar por la senda de la prosperidad que todos deseamos, situando nuestros niveles de vida por encima de la media de la Unión Europea en los próximos diez años, debe seguir creciendo a tasas sensiblemente superiores a los de este espacio. Para conseguirlo debe impulsar una estrategia participativa que al menos pivote sobre las siguientes líneas estratégicas:
a) Imprimir un nuevo impulso al proceso de realización de las infraestructuras de las que depende la accesibilidad al resto del mundo para que se ejecuten en el menor tiempo técnicamente posible. b) Cambio cualitativo de la actual base exportadora (industria y turismo) e impulso y consolidación de tres o cuatro sectores nuevos de rápido crecimiento que recojan el testigo de los tradicionales.c) Creación de un sólido sistema de innovación. d) Impulsar un cambio fundamental en la organización del sistema productivo.e) Constituir una coalición de desarrollo que impulse el diálogo, la concertación y las acciones asociativas entre actores públicos y privados susceptibles de llevar a la práctica en tiempo y forma los anteriores cambios.
INFRAESTRUCTURAS
El primer eje de actuación se puso en marcha con el Plan de Infraestructuras Estratégicas; ahora es necesario imprimirle un mayor ritmo y dotarlo de un plan de comunicación que permita, con transparencia y rigor, realizar un seguimiento medible en cuanto a sus resultados.
La alta velocidad tiene un gran valor estratégico para la Comunidad Valenciana porque acorta sensiblemente los tiempos de desplazamiento entre el sistema de ciudades de la Comunidad entre sí y con el gran centro económico, político, relacional y de comunicaciones globales que es Madrid, al igual que hace con el gran centro económico-cultural de Barcelona.
Estas ciudades y sus respectivos hinterlands cuentan con sistemas económicos complementarios al de la Comunidad Valenciana, al tiempo que su interconexión en alta velocidad contribuye a la creación de una red metropolitana global en el sur de Europa que puede ser el futuro motor de la economía nacional.
Paralelamente, el acortamiento de distancias de nuestra Comunidad con Madrid y el centro de España crea una percepción de proximidad que propiciará el acercamiento social y económico y la integración entre ambas economías, con las sinergias que eso conlleva y los beneficios que reporta tanto al sistema de ocio y portuario como al sistema industrial de la Comunidad, puerta de entrada y salida de mercancías entre el interior (inclusión hecha de Aragón) y el resto del mundo.
Esto último es lo que hace tan importante la estrategia portuaria de la Comunidad Valenciana, y en especial la del complejo portuario Valencia-Sagunto, por su condición de puerto interoceánico. Es necesario mantener el liderazgo del Puerto de Valencia, acometiendo, prioritariamente, la ampliación del mismo y el incremento de su productividad. Otra actuación fundamental es dotar al puerto de Valencia de un acceso por el norte, que lo una con el de Sagunto, descongestione el acceso sur y acorte distancias a los exportadores del norte. Para avanzar en esta dirección es fundamental dotar de contenido operativo al Plan Director del Puerto a la mayor brevedad y comprometer los recursos necesarios facilitando el proceso de autofinanciación.
El aumento de la accesibilidad por vía aérea a Europa es condición fundamental para mejorar la competitividad de las empresas existentes y aumentar la capacidad de atracción de nuevas inversiones, especialmente de actividades de mayor crecimiento que tanto necesita esta Comunidad. Para ello es necesario acelerar las inversiones necesarias para los aeropuertos del Altet y el de Manises. El aeropuerto del Altet, con un crecimiento anual promedio del 10% y la mayor tasa de rentabilidad del sistema aeroportuario español, no ha recibido apenas inversiones desde hace diez años, sufriendo serios problemas de capacidad que obligan al desvío a otros aeropuertos de unos 200.000 pasajeros anuales. El Plan Director del Aeropuerto de Manises, que permitiría contar con una pista de las dimensiones adecuadas para vuelos transoceánicos y mejorar la capacidad de carga, esta pendiente de concreción tanto en recursos como en plazos de ejecución, no existiendo hasta ahora indicios de pronta solución. Sabemos que se está trabajando en ello, pero es necesario que se concreten de forma pública y medible los avances.
No podemos olvidar, para terminar con el capítulo de las infraestructuras, la necesidad de poner más empeños en el desarrollo del sistema de telecomunicaciones, incidiendo tanto en el lado de la oferta como en el de la demanda, en la puesta en práctica del Plan Eólico de la Comunidad Valenciana, la mejora de la red eléctrica y el acceso al norte de España por Zaragoza, lo que afecta tanto a la autovía de Sagunto-Somport como a la línea férrea, así como el desarrollo de una gran plataforma logística sustentada en la integración del tráfico multimodal y la ubicación estratégica de la Comunidad Valenciana.
Para superar este déficit en un tiempo récord es necesario, en primer lugar, eliminar la creencia entre muchos de nosotros, extensible al resto de España, de que la Comunidad Valenciana ha salido beneficiada por la política de infraestructuras del gobierno central. En segundo termino, eliminar mediante un diálogo serio las divergencias sobre infraestructuras y prioridades que tan frecuentemente nos dividen y que tan bien aprovechan los políticos de Madrid. En tercer lugar, generar un proceso de concertación entre actores económicos, sociales y políticos de nuestra Comunidad para realizar las gestiones y las presiones que nos permitan tener el tren de alta velocidad por Motilla en el 2007, coincidiendo con el magno evento de la Copa América, lograr un acuerdo de financiación con Puertos del Estado y Fomento que garantice las obras necesarias para seguir manteniendo el liderazgo del complejo portuario Valencia-Sagunto, conseguir que se lleven a la práctica las tan pospuestas obras de ampliación del Altet y Manises y dar un serio impulso al resto de infraestructuras estratégicas.
SECTORES ESTRATÉGICOS
Es prácticamente imposible que el crecimiento de los niveles de vida y el empleo se mantengan en el tiempo sin que al mismo tiempo se produzcan cambios en la composición del sistema productivo, es decir cambios técnicos y de la estructura sectorial. En otros términos, el crecimiento cuantitativo exige cambios cualitativos, y estos deben ser más ambiciosos, relevantes y rápidos cuanto mayor es el crecimiento de los niveles de vida que se desee y más intensa la competencia de los espacios competidores de menor renta per cápita y salarios.
No se trata de renunciar a las actividades transformadoras que han movido nuestra economía en las últimas décadas, entre otras cosas porque no nos enfrentamos a una crisis de los sectores productivos, sino de estrategias empresariales. Hay que ser conscientes de que se trata de empresas cuya competitividad se sustenta en el precio y que han olvidado, o no han podido, capitalizarse en capacidad de gestión, calidad, innovación, diseño y habilidades de marketing y mantienen unas relaciones estrictamente mercantiles con su entorno productivo y de servicios. Pero afortunadamente el sistema productivo valenciano cuenta con empresas que apuestan por el diseño, la calidad y el servicio al cliente, que han estado desarrollando su capital humano y participando en la creación de redes de especialistas (de producción de bienes y de servicios) cuyo nexo de unión es la conjugación de competencias para generar un producto de calidad, ganar en flexibilidad y en ritmo de innovación y compartir conocimiento. Algunas empresas de nuestros sectores tradicionales están bien implantadas a nivel internacional y gozan de marcas reconocidas, a lo que hay que añadir las economías de red y las externalidades que crean los distritos industriales valencianos que elevan la competitividad y la capacidad de adaptación de las empresas en ellos ubicadas.
Ante esta situación lo que el sentido común nos aconseja es potenciar lo que tiene futuro y gestionar con seriedad los cambios que su sostenibilidad exige. La política industrial debe primar el fortalecimiento de las redes empresariales orientadas a la calidad y la innovación, ya que no sólo garantizan la pervivencia de la actividad sino también la creación de economías de red y externalidades que refuerzan la competitividad y atractivo del territorio. Es la consolidación de sistemas territoriales creativos partiendo de los actuales distritos industriales lo que permitirá la especialización en actividades de mayor valor añadido y conocimiento, elevando la posición de nuestro territorio en el sistema global de división sectorial del trabajo. En este contexto, la deslocalización lejos de ser un mal, puede convertirse en el motor de cambios que a la vez que mantienen el empleo elevan el valor añadido de nuestros activos productivos.
Pero no podemos ser ingenuos, aunque los sectores tradicionales se mantengan por transformación, ni son suficientes para preservar y crear nuevo empleo, ni son garantía de un crecimiento significativo de la renta regional. Si nos atenemos a la experiencia de EEUU, los sectores de especialización valenciana no sólo son regresivos en la generación de empleo, sino que los niveles salariales (inclusión hecha del turismo) son los más bajos con diferencia del espectro sectorial de ese país.
En suma, estamos ante el reto de promover un cambio operativo en la estructura sectorial. Por un lado, generando nuevas actividades con vocación exportadora y alto valor añadido. Por otro, desplegando actividades orientadas al mercado interior e intensivas en trabajo de relativa baja cualificación. Para lo primero es forzoso identificar actividades en las que la Comunidad Valenciana pueda tener conocimientos o contar con oportunidades de ganar competitividad. A este respecto es conveniente profundizar en los conocimientos desarrollados por las actividades nacidas en torno a los sectores tradicionales (química aplicada, mecánica y electrónica y bío-tecnología) y aquellas para las que la Comunidad Valenciana puede tener ventajas por su posición geográfica, problemas o conocimientos en desarrollo (como las medioambientales, nuevas energías o bío-genética). Para el desarrollo de estas nuevas actividades intensivas en conocimiento, la implicación del sistema universitario y el apoyo a la creación de empresas y atracción de iniciativas foráneas que generen una masa crítica de actividad resulta fundamental. La Comunidad Valenciana cuenta con centros y grupos de investigación que constituyen un soporte de capital importancia para esas nuevas actividades.
Para impulsar actividades exigentes en conocimiento es imprescindible la creación de un entorno amable de infraestructuras, instituciones, servicios y financiación, lo que implica apostar seriamente por el desarrollo de los servicios a las empresas, la creación de incubadoras de empresas de alta tecnología y espacios especializados en la proximidad y con la directa implicación de las universidades, impulsar el capital riesgo y crear un clima institucional que fomente e incentive estas actividades.
Pero para crear nuevas actividades de alta tecnología es forzoso apostar seriamente por la implantación de empresas, sean regionales o foráneas, a partir de las cuales y de sus relaciones con el entorno universitario se creen los conocimientos y las capacidades susceptibles de ampliar el espectro empresarial a partir de iniciativas de empleados, de estudiantes y de investigadores. En algunas actividades, como las relacionadas con el medio ambiente o la biotecnología, las iniciativas ya existen y de lo que se trata es de impulsar proyectos empresariales de capital regional que creen capacidades directivas e investigadoras en la Región. La solución de los problemas del agua y de la desertización, el desarrollo de las energías renovables, así como la presencia de un sector agroalimentario poderoso y de investigación de punta en células madre y en tecnología para la economía del hidrógeno, define un caldo de cultivo muy prometedor para estas actividades. La labor de las instituciones públicas mediante el apoyo formal e informal al nacimiento y desarrollo de empresas especializadas en estas actividades puede ser decisiva para una sólida implantación sectorial.
En conclusión, la regeneración y cambio del tejido productivo valenciano es una necesidad que no admite espera y que debe implicar a todos los actores, económicos, sociales y políticos. Las oportunidades y espacios que genera el mercado son fundamentales pero no suficientes, al ser necesarios para llevar a cabo el proceso de regeneración productiva en el menor tiempo posible cambios de concepción, institucionales, de conocimientos y acciones asociativas.
FORMACIÓN E I+D
A la luz de los datos presentados al inicio de la exposición sobre formación e I+D, y puesto que no tenemos un serio problema de falta de universitarios, sino de niveles intermedios, la mejora en la formación secundaria y la integración entre sistema empresarial y sistema educativo y de I+D debiera ser un objetivo prioritario, lo que también exige de una decidida acción de cooperación entre los actores públicos y los privados.
Construir una economía sustentada en el conocimiento y cuya competitividad dependa menos del precio de los factores (mano de obra) y más de la calidad y capacidad de innovación, supone apostar por un sistema productivo y empresarial intensivo en capital humano e I+D y un sistema territorial que propicie y apoye los procesos innovadores. Las empresas innovadoras sin entornos creativos se encuentran en seria desventaja, lo que puede llevarlas a desaparecer o a emigrar, acuciadas por la competencia.
Aunque el sistema empresarial valenciano ha sido innovador, pues de otra manera no hubiese resistido el empuje de la competencia externa, y existen sectores y empresas bien posicionados internacionalmente, dicha innovación se alimenta, como ya se ha dicho, en buena medida de maquinaria, materiales e información procedente de fuera de la Comunidad Valenciana y del diseño que con frecuencia generan especialistas foráneos. Esto explica que el gasto en I+D sea inferior al de la media nacional y sensiblemente menor del que nos correspondería por nivel de renta, como también se ha indicado. Una de las principales razones de este débil compromiso con la investigación de las empresas valencianas es la propia especialización en actividades en las que los ofertantes dominan desde el punto de vista de la innovación. Sólo cuando la rama se desarrolla y vienen a ubicarse en la región actividades relacionadas con la fabricación de maquinaria y productos intermedios (química aplicada, por ejemplo), la demanda de investigación se incrementa y la capacidad creativa local aumenta.
En un sistema de estas características la relación con los ofertantes de bienes intermedios y maquinaria, así como la presencia de entidades especializadas en la transferencia de tecnología, como los institutos tecnológicos y empresas de servicios avanzados, constituyen factores inestimables de innovación mediante la transferencia de bienes e información y las relaciones productor-usuario. Estos factores de entorno y la proximidad entre muchos competidores de distinto tamaño y compromiso con la innovación, que es propio de los distritos industriales valencianos, generan un sistema donde la difusión de la innovación es ágil y bastante eficaz. En este contexto la proximidad de ofertantes y demandantes de bienes y servicios que alimentan la innovación resulta fundamental, de ahí que toda política que pretenda fortalecer nuestra capacidad innovadora deba fomentar el desarrollo de actividades y servicios de donde proceden las innovaciones, en especial los servicios a las empresas, la actividad de diseño y las actividades intermedias intensivas en conocimiento, así como la producción de maquinaria.
Pero esto ya no es suficiente en una economía cada vez más sustentada en el conocimiento y del que depende la capacidad de adaptación a un entorno que cambia con mayor rapidez. En este contexto la capacidad de inventar, de combinar inventos y de adaptar innovaciones de otros sectores, lo que exige estar en la frontera tecnológica como actores, no como pacientes, resulta decisiva, y para ello es fundamental un sistema de relaciones más denso entre empresas, servicios avanzados, centros de I+D y centros de formación.
Necesitamos, pues, un nuevo entorno más flexible y más preocupado por lo que hoy ya es clave: universidades y centros de investigación mejor conectados al sistema productivo e imbuidos de la misión innovadora, que no sólo investigadora, un sistema de formación que se adapte a las necesidades del sistema productivo y un sistema financiero que responda a las exigencias de los proyectos innovadores. Crear esto en la Comunidad Valenciana en un tiempo récord, como el que exige nuestro entorno y la creciente presión para cambiar, no es algo que pueda dejarse a la improvisación ni a la acción descoordinada de todos los actores que deben ponerse a trabajar para cambiar en tiempo y forma nuestro sistema de innovación. El liderazgo de la Generalitat y su actuación responsable en este punto, son indiscutibles.
La creación de un sistema productivo sustentado en el conocimiento, que es el escenario al que hay que aspirar, requiere de procesos múltiples y de iniciativas procedentes de distintas esferas de nuestra sociedad. Los empresarios actuales tenemos que trabajar por cambiar nuestros modelos de empresa y crear estrategias orientadas por la innovación y sistemas de organización y gestión que la promuevan. Pero este proceso y la necesidad de diversificación sectorial demandan de nuevas iniciativas, tanto endógenas como exógenas. Promover un sistema productivo más intensivo en conocimiento requiere movilizar empresarialmente los conocimientos de nuevos actores y hacer atractivo nuestro territorio a agentes externos portadores de iniciativas empresariales novedosas.
El entorno requerido exige un esfuerzo adicional para que Universidad y empresa vayan en la misma dirección con los consiguientes cambios de estrategia en ambos lados, sobre la base de un clima institucional favorable a dicha interacción y promoviendo un cambio sustancial en nuestro modelo de formación. Todo ello es condición imprescindible para enriquecer y elevar el nivel de conocimientos y diversificación de nuestro sistema productivo. Debe tenerse muy presente que el desarrollo tecnológico de las economías es directamente proporcional a la promoción de proyectos empresariales en los que participen profesores, investigadores y estudiantes.
Para sacar el máximo partido de los activos actuales es fundamental contar con esa variable puente entre la investigación y la producción que es la red de institutos tecnológicos, un elemento estratégico que hay que seguir promoviendo e integrando más en la dinámica universitaria y formativa.
La formación es clave en el proceso de socialización y en la generación de los conocimientos y valores en que se sustenta la sociedad y la economía, de ahí que no pueda discurrir por una senda tan alejada de las necesidades de nuestra economía como hoy ocurre. Pero no se trata sólo de que la formación que se imparta esté más informada por las necesidades técnico-gerenciales de nuestro sistema productivo, para lo cual es necesario dar un gran salto hacia una mayor interrelación entre formación y sociedad, sino que esté imbuida de valores y actitudes que apoyen la innovación, la cooperación, el esfuerzo y la implicación.Pero si la sociedad y nuestros responsables públicos no asumen seriamente el reto de elevar la consideración social y las condiciones de trabajo de profesores e investigadores, difícilmente podremos conseguir el cambio necesario.
Para que la innovación se convierta en la clave de nuestras estrategias empresariales es imprescindible que el nivel de formación de nuestros staffs empresariales se eleve considerablemente. Y si bien eso no plantea problemas en las empresas de cierto tamaño y con empresarios formados, puede ser difícil en las pequeñas empresas con dirigentes de bajo nivel formativo. En estos casos la intervención pública subvencionando temporalmente la contratación de universitarios puede cumplir una importante función transformadora. Sin olvidar que la innovación que necesitan nuestras empresas afecta a toda la organización, y en especial a la cultura de la empresa, no sólo a la tecnología.
La creación de una economía más sustentada en la I+D requiere de cambios en el sistema financiero. Sin un sistema financiero más sensible y comprometido con los proyectos innovadores y de mayor riesgo individual, la innovación de nuestro sistema productivo puede verse ralentizada, de ahí la necesidad de prestar una especial atención al desarrollo de figuras de capital riesgo que aporten financiación y servicios empresariales a proyectos prometedores pero de cierto grado de incertidumbre. Las cajas de ahorro, por su naturaleza social y compromiso con el territorio, tienen mucho que hacer a este respeto, pero no como proyecto simplemente financiero, sino empresarial. También los empresarios valencianos pueden jugar el rol de “ángeles” de proyectos novedosos. Pero para que esto ocurra es necesario crear un marco institucional y cultural que incentive el desarrollo de este tipo de función emprendedora.
FORTALECIMIENTO DEL TEJIDO EMPRESARIAL
La era que vivimos impone la elevación del tamaño de las empresas, en especial las que deban liderar las redes estratégicas, fomentar grupos empresariales, el desarrollo de los consejos de administración en las empresas y su inserción en el mercado de valores. Con ello se facilitará el flujo de información, tanto intra como intersectorial, la financiación, la introducción de buenas prácticas y la apertura a nuevos espacios y actividades de las empresas valencianas, condición fundamental para diversificar el tejido productivo, profundizar en la internacionalización, situarse en la frontera tecnológica y desarrollar el efecto sede.
Al igual que está ocurriendo en los distritos industriales italianos, la adaptación al cambio del entorno mediante la profundización de la internacionalización y el compromiso empresarial con la actividad de I+D pasa necesariamente por la constitución de campeones empresariales en los sectores tradicionales mediante fórmulas que van desde la integración de empresas al crecimiento endógeno, apoyado en muchos casos en aportaciones externas de capital. Esto exige un cambio en la representación de la realidad y en las actitudes de nuestros empresarios que les lleve a abrir la propiedad de las empresas a terceros, tanto por la fusión como por la cesión de participaciones, así como a la integración de consejeros externos en los consejos de administración. De esta forma no sólo se amplía la capacidad de maniobra de los líderes empresariales, permitiendo el desarrollo de estrategias internacionales que combinen el despliegue de una sólida red de distribución, una política de marketing de amplio alcance, la creación de imagen de marca y la internacionalización de partes del sistema de producción para combinar las ventajas competitivas de distintos territorios, sino también el acceso a información y relaciones estratégicas y un estilo de dirección más contrastado. La acumulación de capital que se ha generado en la Comunidad Valenciana en los últimos años de crecimiento facilita este proceso al amparo de la proximidad, mutuo conocimiento y confianza de los propietarios de empresas y potenciales accionistas, manteniendo las empresas ligadas al territorio.
La combinación de estas empresas con vocación de campeones internacionales con las de menor tamaño dedicadas a la producción de partes y servicios especializados que existen en los distritos valencianos permite crear redes estratégicas con fuerte orientación a la innovación que se beneficiarían de las ventajas competitivas de la combinación de una fuerte presencia en los mercados internacionales, una división del trabajo más abierta y funcional, la capacidad de innovación y generación de sinergias de que son portadoras y de las economías externas y de proximidad de las aglomeraciones productivas especializadas.
Pero la creación de campeones empresariales y redes estratégicas conlleva necesariamente cambios importantes de estrategia empresarial y la sustancial elevación de la cualificación de los staffs, no sólo en el ámbito tecnológico, sino de forma especial en el gerencial, financiero, de marketing, organizativo, recursos humanos y gestión del conocimiento.
El cambio generacional que están experimentando nuestras empresas facilitará el proceso, pero una actuación incentivadora de la Administración como la expuesta anteriormente, así como un mayor énfasis institucional y empresarial en la elevación de la cualificación y operatividad de nuestro sistema formativo, con atención al desarrollo de las escuelas de negocios y a la formación continua, resulta fundamental para acelerar el proceso de cambio.
El desarrollo de grupos empresariales permite crear cuerpos directivos amplios y de nivel, aprovechar economías de escala y de alcance, impulsar nuevas actividades y generar procesos de innovación cruzada entre actividades distintas. Aunque es posible generarlos, como de hecho ya ocurre en nuestra Comunidad, a partir de empresas familiares y sin recurso al capital externo a la familia, su desarrollo a gran escala necesita de la concertación de distintas personas y empresas con iniciativa y recursos económicos. La Comunidad Valenciana cuenta con ambas cosas, sólo falta voluntad de concertación empresarial, con la ventaja del cruce de conocimientos e información que esto puede aportar y que incrementarían sensiblemente nuestra capacidad creativa.La creación de un núcleo significativo de campeones sectoriales y de grupos empresariales es una fuente fundamental de enriquecimiento del tejido productivo de cualquier economía por mediación del efecto sede, generador de un núcleo directivo de alto nivel, internacionalmente conectado, transmisor de ideas e información de vanguardia, constitutivo de un colectivo de consumidores exigentes y demandantes de servicios y bienes culturales de alto nivel e importante generador de efecto demostración tanto en el plano gerencial como social.
Por todas las razones expuestas se hace necesario hacer un gran esfuerzo por cambiar las representaciones sociales y las actitudes de nuestros empresarios, inclusión hecha de las instituciones financieras, pero también es necesario desarrollar canales de información y mecanismos que faciliten el encuentro entre demandantes y ofertantes de capital y capacidades empresariales. La bolsa como mecanismo de interconexión financiera, los clubes de emprendedores y capitalistas y la figura del promotor de proyectos empresariales (empresarios experimentados y bien relacionados) constituyen fórmulas de interés que pueden complementarse con un portal que permita comunicarse a los interesados en proponer y participar en iniciativas de generación, desarrollo o integración de negocios, basadas en la experiencia y el conocimiento.
El fomento de iniciativas empresariales a partir de los conocimientos desarrollados en los departamentos de investigación y universidades, la atracción a los consejos de administración de estos profesionales conocedores de las nuevas trayectorias tecnológicas y la atracción de inversiones externas en actividades intensivas en conocimiento, constituye otra vía de enriquecimiento del tejido empresarial y diversificación de la economía. Por un lado, porque atrae al colectivo empresarial savia nueva conocedora del mundo de la investigación y familiarizada con las líneas de trabajo científico-técnico que están abriendo nuevos surcos en el sistema económico. Por otro lado, porque al impulsar el desarrollo o la atracción de nuevas empresas relacionadas con actividades emergentes se está creando el caldo de cultivo de nuevas cualificaciones y proyectos empresariales susceptibles de dar lugar a nuevos clusters que contribuyan a la renovación del tejido productivo.
La acción combinada de la burguesía valenciana y de las instituciones públicas puede dar lugar al germen de nuevos clusters sectoriales creando el caldo de cultivo (consistente en la formación de personal cualificado en las nuevas actividades y en la gestación de nuevas ideas de negocio relacionadas con sectores emergentes) que alimente a nuevas iniciativas empresariales.
Aunque los principales motores del cambio del tejido empresarial son los propios empresarios, es necesario crear un ambiente social e institucional motivador e inductor, al tiempo que implicar seriamente a las instituciones financieras regionales.
PROCESO DE DIÁLOGO Y CONCERTACIÓN
Aunque hemos hablado de ejes estratégicos y los hemos separado a nivel expositivo, en la práctica constituyen un todo que debe avanzar de forma interrelacionada. Sin una aceleración de la ejecución de las infraestructuras estratégicas no sólo perderemos ventajas competitivas respecto a otros espacios, sino que desaprovecharemos oportunidades en el ámbito del cambio sectorial (atracción de inversiones y nuevos desarrollos sectoriales para los que la accesibilidad es crítica o que pueden verse impulsados por los efectos inducidos del desarrollo infraestructural, como ocurre con las energías renovables, la gestión de residuos, la desalación o la gestión eficiente del agua), así como en los ámbitos del cambio tecnológico, del aprendizaje y del cambio empresarial. Por tanto, la “I” de infraestructuras es crítica para la “R” de regeneración productiva, para la I+D+i, para la “A” de aprendizaje y para la “E” de cambio empresarial.
Pero la regeneración productiva no es posible sin cambios que la impulsen y refuercen procedentes de una profunda reestructuración del sistema empresarial que la debe forjar, de un fortalecimiento del sistema de I+D orientado a la transformación económica del territorio y de un giro fundamental en nuestro sistema de formación.
El propio sistema de I+D y de formación no tienen posibilidades de evolucionar en poder y orientación a las necesidades del territorio sin un sistema empresarial comprometido con la innovación y un sistema productivo más exigente en conocimiento.
Por último, pero no menos importante, la transformación de nuestro sistema empresarial requiere de cambios en la visión y en las capacidades de nuestros directivos, lo que implica un cambio cultural al que necesariamente tiene que contribuir nuestro sistema educativo y universitario y demás instituciones que enmarcan la dinámica del colectivo emprendedor.
En definitiva, los ejes de actuación expuestos no constituyen procesos inconexos sino dimensiones de un gran proceso cuya construcción exige de coordinación entre los actores estratégicos de cada línea de actuación, hasta el punto de que algunos de ellos deben estar presentes en todos los procesos de acción. Pero tal coordinación no será posible sino se construye una visión compartida del futuro que deseamos, se establecen objetivos generales, se priorizan líneas de actuación y establecen secuencias de acciones. Es decir, no es posible mantener cierta coherencia y coordinación de esfuerzos sin diálogo, concertación y definición conjunta de un plan estratégico.
Tanto la teoría como la experiencia existente muestran que una estrategia de transformación como la que necesita la Comunidad Valenciana para adaptarse exitosamente al cambio del entorno y situarse entre las regiones europeas de vanguardia, no puede llevarse a cabo sin una voluntad compartida de los principales actores sociales. Una voluntad compartida que requiere de diálogo y concertación entre las instituciones públicas, el mundo empresarial y social y el sistema educativo y de ciencia y tecnología que le confiera los recursos de poder que necesita y la continuidad que requiere.
Para dar fuerza y continuidad al impulso necesario para una transformación acelerada es preciso crear una coalición de desarrollo que englobe a los principales partidos políticos, las organizaciones empresariales, representativas y significativas, los sindicatos y las universidades, y que funcione como motor del debate social y la acción concertada.
Para que este proceso sea posible tenemos que superar algunas debilidades de nuestra sociedad, como son el escaso desarrollo de nuestra sociedad civil, el bajo nivel de integración territorial de la Comunidad Valenciana y la escasa comunicación efectiva entre los responsables públicos y los actores privados y los de unos y otros con los agentes del sistema educativo y de I+D.
Es labor de todos trabajar para que esas debilidades no entorpezcan el proceso de concertación que nuestra sociedad precisa y para ello nada como tomar conciencia de los peligros que nos acechan, pero también de las grandes oportunidades que el futuro nos depara si somos capaces de actuar con seriedad, perseverancia y voluntad constructiva.
Porque estamos en una economía de mercado, los empresarios, y en especial nuestras organizaciones, tenemos una doble responsabilidad:
1) Tomar conciencia del reto que tenemos delante de nosotros y urdir una visión del futuro que pasa por la sana conjugación de competencia y cooperación, de acción individual y de participación activa en proyectos colectivos, de continuidad y cambio en nuestra estrategia empresarial.2) Movilizar nuestras capacidades e inteligencia colectiva para impulsar y coliderar una coalición de desarrollo que imprima una nueva dirección y ritmo a nuestra economía, ya que sin nuestro compromiso con la transformación esta no será posible.
Los políticos valencianos tienen también la gran responsabilidad de trabajar por la construcción de la sociedad del futuro.
Caminar en esta dirección, construir una coalición de desarrollo que pilote la transformación que necesitamos y abrir un sólido debate que contribuya a unir voluntades es el paso obligado para crear una sociedad fuerte, dinámica y señora de su destino.
CONCLUSIONES
Si la Comunidad Valenciana quiere gozar de un futuro más prometedor, debemos cambiar nuestro modelo de desarrollo, lo que pasa por un cambio de actitudes, prácticas y relaciones en la toma de decisiones, una apuesta seria por el conocimiento aplicado al proceso económico, cambios profundos en el sistema empresarial y la promoción de nuevos sectores. Esto no es fácil que se produzca de forma espontánea con costes asumibles y en el tiempo deseable. Y si queremos construir el futuro con rigor y realismo, habrá que espabilarse, planificar con visión estratégica, dejarse de confrontaciones estériles y fomentar el trabajo en común. Todos tenemos que ponernos a trabajar en esta dirección, unos con más medios que otros, pero todos con sentido de la responsabilidad. Sólo así seremos realmente actores de nuestra propia historia.
conferencia-club-de-encuentro-5.ppt
041117-conferencia-cemb_fp.pdf
Construir la Economía Valenciana del Futuro
/en Empresa y EconomíaAutor: Francisco Pons Alcoy
Fecha: 19 de septiembre de 2004Medio: Levante EMV
Hay algunos principios y tendencias que ninguna economía puede evadir:
1) Un principio fundamental de las realidades económicas modernas es que no son el producto de leyes naturales sino creación humana. Y cuanto más compleja es la realidad y más actores participan en la construcción del edificio, mayor es la necesidad de coordinación y concertación de esfuerzos y planes de acción.
2) La segunda cuestión fundamental es que el corto y el largo plazo están estrechamente relacionados en los procesos económicos, lo que implica que los resultados de hoy son en gran medida resultado de las tendencias de largo plazo y que de lo que hagamos hoy depende el futuro.
3) La tercera y no menos importante regla económica es que no hay crecimiento continuo de una economía sin cambios estructurales, tecnológicos, organizativos y sectoriales.
Estos principios y tendencias deben hacernos reflexionar seriamente a los valencianos sobre nuestra situación, actitud y comportamiento. Aunque la Comunidad Valenciana ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años, lo ha hecho en buena medida a estímulos de los fondos comunitarios (gracias a nuestra condición de Región Objetivo 1), del sector de la construcción, del turismo y de las exportaciones industriales. Pero todas estas fuerzas están agotándose.
Si las fuerzas del crecimiento reciente están agotándose, ¿qué garantizará el que sigamos elevando nuestros niveles de vida en el futuro? Los sectores industriales de nuestra Comunidad, el núcleo fuerte de nuestra tradicional base exportadora y principal locomotora histórica de nuestra economía, están siendo afectados por la despiadada competencia externa y por una paridad euro/dólar que no nos es favorable, lo que se manifiesta en la reducción de las exportaciones y del empleo.
Si no encontramos alternativas a las fuerzas tradicionales del crecimiento económico, dudo que podamos seguir mejorando los niveles de vida de nuestra población. Porque el cambio estructural de la mano de nuevos sectores de mayor valor añadido per cápita, más intensivos en conocimiento y de mayor crecimiento (ej.: química aplicada, electrónica, automoción o material médico) que experimentó un importante impulso absoluto y relativo en los años ochenta, se ha ralentizado sensiblemente en los últimos años. En estas circunstancias, con sectores maduros y de bajo crecimiento, sometidos a la fuerte competencia de países emergentes, exportaciones decrecientes, construcción ralentizándose y con claros límites al crecimiento, lo lógico es que la tasa actual de crecimiento disminuya al menos algunas décimas.
Para ir bien la Comunidad Valenciana tiene que situar sus niveles de vida en línea con la media de la Unión Europea de los 15 en los próximos diez años, y para ello no sólo tiene que seguir creciendo, sino hacerlo a una tasa superior en alrededor de dos puntos a la tasa de crecimiento de dicho espacio. Y para conseguirlo no podemos confiar sólo en las fuerzas espontáneas del mercado, como hasta ahora.
Es imprescindible hacer un diagnóstico realista de la situación, sin triunfalismos, definir los escenarios de futuro posibles, establecer objetivos alcanzables de forma participativa y llevar a cabo coordinadamente (actores públicos y privados) la movilización de recursos que permita conseguirlos. Así se ha hecho en otras partes y los resultados son alentadores (Massachusetts, en EEUU, Baviera, en Alemania, Flandes, en Bélgica, o Finlandia, son algunos ejemplos).
La estrategia necesaria debe discurrir, a nuestro modo de ver, por cinco ejes:
1) Creación de un sólido sistema de infraestructuras.
2) Fortalecimiento de tejido empresarial.
3) Un serio impulso a la formación y la I+D.
4) El desarrollo cualitativo del actual sistema productivo y el impulso de tres o cuatro sectores nuevos.
5) La creación de una coalición de desarrollo que impulse el diálogo, la concertación y las acciones asociativas entre actores públicos y privados.
Infraestructuras
El primer eje está ya en marcha con el Plan de Infraestructuras Estratégicas, lo que falta es imprimirle un mayor ritmo y dotarlo de un plan de comunicación que permita, con transparencia, realizar un seguimiento medible en cuanto a sus resultados. El problema está en los otros cuatro ejes, de mayor complejidad y sobre los que todavía queda mucho por avanzar.
Fortalecimiento del tejido empresarial
Nuestro tejido empresarial necesita sustentarse más en la cooperación estratégica, contar con empresas de mayor tamaño y proyección internacional que actúen como núcleo de red y que impulsen un proceso de modernización apoyado en la elevación de las capacidades estratégicas, organizativas, tecnológicas, de investigación y de marketing. Para conseguir esto, la acción institucional informada por la realidad empresarial y con su activa participación resulta fundamental.
Formación e I+D
La Comunidad Valenciana sufre no sólo de una baja inversión en I+D (poco más del 36% de la media de la UE de los15 y menos de la cuarta parte de la de las regiones más dinámicas), sino que adolece de una mano de obra poco formada, con el 63,7% de su población entre 25 y 64 años con bajo nivel de formación, frente a una media de la UE de los 15 de 35,4% y, lo que es más grave, de 32,6% en la UE de los 25. Lo que indica que los países que acaban de entrar en la Unión, y que van a ser nuestros más directos competidores, están mucho mejor dotados que nosotros de capital humano. Puesto que no tenemos un serio problema de falta de universitarios, sino de niveles intermedios, la mejora en la formación secundaria y la integración entre sistema empresarial y sistema educativo y de I+D debiera ser el objetivo prioritario, lo que también exige de una decidida acción de cooperación entre los actores públicos y los privados.
Sectores estratégicos
Los sectores actualmente dominantes son la base de un saber hacer y unas competencias que en modo alguno podemos perder. Pero para seguir manteniendo su posición competitiva es imprescindible acometer una profunda transformación sustentada en el conocimiento y el cambio en la estructura empresarial que impulsen el desarrollo de la creatividad, las capacidades directivas, de marketing y distribución y la internacionalización de la producción. Pero esto no es suficiente para garantizar empleo y lograr niveles de vida que nos acerquen a la media europea, ya que, como pone de relieve un reciente estudio de Michael Porter sobre los clusters industriales norteamericanos, los sectores en que estamos especializados son de bajo valor añadido per cápita y tienden a perder empleo. En consecuencia, para conseguir el objetivo de seguir creciendo a altas tasas es necesario apostar por la diversificación sectorial, apoyando selectivamente el desarrollo de algunos sectores (emergentes o de nueva gestación) de crecimiento en los que la Comunidad goce de algunas ventajas potenciales. Esto impone una labor de selección de actividades a priorizar y de promoción de proyectos empresariales que tampoco puede ser decidido sólo desde lo público o lo privado si se busca efectividad y logros tempranos.
Proceso de diálogo y concertación
Tanto la teoría como la experiencia existente muestran que una estrategia de esta naturaleza no puede llevarse a cabo sin un proceso de diálogo y concertación entre las instituciones públicas, el mundo empresarial y social y el sistema educativo y de ciencia y tecnología que promueva la implicación activa de esos actores en el proceso de planificación estratégica, para lo cual la experiencia de colaboración y la confianza mutua son decisivas. Y aquí la Comunidad Valenciana adolece de dos fuertes debilidades:
a) La endeblez de su sociedad civil y
b) La escasa comunicación efectiva entre los responsables públicos y los actores privados y los de unos y otros con los agentes del sistema educativo y de I+D.
No contribuye tampoco a generar un ambiente propicio a un proceso participativo el enfoque de la Administración, las decisiones unilaterales de esta en temas de la máxima relevancia empresarial, sin cuestionar con ello a las personas (como el nombramiento de los presidentes de Bancaixa y del Puerto de Valencia) y la sistemática confrontación entre los gobiernos central y autonómico.
Conclusiones
Si la Comunidad Valenciana quiere gozar de un futuro más prometedor, debemos cambiar nuestro modelo de desarrollo, lo que pasa por un cambio de actitudes, prácticas y relaciones en la toma de decisiones, una apuesta seria por el conocimiento aplicado al proceso económico, cambios profundos en el sistema empresarial y la promoción de nuevos sectores. Esto no es fácil que se produzca de forma espontanea con costes asumibles y en el tiempo deseable. Y si queremos construir el futuro con rigor y realismo, habrá que espabilarse, planificar con visión estratégica, dejarse de confrontaciones estériles y fomentar el trabajo en común. Todos tenemos que ponernos a trabajar en esta dirección, pero a la Generalitat le corresponde liderar y dar ejemplo.
(050214)-economia-3_la-reputacion-social-empresarial-como-factor-de-competitividad.pdf
Conferencia en Jornada organizada por Tirant lo Blanch
/en Empresa y EconomíaLa Competitividad De La Economía Valenciana: Una Perspectiva Estratégica
La visión que voy a ofrecer de la competitividad de la economía valenciana es fundamentalmente estratégica y centrada en el medio plazo, es decir en lo que hoy es necesario y posible hacer considerando el punto de partida actual. Empezaré esbozando lo que a mi entender han sido las competencias que han informado la pasada evolución económica de esta región y el cambio de situación que se está produciendo y que vuelve obsoletas las bases de un modelo económico exitoso.Un rasgo distintivo de la economía valenciana es el dinamismo que la ha caracterizado en los últimos cincuenta años. Un dinamismo que no sólo se ha manifestado en una alta y sostenida tasa de crecimiento a largo plazo, sino también en una acusada transformación estructural reflejada en el cambio sectorial y tecnológico que ha experimentado.En la medida en que este dinamismo económico ha sido forjado por fuerzas endógenas a la región, se pone de relieve el principal resorte y capacidad distintiva de esta economía: la habilidad del tejido empresarial valenciano para desarrollar las fuerzas productivas, identificar y aprovechar las oportunidades y adaptarse al cambio del entorno. Esta es, sin duda alguna, la principal competencia y razón de ser de la sostenibilidad en el tiempo de las ventajas competitivas de esta economía, ya que el desarrollo económico valenciano, como es bien sabido, ha respondido a una iniciativa privada que ha hecho de la espontaneidad su regla de comportamiento, no a la planificación pública como en otras áreas, ni a la creación por la burguesía de un marco institucional incentivador de su propio desarrollo y del de la economía, como han hecho las burguesías catalana y la vasca. En este proceso de medio siglo las ventajas competitivas que ha forjado la economía valenciana se han sustentado, grosso modo, en cuatro grandes pilares: 1) Una atmósfera empresarial y un tejido productivo con escasas barreras de entrada que han fomentado el desarrollo de las capacidades emprendedoras de la región.2) Un fondo de mano de obra especializada, cualificada y poco problemática que ha constituido no sólo un recurso productivo, sino una fuente de iniciativas emprendedoras.3) Una organización del sistema productivo en forma de distritos industriales que ha generado importantes economías externas y ha constituido el marco natural de la atmósfera creativa de nuestra economía.4) Mas recientemente, un sistema de institutos tecnológicos que constituye un importante captador y difusor de conocimiento tecnológico y un poderoso motor de la innovación, tanto de proceso como de producto.Sobre esta base, la economía valenciana se ha posicionado de forma ventajosa en el escenario económico internacional en actividades intensivas en mano de obra, organizadas por pequeñas y medianas empresas, poco intensivas en i+d y en las que el saber hacer, el conocimiento del oficio y la flexibilidad han sido factores fundamentales de competitividad junto con unos salarios y precios ajustados. Lo que explicaría que a pesar del mayor dinamismo de esta economía la renta regional per cápita se haya mantenido al nivel de la media nacional y su productividad media sea inferior a la de españa.Pero este modelo de desarrollo encierra no pocas debilidades y amenazas cuando se contempla desde una perspectiva dinámica y en un contexto de creciente competencia, cambio en la división internacional del trabajo y profunda transformación de las bases del sistema económico, como ocurre en la actualidad. Cuando el entorno cambia las competencias de las economías regionales también deben hacerlo, y el reto que se les plantea a estas es proporcional al cambio de aquel. La revolución de los mercados y del sistema de producción supone un cambio radical de entorno que cuestiona no sólo las ventajas competitivas de nuestra economía sino sus propias bases genéticas. Y al igual que ocurre con las especies cuando cambian los ecosistemas, o hay una mutación genética o la especie desaparece estrangulada por un entorno que se vuelve cada vez más adverso. En nuestro caso, la globalización económica, el predominio del conocimiento en el proceso económico, la entrada en los mercados de nuestras actividades dominantes de países con salarios más bajos y la revalorización del euro con respecto al dólar (moneda de referencia de nuestros principales competidores) están cuestionando la validez de nuestras tradicionales competencias territoriales y obligando a un cambio radical de modelo si queremos mantener y mejorar nuestros niveles de vida.La comunidad valenciana posee condiciones y activos que la predisponen favorablemente para adaptarse al cambio del entorno. Pero también tiene debilidades que hay que superar. Cuenta con una localización estratégica en el arco mediterráneo que la hace atractiva tanto para empresas como para personas. Tiene un puerto interoceánico que puede ser un gran impulsor del tejido productivo, dispone de una red universitaria densa y con potencial y es capaz de proporcionar recursos humanos de alto nivel de cualificación. Posee, por otro lado, una atmósfera y un caldo de cultivo empresarial que facilita su transformación sectorial y empresarial, así como un sistema de institutos tecnológicos que facilitan la innovación.El contrapunto de esas fortalezas son algunas debilidades que afectan la competitividad de nuestros productos, el atractivo de nuestro territorio para los inversores externos y nuestra capacidad de adaptación, y que podemos trasnformar en oportunidades. En primer lugar, y esto no es un tópico u obsesión, están las dificultades de accesibilidad al resto del mundo y las deficiencias funcionales de alguna infraestructura estratégica. Las comunicaciones con europa no son todo lo adecuadas que haria falta.. En segundo termino, es imprescinbdible mantener el liderazgo de nuestro sistema portuario y en especial el del complejo portuario valencia-sagunto, incrementando su productividad y mejorando su eficiencia de forma que pueda competir en igualdad de condiciones con sus principales competidores. Además de los problemas relacionados con las infraestructuras tradicionales, hay que resaltar el atraso de la sociedad valenciana en el uso de la informática e internet, el escaso dominio de lenguas extranjeras, el débil compromiso del sistema productivo con la i+d (sólo el 0’7% del pib regional), la casi nula relación entre sistema productivo y sistema educativo, el bajo nivel de formación de la población ocupada (según información aportada por eurostat y con referencia a 2001, el 63,7% de las personas entre 25 y 64 años tienen bajo nivel de estudios en la comunidad valenciana, frente al 35,4% en la unión europea de 15 y el 32,6% en la unión europea de 25; la situación es mucho mejor en la formación de alto nivel, en la que nos situamos cerca de la media de la unión europea de 25), lo que es extensible al mundo empresarial, y la endeblez de la cultura asociativa y de implicación de los trabajadores entre el empresariado. La razón principal de lo anterior es la propia naturaleza de las actividades industriales dominantes y el predominio de las pequeñas empresas, que pone barreras a la profundización de la internacionalización de nuestra economía, la profesionalización de la gestión, la demanda de personal más formado y el desarrollo de la actividad de i+d. A la luz de los problemas enunciados y teniendo en cuenta la necesidad de avanzar hacia una economía más internacionalizada y en la que el conocimiento sea el principal factor, la estrategia que, a nuestro entender, necesita la comunidad valenciana debe discurrir por dos grandes ejes: a) mejorar la accesibilidad externa de la región y b) desarrollar las competencias de nuestro sistema productivo mediante el conocimiento. A esto cabe adjuntar la necesidad de superar el obstáculo del déficit hídrico.Teniendo presente que los recursos disponibles son limitados, es necesario seleccionar y priorizar las actuaciones atendiendo a su impacto en cada uno de los tres ejes mencionados, que pasarían a ser criterios de actuación.Por lo que respecta a las actuaciones sobre las infraestructuras el primer criterio viene a considerar como infraestructuras críticas: 1) el tren de alta velocidad madrid-comunidad valenciana por cuenca y el corredor mediterráneo, por la conexión estratégica que permite establecer con el centro político y económico y nudo global de comunicaciones de madrid y con el arco mediterráneo, nuestro espacio económico natural.2) el complejo portuario valencia-sagunto, por su valor estratégico para nuestra industria y por la capacidad de atracción de nuevas actividades que posee.Desde la perspectiva del desarrollo de las competencias de nuestro sistema productivo las actuaciones debieran orientarse en una doble dirección: el desarrollo de las competencias de las actividades dominantes en la actualidad y el fomento de actividades más intensivas en conocimiento y de carácter emergente.El bajo nivel de formación de nuestra población activa y la escasa dotación en capital humano de la mayoría de nuestras empresas, constituye una debilidad cuya superación debe ser prioritaria si deseamos forjar un estilo de competitividad sustentado en la calidad, la diferenciación y la creatividad, el único que puede permitirnos superar el impacto de la competencia de los nuevos países industrializados y permitir elevar nuestros niveles de vida y bienestar. Pero para conseguirlo es fundamental priorizar la cualificación de los equipos directivos, tanto porque esto permite a las empresas comprometerse con procesos más exigentes en conocimiento como a los directivos valorar y valorizar la formación de los trabajadores. Esto elevaría, por otro lado, la demanda de servicios a las empresas de alto valor y su compromiso con el cambio tecnológico y la investigación. La línea de actuación a llevar a cabo para impulsar el proceso de cualificación de los equipos directivos en las pequeñas y medianas empresas es el fomento de la contratación de personal con formación universitaria en los ámbitos de la gestión y organización y de la tecnología.El segundo paso, al que contribuye significativamente el anterior, es acercar el sistema productivo al sistema de formación, en la línea del sistema dual alemán (los estudiantes de formación profesional reparten su tiempo entre las aulas y las empresas) e impulsar y consolidar una escuela valenciana de alta dirección.El fomento de la interacción entre sistema productivo y universidades con el concurso de los institutos tecnológicos es la tercera actuación a llevar a cabo. Pero para ello es necesario implantar una política más selectiva de ayuda a la investigación y la innovación que seleccione los proyectos en función de su incidencia en la competitividad de la industria regional, la creación de redes (entre empresas y entre estas y departamentos universitarios) y las externalidades susceptibles de producir. Además de esto la política de investigación e innovación debe ser sometida a una evaluación sistemática, rigurosa y abierta que permita maximizar su eficacia a la luz de esos criterios.El apoyo decidido y sistemático a la profundización de la internacionalización de las empresas valencianas constituye la cuarta actuación clave para impulsar la competitividad, capacidad innovadora y elevación del nivel de conocimiento de nuestro tejido productivo. Las empresas más internacionalizadas están más en contacto con las corrientes tecnológicas y gerenciales de vanguardia, valoran más la formación y la innovación y son susceptibles de especializar a nuestro territorio en segmentos de su respectiva rama de mayor valor añadido y más intensivas en conocimiento. Además de la meritoria labor llevada a cabo por el ivex, es necesario fomentar la creación de redes de distribución y la inversión externa, inclusión hecha de la externalización estratégica de funciones de bajo valor añadido en el exterior, lo que permitirá mantener la competitividad de nuestros productos y especializarnos en las funciones (gerencial, diseño, investigación y desarrollo tecnológico, logística, comercialización y marketing, finanzas, ingeniería de proceso y de producto, gestión de la información y el conocimiento) de mayor valor añadido y estratégicas y los segmentos de la producción más exigentes en conocimiento.Pero para avanzar sólidamente en el proceso de elevación del conocimiento de nuestros sectores tradicionales, de internacionalización y de compromiso con la formación y con la i+d, es necesario el desarrollo de redes estratégicas en nuestros distritos industriales que apuesten por ello. Y estas redes necesitan lideres que unan vocación de ser campeones sectoriales a nivel internacional y capacidades financieras, comerciales, organizativas, de gestión de información y conocimiento, logísticas, de marketing y de diseño e investigación. Es decir, se trata de apostar por la creación de empresas de relativo gran tamaño.El proceso de creación de campeones empresariales es complejo, requiere la implicación de múltiples actores y ante todo exige un cambio de atmósfera favorable a una nueva visión de la empresa. El cambio generacional en marcha genera un caldo de cultivo más favorable a la implantación de esta nueva visión, pero son necesarios una acción concertada de carácter ideológico que de lugar a una nueva cultura y acciones formales e informales de carácter incentivador y discriminatorio que favorezcan tanto el crecimiento endógeno de empresas con potencial como las fusiones que propicien la creación de organizaciones de mayor tamaño, así como grupos empresariales. Los campeones sectoriales, aunque sean de naturaleza sectorial, son, con mucha probabilidad, el punto de arranque de nuevas actividades competitivas en sectores auxiliares o de nuevo cuño, dada su tendencia natural a la diversificación estratégica. Esta diversificación no sólo es un impulsor del cambio sectorial que la economía valenciana precisa, sino fuente de importantes sinergias derivadas de la interacción y la innovación cruzada de actividades orgánicamente relacionadas por mediación de los grupos empresariales.Pero tal vez lo más importante de contar con campeones sectoriales de ámbito internacional y sólidos grupos empresariales es el “efecto sede” que esto genera. El contar en la comunidad valenciana con los cuarteles generales de empresas importantes, con presencia internacional y capacidad y vocación de expansión hacia nuevos sectores y espacios, comporta un sensible enriquecimiento del tejido económico y social y de los flujos de información estratégica del territorio. Las razones son varias. En primer lugar porque da lugar a un núcleo de directivos de alto nivel que trabajan en el plano de la economía global y tienen acceso a la frontera del conocimiento estratégico. En segundo lugar, porque se alimenta una demanda de servicios, formación e investigación de alto nivel y un clima de excelencia en la comunidad empresarial. En tercer lugar, pero no menos importante, porque permite forjar una red de conexiones internacionales y unos canales de información que mejoran la capacidad de adaptación del sistema productivo y la sociedad regional.En la economía sustentada en el conocimiento los servicios a las empresas constituyen una variable de valor crítico. También en esta dimensión la economía valenciana muestra cierta debilidad. Pero la forma de impulsar este sector estratégico y difusor de innovaciones es actuando tanto por el lado de la demanda como de la oferta. Por el lado de la oferta generando un entorno que propicie el desarrollo del conocimiento y apoye la creación (vía informal) de un núcleo duro de empresas avanzadas valencianas. Por el lado de la demanda fomentado el uso de estos servicios por parte de las empresas y del propio sector público.Como colofón de una estrategia operativa de fomento de la competitividad y desarrollo de la economía sustentada en el conocimiento, se impone un serio compromiso institucional con la informatización de la sociedad valenciana. Una de nuestras principales debilidades en la era de la información es nuestro atraso en la implantación de las tecnologías de la información y acceso a internet, lo que afecta tanto a la sociedad en general como al mundo empresarial. La experiencia de los paises y regiones españolas vanguardistas en la materia, muestra la importancia de la política pública de fomento del uso de las tecnologías de la información tanto en la alfabetización digital de toda la población como en el desarrollo de actividades productoras de bienes y servicios relacionados con las nuevas tecnologías.Pero además de transformar la estructura de la industria dominante, es necesario fomentar el cambio de la base productiva y exportadora de nuestra economía. Aquí existen dos líneas de actuación fundamentales: impulsar el desarrollo de los sectores auxiliares de las actividades dominantes y su internacionalización y fomentar el desarrollo de nuevas actividades con futuro y en las que podamos contar con ciertas ventajas competitivas. El desarrollo de la industria auxiliar, normalmente más intensiva en conocimiento, no sólo supone creación de riqueza, sino incremento de la capacidad competitiva de la industria de cabecera y creación de externalidades en el territorio. Un ejemplo muy ilustrativo de esto es el del sector de esmaltes, fritas y colorantes de la rama cerámica de castellón. Existen sectores emergentes en los que la comunidad valenciana puede desarrollar ventajas competitivas, como lo son las actividades de gestión medioambiental y de producción de tecnología relacionada con el agua, la energía, la conservación del suelo, etc., la biotecnología, la producción multimedia o los servicios socio-sanitarios; actividades todas con un gran potencial de desarrollo futuro y con mercados en expansión. Para ello hay que impulsar no sólo la investigación y la formación, sino empresas valencianas de producción y gestión en estos nuevos sectores, ya que sólo así será posible atraer a esta región las funciones de dirección, organización, investigación y desarrollo tecnológico, marketing, etc. Que son las que crean valor y garantizan la constitución de clusters y empresas con potencial de liderazgo nacional e internacional. La atracción de inversiones de alto valor añadido y personas con altos niveles de formación en la era del tele-trabajo es otra importante opción de diversificación de nuestro sistema productivo. Pero para ello no basta ya con tener una buena accesibilidad y buenas infraestructuras. Es fundamental contar con un ambiente natural, urbano, cultural y de ocio que ofrezca calidad de vida y una sociedad y un gobierno “amables”. Trabajar, pues, por la seguridad, la sostenibilidad medioambiental, la convivencia y el enriquecimiento cultural, contribuye seriamente al desarrollo y mejora de la competitividad de nuestra economía.La creación de un ambiente de calidad implica tanto control medioambiental de las actuaciones con impacto sobre el territorio como la regeneración medioambiental y urbana y el desarrollo de servicios culturales, de ocio y a las personas de mayor nivel. Esta es la base del cambio de producto de que esta necesitada una de nuestras actividades más emblemáticas y señeras, la turística. Es indudable que la situación varia mucho entre el distrito turístico de benidorm, con un producto muy definido y dinámico y un empresariado cualificado, y el resto de la comunidad valenciana. Pero el principio arriba expuesto es aplicable a todo el sector, aunque su concreción varié. La clave está en el desarrollo de un sistema empresarial cualificado que lidere los proyectos de regeneración productiva y las acciones de desestacionalización de la demanda y en una política que de forma sostenible aliente el desarrollo de nuevos nichos de mercado (turismo cultural y de ocio, golf, turismo náutico, turismo rural). Tampoco hay que perder de vista el potencial de atracción de residentes mayores del resto de españa y de europa, aprovechando la bondad de nuestro clima. Como colofón de este proyecto regenerativo es imprescindible un plan de comunicación inteligente (que sepa vender nuestras virtudes y que no genere frustración de expectativas, para lo cual es imprescindible que la oferta se ajuste a las promesas). En el marco de la economía global y del conocimiento todo este proceso no puede hacerse sólo desde el sector público o desde el privado. Es necesaria la interacción cooperativa y creativa de los actores públicos y privados conformando una sólida coalición de desarrollo, aunque su concreción en proyectos y actores sea secuencial, para lo cual es imprescindible el desarrollo de la sociedad civil, la generación de un sistema de decisión pública más participativo y la creación de una cultura que conjugue equilibradamente los comportamientos de competencia y de cooperación, es decir cambiar nuestro modelo de sociedad.
Competitividad de la Economía Valenciana: Realidad y Perspectivas
/en Empresa y EconomíaAutor: Francisco Pons Alcoy
Fecha: 29 de junio de 2004Medio: El Boletín
La característica más notable de la economía valenciana en los últimos cincuenta años ha sido su gran dinamismo, puesto de manifiesto no sólo en una alta tasa de crecimiento sino también en una acusada transformación estructural, reflejada en el cambio sectorial y tecnológico que ha experimentado. Esto último, que muestra la capacidad del tejido empresarial valenciano de aprovechar oportunidades y de adaptarse al cambio del entorno, pone de relieve la disponibilidad de un sólido núcleo de competencias que ha evolucionado al ritmo de los tiempos y que constituye la razón de ser de la sostenibilidad de las ventajas competitivas de esta economía.
Estas ventajas competitivas se han sustentado en: 1) una atmósfera empresarial y un tejido productivo con escasas barreras de entrada que han fomentado el desarrollo de capacidades emprendedoras; 2) una mano de obra especializada, cualificada y poco problemática y 3) una organización territorial del sistema productivo, formando distritos industriales (inclusión hecha del de Benidorm), generadora de economías externas. En el sector industrial, a estos tres pilares hay que adjuntar el sistema de institutos tecnológicos de la red IMPIVA, que constituye el nervio tecnológico de nuestro tejido productivo.
Con esta arquitectura la economía valenciana se ha posicionado de forma ventajosa en la escena económica mundial en actividades intensivas en mano de obra, impulsadas y pilotadas por pequeñas y medianas empresas, poco exigentes en conocimiento científico-técnico y en las que el saber hacer, el conocimiento del oficio por el empresario y la flexibilidad han sido los factores diferenciales de competitividad, junto a unos salarios y precios ajustados. Esto explicaría el que a pesar de nuestro dinamismo, la renta regional se haya mantenido en torno a la media nacional y nuestra productividad sea inferior a la de España.
Pero el entorno está sometido a un intenso proceso de cambio y nuestras ventajas competitivas también. La globalización económica, el avance de la economía sustentada en el conocimiento, la entrada en nuestros mercados de países con salarios más bajos y la revalorización del euro con respecto al dólar (moneda de referencia de nuestros principales competidores) están minando la posición competitiva de muchas empresas de nuestros sectores maduros y obligando a otras a rediseñar su estrategia. Los efectos son visibles: algunos cierres de empresas, regulación de plantillas y externalización de funciones de bajo valor añadido. Pero la cuestión fundamental no es esta, sino la capacidad de la economía valenciana como un todo para mantener su posición competitiva en el nuevo entorno.
La Comunidad Valenciana tiene una localización y posee una atmósfera empresarial que la predisponen positivamente para el cambio que exige el nuevo entorno, sin dejar de lado que existen debilidades que no pueden obviarse. En todo caso, la ubicación estratégica en el Arco Mediterráneo y su condición de puerto natural del centro de España, con un puerto interoceánico como el de Valencia, constituye un importante activo, como lo es también su atractivo locacional para los habitantes del norte de Europa. Posee, por otro lado, un caldo de cultivo empresarial que facilita su transformación sectorial y empresarial.
Pero este sistema tiene que avanzar hacia actividades más intensivas en conocimiento y empresas más comprometidas con la I+D y con más capacidad para la internacionalización (vía sistema de distribución y de inversión internacional) si queremos mantener la capacidad de generación de empleo y elevación de la renta per cápita. Para conseguirlo debe desarrollar nuevas ventajas competitivas sustentadas en: 1) un sistema empresarial mucho más intensivo en capacidades gerenciales, organizativas y tecnológicas; 2) la creación de líderes sectoriales y grupos empresariales susceptibles de liderar y organizar redes estratégicas sustentadas en la creatividad y la calidad y con capacidad para profundizar en la internacionalización de nuestra economía industrial; 3) un sólido sistema de innovación que integre el sistema productivo, el sistema de investigación y el sistema de formación; 4) la consolidación y despliegue del potencial evolutivo de las actividades auxiliares de las ramas actuales, más intensivas en conocimiento y susceptibles de dar origen a nuevos sectores exportadores; 5) la generación de actividades emergentes de rápido crecimiento relacionadas con la biotecnología y los nuevos materiales, la gestión medioambiental, las energías renovables y el tratamiento de aguas, los servicios avanzados, las actividades culturales y de ocio y la multimedia y los servicios a las personas.
Como impulsor y soporte de este proceso son necesarios una sustancial mejora de la accesibilidad, tanto al resto de España como al resto del mundo, uno de nuestras principales desventajas en la actualidad, una seria apuesta por la informatización de nuestra sociedad, marcadamente retrasada en esta cuestión crítica de la nueva economía, y la creación de una coalición de desarrollo que coordine las capacidades públicas y privadas en un ambiente de comunicación fluida, cooperación estratégica y creación de sinergias y confianza.
(040919)-levante_construir-la-economía-valenciana-del-futuro….pdf
Nota de Prensa sobre la Derogación del Trasvase del Ebro
/en Empresa y EconomíaEL DECRETO QUE MODIFICA EL PHN
El presidente de AVE ya ha manifestado en varias ocasiones su postura respecto al tema del Trasvase del Ebro: Nuestra preocupación fundamental es resolver el serio problema de déficit de agua que sufren varias zonas de nuestra Comunidad. Podemos aceptar que no hay una única alternativa, pero cuando la necesidad aprieta y hay una solución efectiva, que es el Trasvase del Ebro, aprobada mediante una Ley, su eliminación mediante Decreto sin una alternativa explicada y asumida por los valencianos suena a agresión a todo un pueblo. Entendemos que debería haberse generado un debate serio sobre las alternativas existentes, ponderando los costes económicos, medioambientales y sociales de una y otra alternativa, así como el potencial de impacto sobre la generación de nuevos conocimientos y capacidades empresariales, y haber llegado a un acuerdo razonable. Pero al no haberlo hecho así, olvidando las expectativas y sensibilidad de la Comunidad Valenciana, el Ministerio de Medio Ambiente ha mostrado poca sensibilidad con una sociedad abierta y dialogante como la nuestra.
Desde AVE rechazamos las formas utilizadas por el Gobierno Central en la gestión de este asunto. En primer lugar porque se ha eliminado de forma unilateral una decisión, la del Trasvase del Ebro, que fue fruto de un largo proceso de debate y acuerdos entre actores políticos, sociales y económicos. En segundo término porque se ha hecho con precipitación y sin entrar en un proceso serio de explicación y negociación con los que sufren la escasez de agua. En tercer lugar, pero no por ello menos importante, porque quien ha tomado esta decisión ha dado pruebas de poca sensibilidad con una Comunidad que ya creía resuelto uno de sus principales problemas y superada uno de los mayores obstáculos a su futuro desarrollo. Lejos del cambio tranquilo, dialogante y comprometido con la regeneración democrática que prometió el Presidente Rodríguez Zapatero, nos hemos encontrado con un cambio brusco, fruto de una decisión unilateral, sin una alternativa clara y absolutamente insensible a los sentimientos e intereses de todo un pueblo.
Desde la independencia política y la actitud dialogante, constructiva e integradora que siempre ha caracterizado a la Asociación Valenciana de Empresarios, no podemos más que lamentar un acto que atenta contra la sensibilidad de nuestro pueblo, cuestiona el talante abierto del gobierno de España, frustra las expectativas de la Comunidad Valenciana y ahonda en las diferencias con nuestros vecinos de Aragón y Cataluña. Esperábamos del gobierno de Rodríguez Zapatero más cercanía a los problemas de las distintas regiones y una apuesta más decidida por la solidaridad y comprensión entre los pueblos de España. Al actuar así, el gobierno del Partido Socialista Obrero Español está colocando al PSPV en una situación comprometida y haciendo más difícil conseguir el estado de serenidad y diálogo que esta Comunidad requiere para afrontar los retos que tiene ante sí.
Consideramos necesario el que el Gobierno central escuche y convenga con la Generalitat Valenciana, con el resto de Comunidades Autónomas implicadas y con los distintos colectivos y actores sociales afectados, la forma más adecuada de que nuestra región vea cubiertas sus necesidades de agua para asegurar su desarrollo.
050420-almuerzo-premios-jaume-i-economía.pdf